Alimentación España , Salamanca, Lunes, 19 de abril de 2004 a las 17:35

Ávila, Salamanca y Zamora aglutinan el 60% de la superficie dedicada al cultivo ecológico en Castilla y León

La alta producción de pasto y forraje para sus cabañas ganaderas con este método de producción puede ser la clave

Ana Victoria Pérez/DICYT El 60% de las 13.502 hectáreas dedicadas a cultivos ecológicos en Castilla y León se reparte entre las provincias de Ávila, Salamanca y Zamora, siendo la primera de estas provincias la que mayor superficie dedica a este tipo de explotaciones con cifras que alcanzan las 5.662 hectáreas, seguida de Salamanca con 1.763 y de Zamora con 1.186. Según los datos que el Consejo Regulador de Agricultura Ecológica ha facilitado a DICYT, en lo que se refiere al tipo de productos ecológicos que con mayor frecuencia se encuentran en los campos castellanoleoneses, los cereales y las leguminosas ocupan el primer lugar de la lista, ya que a ellos se dedican casi 4.000 hectáreas. Les sigue muy de lejos el cultivo de la vid con 315 hectáreas.

Unas cifras que, según ha explicado a DICYT Encarna Olmo, directora técnica del Consejo Regulador de Agricultura Ecológica de Castilla y León, "deberían matizarse, ya que casi 3.300 hectáreas del total se dedican a la producción de pastos y forraje para el ganado, siendo las provincias de Ávila, Salamanca y Zamora las que mayor número de explotaciones ganaderas ecológicas tienen inscritas". De esta forma, el liderazgo de las provincias del Suroeste regional vendría determinado por el alto volumen de pasto y forraje ecológico que tiene como destino sus explotaciones ganaderas. 

En Castilla y León, al igual que en el resto de comunidades españolas, destaca el sector vacuno, en el que hay dadas de alta cerca de 17 explotaciones. De nuevo Ávila es la provincia en la que más recursos se dedican a esta actividad, ya que durante 2003 el Consejo Regulador de Agricultura Ecológica de la Comunidad contabilizó en dicha provincia ocho empresas ganaderas. Le sigue Salamanca con cuatro y Segovia con tres. Importante es también la producción ecológica apícola, a la que se dedican 10 explotaciones ubicadas principalmente en Burgos, Salamanca y Soria. 

De esta forma, si se habla estrictamente de cultivos ecológicos, tal y como afirma Encarna Olmo "son las provincias de Valladolid, Zamora y León, las que cuentan con más explotaciones ecológicas, principalmente al cultivo de cereales", a lo que habría que añadir que unas 822 hectáreas inscritas como cultivo ecológico se mantienen en barbecho o generando abono verde (un conjunto de plantas capaces de fertilizar el suelo).

En cuanto a las industrias transformadoras asociadas, el número de operadores que desarrollan esta actividad en la región durante 2003 ha alcanzado los 69, destacando las panificadoras y fábricas de pasta, seguidas de las bodegas y embotelladoras y de las fábricas de envasado de grano.

A pesar de todo, y según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, Castilla y León se encuentra en los últimos puestos en cuanto a producción ecológica, un mercado que acaparan otras comunidades como Andalucía, Aragón, Extremadura o Cataluña y que ha crecido en superficie durante el último año cerca de un 9%.

Cultivos respetuosos

La producción ecológica se basa en un sistema que renuncia a utilizar productos de síntesis, como pesticidas o agroquímicos, para mejorar los cultivos o la calidad de la tierra, sustituyendo los tratamientos de laboratorio de las enfermedades y las plagas por métodos biológicos y una lucha mecánica contra las malas hierbas.

Aunque estas sean las características más conocidas de este tipo de explotaciones, no son las más importantes, ya que el principio sobre el que se basa la agricultura ecológica es la explotación racional de la tierra. Se cultivan productos acordes con las estaciones del año, utilizando modelos de asociación de especies que benefician la producción. Se favorece la fertilidad de la tierra gracias a la utilización de compost y abonos orgánicos, recurriendo también a prácticas tradicionales como la rotación de cultivos.

Según advierte Encarna Olmo: "Cada una de las explotaciones que recibe el certificado de ecológica, debe pasar controles anuales de sus sistemas de producción, así como remitir datos periódicamente acerca de su actividad".

 

Un mercado que mueve 235 millones de euros

La superficie que España dedica a los cultivos biológicos supone sólamente el 8'4% de las 1.800.000 hectáreas que existen en toda Europa, aunque casi el 90% de los productos recolectados en nuestro país tienen como destino mercados del Norte de la Unión Europea, especialmente Dinamarca, donde el consumo de este tipo de productos llega al 18% e, incluso, se ha solicitado por un grupo de ministros un proceso de transición a la agricultura ecológica que, de aprobarse, sería completado en 2010. Grandes consumidores son también Austria, donde los productos ecológicos suponen el 12% de la cesta de la compra, Suiza y Suecia, con un 7% de consumo.

 

Entre los productos más demandados se encuentran los cítricos, las hortalizas, los cereales y las leguminosas, mientras que si se hace referencia a a los productos trasformados, los primeros puestos del ránking los ocupan el vino, el aceite, las conservas vegetales y los zumos.

Se estima que este mercado mueve en la actualidad, y sólo en España, cerca de 235 millones de euros.