JST-Tec de Monterrey/DICYT Fomentar el espíritu de comunidad a través de la construcción de hogares, logrando a su vez ser amigables con la naturaleza, es lo que busca el Programa Diez Casas para Diez Familias desarrollado por los Departamentos de Arquitectura e Ingeniería Civil con el Centro de Diseño y Construcción del Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey.
Casa Rosenda, la más reciente obra arquitectónica del programa, es un ejemplo claro de los principios que sustenta al proyecto que cuenta con diez años de trabajo continuo.
Y es que ésta, además de haberse edificado por expertos del Campus Monterrey, entre los que se encuentran alumnos de profesional y de maestría así como maestros de los departamentos señalados, también se construyó por las personas que la habitarán y por sus vecinos, los cuales emplearon materiales de reuso para elaborar el inmueble.
La nueva casa se ubica en la Colonia Nuevo Almaguer del municipio de Guadalupe, Nuevo León y fue inaugurada el pasado 17 de marzo ante la presencia de miembros de Diez Casas para Diez Familias, autoridades del Tecnológico de Monterrey, funcionarios del municipio y residentes de la zona.
En ella viven seis personas, entre las cuales se encuentra la señora Rosenda Flores, jefa de familia y empleada del Departamento de Aseo y Jardines del Campus Monterrey.
"Nos interesa construir más allá de hogares, comunidad. La construcción no solamente se da en términos físicos también se da en términos sociales", indicó el doctor Pedro Pacheco Vázquez, Coordinador del Programa.
El doctor Pacheco enfatizó que Casa Rosenda representa un logro muy especial para el proyecto, ya que implica el primer trabajo arquitectónico que se confecciona de manera completa.
"En algunos casos era solamente una barda, a veces una losa, a veces el cuarto completo, pero en esta ocasión, para celebrar este décimo aniversario, decidimos construir una casa completa, una casa que pudiera demostrar sistemas", comentó.
Especificaciones estructurales
La Casa Rosenda cuenta con 60 metros cuadrados de construcción, dispone de dos niveles, dos habitaciones, estancia, comedor y cocina.
Cabe señalar que esta obra arquitectónica representa, en principio, una ampliación de la antigua propiedad de 25 metros cuadrados en la que vivía la señora Flores y su familia.
"Como sistema de materiales, estructural, de colección de agua de lluvia, de colección de energía solar, de reciclaje de las aguas, y sobre todo, el más importante, el sistema de trabajo de la comunidad", explicó el doctor Pacheco.
En su construcción, que tardó cerca de ocho meses, además del empleo de materiales de reuso, se aplicaron principios bioclimáticos, los cuales consisten en lograr un ambiente agradable en torno al hogar, aprovechando los recursos de la naturaleza y disminuyendo el calor en el interior y el consumo de energía.
El arquitecto Edmundo Palacios, supervisor de la construcción y actual estudiante de la Maestría en Ciencias con Concentración en Diseño y Desarrollo Sustentable, señaló que en la fachada existen unas ventilas que permiten la entrada del aire que sale al otro extremo de la casa.
También expuso que todas las ventanas de la casa están compuestas de lo que fueron vidrios de puertas de congelador, los cuales tienen tres capas de cristal y de gas argón que contribuyen a mantener un clima templado en el hogar.
Asimismo, se indicó que el esqueleto de Casa Rosenda se compone de una estructura metálica y de vigas de madera forrada por paneles de fibra de vidrio reciclados.
"Es un material que sirvió como cimbra y ahorramos en madera, lo que hicimos fue apilar uno sobre otro y luego vaciarlo de concreto", mencionó el arquitecto Palacios.
Los muebles también figuran dentro del proyecto, pues para elaborarlos también se reutilizaron materiales y se diseñaron para las dimensiones específicas de la casa.