Medio Ambiente Colombia Bogotá, Cundinamarca, Miércoles, 16 de julio de 2008 a las 17:28

Colombia estudia la influencia del cambio climático en el resurgir de diferentes zoonosis

Entre las más frecuentes se encuentran la malaria, la tuberculosis, la rabia y la toxoplasmosis

MALOKA/DICYT Tuberculosis, rabia, toxoplasmosis, son algunas de las enfermedades que se consideraban controladas, ahora en pleno siglo XXI, diferentes centros e instituciones de salud reportar un aumento considerable de casos en todo el mundo. Este tipo de enfermedades se agrupan dentro de la zoonosis, definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), "como aquellas infecciones que se transmiten naturalmente de los animales vertebrados e insectos al ser humano". Éstas pueden ser trasmitidas por diferentes virus, bacterias, hongos y parásitos. Jaime Cárdenas, consultor de salud pública veterinaria de Bogotá comenta, "estas enfermedades adquieren cada vez mayor importancia debido al constante crecimiento de la población humana, lo que supone que aumentan las posibilidades de transmisión de enfermedades conocidas, así como el surgimiento de otras desconocidas o aún sin tratamiento, producto de que cada vez más la civilización conquista o comparte hábitats que antes pertenecían a los animales y a los insectos".


Hablar de todas las zoonosis, sería una tarea dispendiosa no sólo porque se conocen más de doscientas y día a día se reportan nuevas patologías. La más recurrentes son la rabia: enfermedad infecciosa, contagiosa de carácter mortal que afecta a todos los animales de sangre caliente y puede ser transmitida por mordedura, la tuberculosis o infección bacteriana crónica causada por Mycobacterium tuberculosis que histológicamente se caracteriza por la formación de granulosas. Habitualmente, la enfermedad se localiza en los pulmones, pero puede afectar prácticamente a cualquier órgano del cuerpo humano; la malaria: también llamada paludismo, es una enfermedad que se transfiere a los humanos mediante el mosquito Anófeles;
y la toxoplasmosis, una infección parasitaria generalizada causada por un organismo unicelular llamado Toxoplasma gondii que, cuando afecta a una mujer embarazada puede poner en peligro la salud de su bebé nonato.
 

Influencia del cambio climático
 

Debido al aumento de la temperatura en la atmósfera terrestre, se ha intensificado el número de casos. "Cuando los pisos bioclimáticos comienzan a desplazarse hacia arriba por el calentamiento, también lo hacen los animales y las plantas y por supuesto aquellas que se consideran plagas". Señaló José Daniel Pabón, geólogo de la Universidad Nacional de Colombia. Según la Guía de la Convención Marco sobre el Cambio Climático y el Protocolo de Kyoto (UNFCCC) las zonas de Colombia más expuestas a la malaria y el dengue, enfermedades que podrían expandirse a causa del cambio climático, son los municipios de los departamentos del Chocó y Guaviare; algunos municipios de Putumayo, Caquetá, Amazonas, Meta, Vichada, Vaupés, Guainía y Arauca; las zonas de la vertiente del Pacífico de los departamentos de Nariño, Cauca y Valle del Cauca, y las correspondientes al Urabá antioqueño, sur de La Guajira, Catatumbo y las zonas del Bajo Magdalena, Bajo Cauca, Nechí, Alto San Jorge y Alto Sinú.

 

De acuerdo con el boletín epidemiológico del Ministerio de Salud, hasta principios de abril de 2008 se han registrado 10.334 casos de Malaria. En cuanto al dengue, las áreas de mayor vulnerabilidad se sitúan en Santander, Norte de Santander, Tolima, Huila, Atlántico y Valle del Cauca. El problema con este tema de las zoonosis en el país y en general en la región es el descuido en el tema de prevención e investigación, así lo advierte Luis Carlos Villamil, investigador y docente de epidemiología y salud pública veterinaria de la UN hasta el año 2007. "Durante las últimas décadas, los servicios de sanidad animal y los de salud pública veterinaria de Colombia y de los países de América Latina enfrentan una pérdida de la capacidad operativa por la reducción de los recursos, por eso han bajado la guardia".
 

Todo esto hace que deba pensarse de nuevo en la cooperación de médicos humanos y veterinarios, biólogos, epidemiólogos y climatólogos para enfrentar los riesgos presentes por las zoonosis emergentes y reemergentes.