Ciencia España Ribota de Sajambre, León, Viernes, 11 de diciembre de 2009 a las 17:46

Analizan la relación entre las altas densidades de ciervo y jabalí y la regresión del urogallo cantábrico

Una jornada estudiará en Picos de Europa diferentes líneas de trabajo en gestión y mejora del hábitat del urogallo y sus resultados

Antonio Martín/DICYT Un grupo de expertos analizarán mañana, 12 de diciembre, en la población de Ribota de Sajambre, las experiencias de gestión y manejo de hábitat del urogallo cantábrico, con el fin de garantizar la supervivencia de esta ave, en peligro de extinción. Los especialistas, reunidos por la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife), tratarán asuntos diversos: las actividades desarrolladas en 2009 por la campaña de conservación El sonido del bosque, los protocolos de captura y radiomarcaje de urogallos para retirada de puestas, la cría en cautividad y la evolución de las poblaciones de ciervo y jabalí en Picos de Europa. En este último término, un grupo de esudio ha analizado la posible incidencia sobre la especie de galliforme.

 

Según recuerda a DiCYT Iñaki Reyero, del Grupo para el Estudio y Defensa de la Montaña Oriental Leonesa (Gedemol), "las poblaciones de ciervo y jabalí han experimentado una explosión demográfica por diversas razones desde los años 50 en el entorno del Parque Nacional de Picos de Europa". Existen informes de que estas especies suponen una competencia trófica del urogallo. El ramoneo del ciervo en los claros de los bosques, por ejemplo, puede deteriorar la calidad de las acebedas y arándanos y perjudicar así a la especie protegida.  Los perjuicios que ambas especies proporcionan al urogallo cantábrico (Tetrao urogallus cantabricus) son dobles: "Actúan de manera sinérgica, dañando al urogallo en diferentes facetas: el ciervo es un competidor de su alimento y el jabalí es capaz de depredar sus huevos. Se sabe que en Alemania puede perjudicar hasta el 30% de la descendencia".

 

Se da la circunstancia que, en algunas zonas, estos incómodos vecinos son recién llegados. Los ciervos (la familia de los cérvidos) habitaron durante siglos las montañas cantábricas, pero se considera que la población local fue extinguida a principios del siglo XX. En los años 50, se reintrodujo en la Reserva Nacional de Caza del Saja (Cantabria) y se expandió hacia Riaño (León) y al Parque Natural de Redes (Asturias). Según un informe de Arena, las densidades en los hayedos de Picos de Europa alcanzan los 10 individuos por cada 100 hectáreas. "Son cantidades consideradas altas", precisa Reyero. En el caso del jabalí (Sus scrofa), anteriormente estuvo presente en este entorno de la Cordillera Cantábrica, pero en densidades muy bajas.

 

En ambos casos, según explica el teórico, la presencia de estas especies se ha visto fortalecida por su papel como especies cinegéticas, por el abandono progresivo de tareas agrícolas en estas zonas de montaña y por la persecución que las administraciones han realizado de sus enemigos, como el lobo (Canis lupus). Mientras las poblaciones de venados y jabalíes han crecido, el número de urogallos ha descendido progresivamente sin que se sepan los motivos exactos y a pesar de los planes de protección para la especie. En la actualidad, se estima que no hay más que 500 ejemplares, la mayoría en Asturias y la provincia de León y se calcula que, de seguir este ritmo, no quedará ninguno más allá de 2020.

 

Correlación no demostrada

 

Reyero admite que "no se puede correlacionar ambas variables, ya que no hay argumentos científicos que lo sostenga". Sin embargo, los técnicos han tratado de demostrar que en los lugares donde se ha incrementado la presencia de ciervo y jabalí, el urogallo ha ido desapareciendo. El experto pone el ejemplo de dos parques naturales asturianos con parecidas cifras de urogallos hace 20 años: Somiedo y Fuentes del Narcea y de Ibias. "En el caso del primero, conforme ha aumentado el número de ciervos y jabalíes, ha ido desapareciendo el urogallo; en el caso del segundo, no ha existido repoblación y el descenso del urogallo ha sido más paulatino". Algo parecido al otro lado de la Cordillera Cantábrica, en León: "El descenso en Riaño, con poblaciones de ciervos y jabalíes, ha llegado al 95%; mientras que en Villablino es más moderado".

 

Desde Gedemol plantean la necesidad de reducir la presencia de estas especias en los hábitats del urogallo. En el caso del ciervo, plantea un descenso de cinco ejemplares por cada 100 hectáreas.  "La propia Administración ya admite la posibilidad de que estas especies estén detrás de la regresión del urogallo. El director general de Medio Natural de Castilla y León afirmó recientemente en sede parlamentaria que el jabalí podía estar detrás en zonas como Riaño". Otras actuaciones relacionadas se refieren a impedir la caza de los enemigos naturales de estas poblaciones, como el lobo, mantener los arándanos y acebedos de los que se alimenta el urogallo y establecer niveles de referencia en las especies amenazantes. Con el fin de iniciar acciones "más enérgicas", según el representante de este grupo de estudio, durante este fin de semana se mostrarán acciones realizadas en otros países como Alemania y el Reino Unido.