Science Argentina Argentina, Wednesday, May 18 of 2011, 16:14

Avispas para controlar la mosca de la fruta en San Juan

Un convenio entre el Conicet Tucumán y el gobierno de la Provincia de San Juan permite desarrollar y poner en funcionamiento una tecnología de control biológico de plagas de la fruticultura argentina

CONICET/DICYT El programa, que desarrolla la Planta Piloto de Procesos Industriales Microbiológicos (PROIMI) del Conicet en Tucumán, implica la producción y liberación masiva de determinada especie de avispa parasitoide en áreas frutícolas de San Juan, afectadas por la presencia de dos importantes especies plagas de la fruticultura nacional. Las avispas que se sueltan crecen en el interior de otros insectos -en este caso algunas especies de “moscas de la fruta”-, se alimentan de ellos, para finalmente provocarles la muerte. Este sistema de control biológico dentro de un contexto integrado de plagas no tiene efectos negativos en el ambiente y es inocuo para la salud humana.


“El convenio surge ante la necesidad de la Dirección de Sanidad Vegetal, Animal y Alimentos del Gobierno de la provincia de San Juan de incorporar el control biológico a las medidas ya implementadas en el combate contra las moscas de la fruta”, afirma el doctor Sergio Ovruski, miembro de Proimi y asesor del proyecto. El acuerdo, a su vez, se da en el marco del Programa de Control y Erradicación de Moscas de los Frutos (Procem), de la provincia.


Las moscas de la fruta y la importancia de su control


Una de los factores económicos primordiales de la provincia de San Juan es la producción frutícola, ante lo cual las plagas frutales, como las llamadas “moscas de la fruta”, causan grandes pérdidas por daño directo al fruto. Además, se suman a esto las restricciones cuarentenarias impuestas por países importadores.
Las características ecológicas y geográficas de las distintas áreas frutícolas de San Juan, como ser el aislamiento entre ellas debido a barreras climáticas y orográficas –por las montañas-, más la diversidad de frutas cultivadas en estas áreas, posibilita llevar a cabo acciones de control por medio de métodos bioracionales, como el control biológico.


Así, el convenio se focalizó en contribuir al control de dos importantes especies plagas de la argentina que afectan fundamentalmente la zona centro – norte del país. Estas plagas se denominan Ceratitis capitata y Anastrepha fraterculus.


Qué es el control biológico


“El control biológico es una técnica basada en el empleo de enemigos naturales, tales como los parasitoides, depredadores y patógenos (hongos, bacterias, virus, parásitos), para lograr la reducción de las poblaciones de organismos plagas por debajo de los niveles de daño económico”, enuncia el doctor Ovruski.
En el caso particular de los parasitoides, éstos son insectos, principalmente pertenecientes a los Ordenes Hymenoptera y Díptera, que cumplen parte de su ciclo de vida (estados inmaduros) en el interior de otros insectos alimentándose de los mismos y finalmente matando a su hospedador. No obstante, el estado adulto de estos insectos es de vida libre y se alimentan fundamentalmente de néctar y polen.


De esta manera, los insectos que nacen dentro de otros insectos buscan, a su vez, continuar con esta cadena y vuelven a hacer lo mismo. Por lo tanto, una producción y liberación masiva de una especie parasitoide que pueda matar, a través de este sistema, a las “moscas de la fruta” es una natural y eficiente forma de reducir estas plagas.


Este proyecto en particular, implica el desarrollo de una tecnología de control biológico de las especies plagas Ceratitis capitata y Anastrepha fraterculus, mediante el empleo de una avispa parasitoide denominada Diachasmimorpha longicaudata. La misma se produce en la BioPlanta ProCEM de San Juan con el asesoramiento de investigadores de Proimi, del Conicet-Tucumán.


“Del huevo del parasitoide Diachasmimorpha longicaudata se desarrolla una larva que se alimenta internamente de la larva de la mosca hospedera sin causarle la muerte de forma inmediata, pero su efecto es finalmente letal, ya que el hospedero es totalmente consumido antes de la emergencia del parasitoide adulto”, explica Ovruski respecto de la forma en que actúa la avispa y, por ende, el modo en que se produce el control de la plaga.


Cabe destacar, que este control biológico de “moscas de la fruta” plagas por medio del empleo de la avispa parasitoide D. longicaudata puede aplicarse en otras provincias o regiones frutícolas del país que se encuentren bajo la misma problemática. Sin embargo, es necesario acondicionar el proyecto de trabajo acorde a las condiciones ecológicas de la región e infraestructura y recursos disponibles.
 

Un ejemplo de vinculación


Este convenio entre el Conicet y el Gobierno de San Juan implica la disposición del conocimiento científico al servicio de la mejora de las condiciones de producción que contribuya, a su vez, a un desarrollo sostenido y sustentable de la economía nacional.


El proyecto cuenta con la participación de los doctores Sergio Ovruski y Pablo Schlisman por parte de Proimi, del Conicet-Tucumán, mientras que en representación de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Agroindustria del Gobierno de la provincia de San Juan, participan el ingeniero Jorge Escobar y el biólogo Fernando Murúa. Los costos de financiamiento del proyecto son cubiertos en su totalidad por la provincia.