Science Spain España, Thursday, July 31 of 2008, 13:23

¿Cómo mejorar la motivación de profesores y alumnos?

Miguel Ángel Sánchez Vidales, director del Centro de Proceso de Datos de la Universidad Pontificia de Salamanca

Miguel Ángel Sánchez Vidales/DICYT Es probable que, casi todos los que estamos en el mundo universitario, hayamos comentado alguna vez el problema de falta de motivación que, en mayor o menor medida, afecta a la docencia. El debate que existe alrededor de este asunto suele terminar en posturas antagónicas. Algunos docentes opinan que, en general, el nivel de preparación de los alumnos que llegan a la universidad es muy bajo, que cada vez se esfuerzan menos porque están muy mal acostumbrados, que no muestran interés, etc.

 

Por otro lado, los alumnos nos comentan que, en ciertos casos, lo que enseñamos está desfasado o no les gusta, que ciertas asignaturas no les servirán para nada o que consideran que al acabar la carrera no estarán bien preparados porque no tienen contacto con la realidad. En definitiva, nos culpamos los unos a los otros del problema.Obviamente, no existe una solución fácil y no conozco cuál puede ser la mejor. En este sentido, creo que la experiencia que la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) y la Fundación Caja Duero están desarrollando con el denominado Club de Innovación Tecnológica, está resultando muy positiva y nos está enseñando que es posible motivar tanto a alumnos como a profesores, más allá de frases hechas. 

 

Este Club se ha construido sobre la convicción de que los jóvenes, especialmente en sus años de formación universitaria, pueden ser un vivero de ideas, un motor de innovación y un acelerador del cambio tecnológico. La UPSA, la Fundación Caja Duero y empresas colaboradoras como Tempos21, Unkasoft y Movistar, a comienzo del curso invitan a los alumnos y profesores de la Escuela de Informática (EUI) a que presenten, en grupos y de forma totalmente voluntaria, sus propias ideas. Los proyectos propuestos deben estar relacionados con la tecnología móvil y son complementarios a la docencia ordinaria. Esta idea se basa en otorgar a los alumnos la responsabilidad para desarrollar su propio proyecto pero con la libertad necesaria para equivocarse.

 

Además, los grupos deben estar tutelados por un profesor de la EUI, un desarrollador de software de la UPSA o un tutor de la Fundación Caja Duero y trabajar con especialistas de empresas reales. De este modo, se puede combinar la ilusión y fuerza que ponen estos alumnos con el asesoramiento y, sobre todo, realismo, que las empresas les proporcionan en las revisiones mensuales que se realizan.Los resultados obtenidos son más que satisfactorios (www.upsa.es/pct): una mascota para el móvil, WirePet, que se relaciona con otras mascotas de otros móviles vía Bluetooth, un juego, Helmántica Quest, mediante el que conocer monumentos de Salamanca, un servicio, MovilPIU, que nos permite comprar un bono de comedor o solicitar un certificado de notas mediante el móvil,… y así hasta 19 proyectos en dos años.

 

Pero considero que tiene mucho más valor el haber contribuido a promover el talento de los 52 jóvenes que han participado y haber contagiado su espíritu emprendedor a los profesores y desarrolladores de la UPSA que han colaborado. También nosotros estamos aprendiendo mucho de ellos. Por eso, y aunque el esfuerzo de organización y gestión es muy importante, creo que todo este trabajo merece la pena. En mi opinión, puede que alguna de las críticas comentadas por profesores y alumnos sobre la falta de motivación, sean ciertas. Por el contrario, creo que quienes responsabilizan a los demás de la desmotivación, están equivocados.

 

Me parece una postura errónea y cómoda para quien la adopta, sea profesor o alumno. Por ese motivo, creo que todos debemos ser más autocríticos y, cada uno desde su responsabilidad, poner en marcha iniciativas como la del Club de Innovación Tecnológica, que combatan activamente este problema, dando más responsabilidades y libertades a los alumnos, en vez de quitárselas.