Ciencia Panamá , Panamá, Miércoles, 21 de septiembre de 2011 a las 20:10

Caracoles de océano a océano

Estos pequeños animales han cruzado Centroamérica probablemente pegados a las patas de aves

STRI/DICYT Colegas y científicos del Smithsonian Panamá reportan que los caracoles han cruzado exitosamente Centroamérica por segunda vez, 2 veces en un millón de años – es probable que ambas veces lo hayan logrado volando a través de Méjico, pegados a las patas o al vientre de aves playeras e introduiendo nuevos genes que contribuyeron a la biodiversidad marina en ambas costas.

 

Así como las personas usan aviones para volar a otras tierras, de la misma manera, los caracoles marinos pueden usar a las aves para volar sobre la tierra,” comenta Mark Torchin, científico de planta del Smithsonian en Panamá. "Esto sucedió con mucho menos frecuencia. También está la gran diferencia entre uno o dos individuos acabando en un nuevo lugar, y una invasión realmente exitosa, en la que varios animales sobreviven, se reproducen y establecen nuevas poblaciones."

 

El descubrimiento de estos caracoles viajeros, publicado en Proceedings of the Royal Society: B, tiene grandes implicaciones. "No solo caracoles, si no muchos organismos intermareales pueden haber 'volado' con aves," comenta el primer autor del estudio, Osamu Miura, profesor asistente en la Universidad Kochi en Japón y antiguo becario de postgrado en el Instituto Smithsonian de investigaciones Tropicales en Panamá.

 

Eventos fortuitos que ocurren solo una vez en mucho tiempo puede ser muy importantes en la historia de la vida. En 1940, George Gaylord Simpson, quien estudió la historia natural grabada en fósiles, acuñó el término “sweepstakes dispersal” (lotería de dispersión?) para describir los eventos poco probables, en los que animales cruzan una barrera, resultando esto en mayores consecuencias para la diversidad de vida en la tierra. Simpson pensaba de los animales de base terrestre "tenían suerte" y cruzaban entre continentes o islas flotando en pilas compuestas de escombros. Algunas veces, estos eventos resultan en invasiones biológicas devastadoras—introduciendo nuevas enfermedades, aniquilando especies residentes o causando daños económicos a los sembradíos.


La idea de caracoles terrestres viajando como polizones en las aves data desde Charles Darwin, quien especuló que las aves migratorias pudieron haber transportado caracoles a lugares distantes. De hecho, se piensa que las aves han transportado caracoles terrestres 5,500 millas de Europa hacia la isla Tristán de Cunha en el océano sur atlántico y de vuelta. Pero ese es el primer reporte de un caracol marino “volando” de un océano a otro.

 

Científicos trabajando en el Smithsonian en Panama desde hace mucho están interesados en cómo el surgimiento del puente terrestre de America Central hace más de 3 millones de años causó especiación y aumentó la biodiversidad. Formó una barrera entre especies marinas, algunas las cuales evolucionaron en su nuevo entorno, convirtiéndose en nuevas espacies “Hermanas” las cuales ya no pueden aparearse con sus antiguos parientes.

 

Por medio del estudio de la genética de dos especies hermanas de caracol cuerno, Cerithideopsis californica y C. pliculosa, colectados en 29 diferentes lugares en marismas y manglares desde California hasta Panamá en el Pacífico y de Texas hasta Panamá en el Atlántico, los investigadores descubrieron que, hace alrededor de 750,000 años, estos caracoles invadieron el Atlántico del Pacifico, y después, hace alrededor de 72,000 años, poblaciones del Atlántico volvieron para invadir las costas del Pacífico.

 

Rutas aéreas

 

“Las aves playeras generalmente se mueven de un lado para otro a través de Centro América por medio de un par de rutas aéreas,” Comenta Torchin. “Pensamos que los caracoles pudieron cruzar el Istmo de Tehuantepec en Méjico porque este es una ruta aérea principal y es una franja de terreno relativamente plana y estrecha con un hábitat ideal de marea en ambas partes.”

 

“Existe la oportunidad que los caracoles viajeros beneficiaron a las poblaciones nativas trayendo nuevos genes que ayudaron a resistir parásitos comunes los cuales castraron a los caracoles y no les permitió procrear” expresó Ryan Hechinger biólogo investigador asociado de la University of California, en Santa Barbara. “Ahora estamos estudiando a los genes parásitos para saber si estos también saltaron Centro America”.

 

“Comprendiendo que este tipo de viajes pueden ocurrir nos ayudar a revelar dónde las nuevas especies se pueden haber establecido o dónde se pueden establecer en un futuro.” Comenta Eldredge Bermingham, director del Smithsonian en Panamá y científico de planta. Estoy aquí en Panamá observando como los caracoles vuelan sobre mi cabeza. ¡Sarcásticamente no llego a comprender como otras personas no se dieron cuenta antes! Sospecho que la interpretación de este patrón filogeográfico haría sonreír a George Gaylord Simpson”.