Ciencia Colombia , Bogotá D.C., Miércoles, 16 de noviembre de 2016 a las 17:01

Bacterias combaten la listeriosis

Las cepas Lactobacillus brevis y Lactobacillus plantarum tienen actividad inhibitoria sobre la bacteria Listeria monocytogenes causante de la listeriosis, infección contraída por el consumo de alimentos que la contienen, como leche o carne cruda

UN/DICYT La grave infección que provoca la Listeria monocytogenes presenta tasas de mortalidad de hasta el 30 % incluso en países como Estados Unidos donde ha sido reconocida como un serio problema de salud pública debido, en parte, a que afecta a personas de edad avanzada, mujeres embarazadas, recién nacidos y adultos que tienen debilitado el sistema inmunitario.

 

Ante esta problemática, estudiantes del “Semillero de investigación de bacterias ácido lácticas y sus aplicaciones biotecnológicas / industriales” de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira evaluaron el efecto que podrían tener las cepas contra el patógeno.

 

“La Listeria monocytogenes forma parte de los microorganismos que causan infecciones muy violentas, y se ha encontrado que el uso de bacterias ácido lácticas puede ser un mecanismo para inhibir su acción”, explica la estudiante Ángela Patricia García, integrante del semillero.

 

Los investigadores formularon tres tratamientos con las cepas de Lactobacillus brevis y Lactobacillus plantarum aisladas previamente de pitaya amarilla: cada cepa en monocultivo y la mezcla de las dos, para observar la actividad inhibitoria de cada tratamiento, es decir la capacidad de impedir el crecimiento de Listeria monocytogenes.

 

Para el procedimiento utilizaron placas con tripticasa de soya, un medio en el que crece la bacteria, y a cada una se le aplicaron 20 microlitros de los tratamientos.

 

Además, se manejaron seis tiempos de fermentación: el momento cero –instante de la inoculación–, y luego a las dos, seis, 12, 24 y 48 horas.

 

“Hicimos una siembra masiva del patógeno sobre las placas y se inhibió a 36 oC por 24 horas. Luego de este tiempo hicimos observaciones y mediciones del halo de inhibición, que se refiere a la zona alrededor en la que no se produce crecimiento bacteriano”, agrega la investigadora García.

 

De cada placa se tomó una fotografía que se introdujo a un software que determina el diámetro del halo de inhibición, y luego los datos se ingresaron a un programa estadístico.

 

Los resultados muestran que en el tratamiento con Lactobacillus plantarum el mayor halo de inhibición se presentó a las seis horas de fermentación, con un diámetro promedio de 2,59 centímetros. Para el caso de Lactobacillus brevis la actividad más relevante ocurrió en el momento cero de fermentación.

 

En la mezcla de ambas cepas de bacterias el mayor halo de inhibición se observó a las 12 horas de fermentación, con un halo promedio de 2,52 centímetros.

 

“Encontramos que Lactobacillus plantarum, en contenido puro, presenta potencial comercial frente a Listeria monocytogenes. Sin embargo la mezcla de las dos bacterias ácido lácticas potencializó la actividad antimicrobiana contra el patógeno”, afirma la estudiante García.

 

En 2015 la Organización Mundial de la Salud hizo una estimación sobre la carga de enfermedades transmitidas por alimentos contaminados, demostrando que una de cada 10 personas se enferma al ingerir alimentos contaminados. Además, alrededor de 420.000 personas mueren cada año por este tipo de infecciones.

 

Los investigadores esperan seguir estudiando los procesos de crecimiento e inhibición de los microorganismos y determinar la concentración adecuada para conseguir una actividad mayor.