Ciencia Chile , Chile, Viernes, 04 de junio de 2010 a las 18:09

Biotecnología vegetal al servicio del sector vitivinícola

Potenciar la calidad de la uva, es una de las principales apuestas del área de Biotecnología Vegetal de la USM

USM/DICYT Potenciar nuevas estrategias biológicas -basadas en tecnologías como la genómica y la metabolómica- que permiten mejorar la calidad de la uva y, por ende, la del vino, son el principal objetivo del área de Biotecnología Vegetal, del Centro de Biotecnología “Dr. Daniel Alkalay Lowitt” de la Universidad Técnica Federico Santa María, unidad que en los últimos cinco años se ha especializado en el trabajo con la vid y que dados sus buenos resultados ha establecido importantes alianzas con el sector empresarial.

 

Según explica el Dr. Hugo Peña-Cortés, Director del Centro, esta área se aboca principalmente a descubrir o caracterizar los procesos que están involucrados en la formación, desarrollo y maduración de una baya de vid. “Existen muchos problemas y desordenes durante el crecimiento de este fruto y dependiendo de cómo se desarrolle o forme se obtiene un determinado grado de calidad que es importante para la industria; entonces, nuestro objetivo es entender esos procesos de manera de poder mejorar el cultivo y adicionarle valor”, precisa.

 

Los buenos resultados en esta materia, han permitido que el área de Biotecnología Vegetal desarrolle numerosos proyectos asociados a consorcios tecnológicos, como son el de la fruta y el vino, en donde participan las principales viñas del país, como también el sector exportador.“Estamos trabajando en la segunda etapa del proyecto Genoma que busca mejorar la calidad del vino; tenemos también un proyecto de Ingeniería metabólica, donde intentamos descubrir por qué en un cultivo como el Carménère se manifiestan problemas en la formación de las semillas en las bayas de uvas, y un tercero asociado al consorcio de la fruta y que intenta descubrir cuáles son los fenómenos involucrados con la ruptura de la dormancia”, explica Peña-Cortés.

 

Todas estas iniciativas, añade el investigador, se centran en las estrategias biológicas que busca potenciar el Centro de Biotecnología y que intentan conocer a nivel molecular qué es lo que determina que una uva sea o no de buena calidad. “Se sabe mucho de fisiología vegetal, pero no sobre los genes y los mecanismos moleculares de lo que está ocurriendo”, sentencia.

 

Asimismo, añade que todas estas iniciativas tienen como principal componente su vinculación con la empresa, característica propia de los proyectos de innovación, como FONDEF y CORFO. Ello, porque según destaca, el objetivo principal es lograr comercializar junto a la industria nacional las innovaciones asociadas a los proyectos en desarrollo.

 

Tal es el caso de Novodetecta, el laboratorio de análisis de calidad implementado bajo el alero de un proyecto Innova-CORFO; que entrega múltiples servicios al sector agroindustrial y que por estos días busca transformarse en toda una empresa.

 

A esta iniciativa se suma también un método para clasificar vinos de acuerdo a su calidad y que opera mediante marcadores metabólicos descubiertos en un proyecto realizado por el grupo del área de biotecnología vegetal, junto a investigadores del Instituto Max-Planck de Alemania. Esta técnica, que también se busca aplicar en el fruto de vid y el mosto, permitirá en un futuro cercano desarrollar programas predictivos para determinar la calidad de un vino.

 

“Teniendo el conocimiento de la composición química del fruto (utilizado para la fabricación de un determinado vino) o del mosto se podría determinar en estados muy tempranos la calidad del vino que se obtendrá, permitiéndole a la industria vitivinícola mejorar su sistema de elaboración y por otro lado programar en forma anticipada diversas estrategias de productividad y comercialización de sus productos”, concluye Peña-Cortés.