Ciencia España León, León, Miércoles, 26 de septiembre de 2007 a las 18:56

Científicos leoneses identifican las bacterias responsables de la limpieza de aguas en depuradoras 'ecológicas'

La caracterización de estos microorganismos puede servir para mejorar un sistema de depuración natural que se aplique en pequeñas poblaciones

IGC/DICYT Científicos de la Universidad de León (ULE) están desarrollando un proyecto de investigación para identificar los microorganismos responsables de la depuración de aguas residuales procedentes de depuradoras 'ecológicas', que limpian utilizando plantas y árboles. La caracterización de estos microorganismos puede servir para mejorar un sistema de depuración especialmente indicado para pequeños municipios por su bajo coste de mantenimiento, así como para depurar aguas cargadas de metales pesados procedentes de industrias como la minera.

 

El estudio se desarrolla en colaboración con investigadores del área de Ecología de la Universidad de León, que analizan el funcionamiento de los sistemas de depuración naturales. Estos se basan en la plantación de diversas especies vegetales (algas, juncos, lirios de agua, chopos, etc.) en estanques por donde van pasando las aguas residuales. En estos ecosistemas artificiales, las plantas facilitan el proceso de depuración, desapareciendo los compuestos contaminantes al final del proceso. Además es barato porque no requiere de energía para su funcionamiento: todo se hace de forma natural.

 

El método es muy conocido y utilizado, pero aún no se conoce bien qué pasa en el interior de estos ecosistemas, a una escala muy reducida. "Fundamentalmente, la acción de depuración del agua la realizan bacterias", explica a Dicyt Luis Sáenz de Miera, profesor del Área de Genética de la Universidad leonesa. "Las plantas suministran oxígeno al agua, lo que facilita el crecimiento de bacterias aeróbicas que serán quienes se alimenten de los elementos contaminantes o los metales pesados", argumenta el investigador. Así, la parte del proyecto que dirige se centra en identificar los tipos de bacterias presentes en este medio y cómo son capaces de depurar el agua.

 

Bacterias 'depuradoras'

 

"Se sabe que este tipo de depuración funciona mejor con unas plantas que con otras, pero no se sabe nada de las bacterias que son las responsables finales del proceso", aclara el profesor. Sí se ha comprobado que las bacterias aerobias, las que necesitan oxígeno para desarrollarse y, por tanto, plantas, "son más eficientes para depurar el agua". Así, el trabajo dirigido por Sáenz de Miera consiste en tomar muestras de aguas residuales (procedentes tanto de depuradoras de poblaciones como Bustillo de Cea, de plantas piloto y de depuradoras situadas en granjas de animales) para analizar qué bacterias viven en ellas y cómo depuran el agua.

 

Para identificarlas los científicos extraen el ADN del conjunto de bacterias de la muestra. Mediante una técnica conocida como Reacción en Cadena de la Polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés), se obtiene gran número de copias a partir de pequeños fragmentos de este material genético. Posteriormente se amplifican los genes ribosomales, "que están bien conservados y permiten la identificación de la bacteria". Estos se separan y es entonces cuando se puede distinguir a qué bacteria pertenecen. "A veces, porque una cuarta parte de las bacterias que encontramos nos es desconocida", comenta Sáenz de Miera.

 

Mejorar el proceso

 

"Hay una enorme diversidad de bacterias", comenta el investigador en cuanto a los primeros análisis realizados. "En algunas muestras hemos encontrado hasta 50 especies distintas". La variedad depende del tipo de aguas residuales: si está más cargada con metales pesados, como es el caso de aguas procedentes de las minas, predomina un tipo de bacteria, por ejemplo Pseudomonas. Estos microorganismos transforman los metales pesados en elementos no solubles en agua, por lo que precipitan al fondo y son más fáciles de limpiar.

 

El objetivo final del estudio es comprobar qué bacterias eliminan mejor los distintos tipos de contaminantes con la intención de mejorar el proceso de depuración. "El sistema es natural, pero nosotros podemos añadir más bacterias de un tipo concreto si lo que queremos es depurar aguas muy contaminadas con un determinado elemento". El proyecto de caracterización genética cuenta con financiación de la Junta de Castilla y León, mientras que la parte ecológica está financiada por la Diputación Pronvincial de Léon.