Ciencia México , Distrito Federal, Viernes, 20 de junio de 2008 a las 17:34

Científicos Mexicanos desarrollan un fármaco contra la muerte neuronal

Ha demostrado efectos protectores en las células nerviosas próximas a áreas cerebrales infartadas

CONACYT/DICYT Un fármaco que inhibe la muerte de neuronas en las personas que sufren infarto cerebral (interrupción súbita del flujo sanguíneo en el cerebro) fue desarrollado por primera vez gracias al esfuerzo de especialistas del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía (INNyN). Tras 10 años de investigación, el doctor en Ciencias Farmacológicas, Camilo Ríos, y su equipo lograron crear una sustancia capaz de evitar la muerte de las neuronas que se encuentran cerca de la zona afectada, es decir, en la “penumbra del infarto”. 

 

Las neuronas localizadas en el centro de la lesión cerebral mueren en cuestión de minutos, pero las aledañas reciben flujo de sangre -y por lo tanto oxígeno y glucosa- durante más tiempo, lo cual posibilita su salvación, explicó en entrevista el especialista, jefe del Departamento de Neuroquímica del INNyN.“En un infarto cerebral el centro de la lesión corresponde al diez por ciento de las neuronas que morirán, el 90 restante son las que se encuentran en la penumbra, por lo que si impedimos su muerte le evitamos al paciente la mayor parte del daño”.

 

El fármaco, al que los científicos denominan “neuroprotector”, tiene como principio activo la dapsona, medicamento generalmente utilizado para tratar la lepra, pero los investigadores mexicanos descubrieron que también tiene efectos sobre el sistema nervioso y es capaz de prevenir la muerte neuronal. Con experimentos realizados en roedores, pudieron observar que si administraban el medicamento dentro de la primera media hora después de haber sufrido el infarto, el cerebro presentaba una zona de destrucción pequeña comparada con la de aquellos que no habían recibido el fármaco.

 

Por ello, la primera de dos dosis debe aplicarse vía intravenosa antes de que transcurran 30 minutos después del infarto.“Como es prácticamente imposible que una persona llegue al hospital en ese lapso, la idea es que el paramédico pueda aplicar la inyección en la ambulancia, incluso si no está seguro de que se trata de un infarto, ya que el medicamento aplicado una sola vez no tiene efectos negativos si no se trata de un infarto cerebral”.

 

La segunda dosis se aplica de manera oral dentro de las ocho horas siguientes pero no después de ese tiempo, porque para entonces “las neuronas de la penumbra ya habrán muerto y no tendría ningún caso aplicar el medicamento; por otro lado, entre más pronto se aplique el neuroprotector dentro de las primeras ocho horas, mayor será la recuperación”.

 

Hecho en México

 

De acuerdo con el investigador mexicano, ellos son los primeros en elaborar un neuroprotector ya que en todo el mundo se han hecho varios intentos para crearlo, pero hasta el momento no se había logrado.

Con su uso se evitarán las principales consecuencias derivadas del infarto cerebral, en primer lugar la muerte (alrededor del 20 por ciento de los pacientes que lo sufre, fallece como consecuencia de él); así como la pérdida de movilidad en la mitad del cuerpo, pérdida del habla, de la memoria y de la capacidad de aprendizaje.

 

“Aunque los pacientes que reciban el fármaco sí tendrán secuelas, serán muy leves, como debilidad o incapacidad para sostener objetos pesados, nada grave que no pueda solucionarse con rehabilitación.”

Para comercializar el neuroprotector en México, los especialistas sólo esperan aprobación de la Secretaría de Salud (SSa), así como la aprobación de la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) para exportar el producto a Estados Unidos. Los investigadores ya cuentan con la patente del Instituto Mexicano de Protección Industrial y la Patente Comunitaria Europea, y tienen otra en trámite para Japón, Corea, Rusia, China y varios países de Latinoamérica.

 

Infarto cerebral

 

El infarto cerebral es una interrupción súbita del flujo sanguíneo en el cerebro que da como resultado la muerte de neuronas, proceso que puede llevar algunos minutos, horas o inclusive varios días.

Esta interrupción sanguínea, que puede originarse por un trombo (coágulo de sangre en el interior de un vaso sanguíneo) o un derrame (hemorragia), va acompañada de la interrupción de oxígeno y glucosa en las neuronas, por lo que aquellas que se encuentran en el centro de la lesión mueren en cuestión de minutos; las que se hallan en los alrededores cuentan con un poco más de tiempo pues se mantiene una circulación colateral.

 

Entre los factores de riesgo para que ocurra un infarto cerebral se encuentran la hipertensión arterial, la diabetes mellitas, la obesidad y una edad avanzada, ya que es más frecuente que ocurra en sujetos que sobrepasan los 50 años. Existen dos tipos de infarto: el isquémico o arteriotrombótico, en el cual se forma un émbolo (coágulo) en la sangre que tapa alguna de las arterias del cerebro, y el hemorrágico, el cual ocurre cuando se rompe una arteria cerebral.