Ciencia México , México, Lunes, 20 de octubre de 2014 a las 16:53

Buscan secuenciar el genoma de un nematodo que afecta al ajo

Estos patógenos microscópicos ocasionan, a nivel mundial, pérdidas agrícolas millonarias, indicó Alejandra Rougon, investigadora de la ENES León de la UNAM

UNAM/DICYT Además de las plagas, bacterias, hongos y virus que afectan a los cultivos en general, también debe prestarse atención a los nematodos fitoparásitos, conocidos como gusanos redondos, capaces de ocasionar pérdidas agrícolas millonarias.

 

Su principal medio de control es el uso extensivo de nematicidas; sin embargo, estos compuestos no sólo son caros, sino altamente tóxicos y peligrosos para el ambiente, indicó Alejandra Rougon Cardoso, investigadora de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Unidad León, quien dirige un proyecto de investigación enfocado a estudios genómicos y funcionales en un nematodo fitopatógeno de importancia agrícola.

 

El proyecto, financiado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), está encaminado a descifrar la secuencia del genoma de un nematodo del género Ditylenchus, del que existe poca información, por lo que la doctora y su grupo pretenden generarla y, sobre todo, conocer más con respecto al proceso de infección a fin de encontrar posibles genes blanco para su control en el ajo.

 

En colaboración con una institución de investigación polaca, que cuenta con cepas europeas que los especialistas de la ENES pretenden secuenciar al tiempo de hacerlo con cepas mexicanas, harán comparaciones y buscarán predecir los genes que se encuentran en su genoma para determinar la función de aquellos que actúan en el proceso de patogénesis.

 

El nematodo propuesto tiene muchos hospederos y uno de los principales es el ajo durante sus diferentes etapas; “incluso desde el momento en que se siembra, el diente ya puede estar infectado por este organismo o permanecer en el suelo y material vegetal por mucho tiempo –hasta 10 años– en una especie de dormancia y desecación, hasta encontrar un medio propicio para crecer de nuevo”, explicó Rougon.

 

Este parásito representa un riesgo latente en el país, en particular en Baja California, Sonora, Chihuahua, Sinaloa, Zacatecas, Nuevo León, Chiapas, Campeche, Quintana Roo y Guanajuato, donde hay grandes extensiones agrícolas de posibles hospederos del nematodo, tanto de ajo como de cebolla, avena, papa, maíz y alfalfa, “cuya producción sobrepasa los 119 millones de pesos al año”.

 

Si este organismo llegara a establecerse en esas zonas, podría devastar áreas de plantíos, sobre todo de ajo, hortaliza que se siembra en 25 estados del país. Tan sólo en 2013 en México se produjeron más de 59 mil toneladas.

 

El nematodo propuesto por la universitaria, integrante del Sistema Nacional de Investigadores, es una especie regulada por la Organización Europea y Mediterránea de Protección de Plantas, entidad intergubernamental que considera bajo control a este parásito, al igual que en nuestro país, por lo que si se detecta, las restricciones comerciales son fuertes y obligan a eliminar la producción, lo que implica grandes pérdidas económicas.

 

La presencia de organismos regulados en ocasiones es subestimada, por lo que la magnitud de los posibles daños no es prevista, resaltó.

 

En los últimos años se han prohibido los nematicidas más eficientes por el peligro que representan, lo que ha provocado una reemergencia de problemas en los cultivos, causados por nematodos parásitos. Por ello, “urgen nuevas medidas de control para nematodos fitopatógenos; una manera de identificar nuevas estrategias de control es por medio de los estudios genómicos y la de genes expresados durante la interacción con la planta hospedera”, abundó.

 

La especialista en análisis de datos masivos de secuencias genómicas comentó que estos estudios se realizan a través de análisis bioinformáticos en equipo de cómputo de alto desempeño, con el que cuenta la ENES León, y la supercomputadora Miztli de la UNAM.

 

Este proyecto se inserta en la licenciatura de Ciencias Agrogenómicas, de reciente apertura en ese campus universitario, en la que se combinan las áreas de las ciencias agrícolas y las genómicas, vínculo de relevancia en la formación de profesionales capaces de identificar y resolver problemas en el sector y, al mismo tiempo, proteger el medio ambiente.

 

“Queremos impulsar el Laboratorio de Ciencias Agrogenómicas como líder en investigaciones genómicas de importancia agrícola en el país”, concluyó la investigadora.