Ciencia Costa Rica , Costa Rica, Lunes, 30 de noviembre de 2009 a las 16:59

Costa Rica participa en un proyecto internacional para obtener etanol de residuos agrícolas

La iniciativa cuenta con varias universidades y empresas de Europa, así como instituciones de México y Uruguay

CGP-UCR/OEI-AECID/DICYT La Universidad de Costa Rica (UCR) forma parte de un proyecto de investigación conjunto entre varias universidades y empresas europeas, junto con centros de educación superior, instituciones de investigación y empresas de México y Uruguay, para obtener etanol a partir de residuos agrícolas. En lugar de utilizar alimentos de consumo humano, el proyecto busca obtener energía a partir de residuos sólidos de la agricultura. Su empleo como biomateriales energéticos contribuye a reciclar cáscaras y otros sobrantes de los procesos productivos agrícolas al tiempo que economiza el uso de la tierra y el consumo de agua. 

 

El proyecto de investigación se denomina Nueva materia prima y proceso innovador de transformación para un desarrollo más sostenible en la producción de etanol lignocelulósico. Por parte de la Unión Europea están involucradas instituciones de Francia, Italia, España y Finlandia. Además de la ventaja de evitar el uso alimentos para producir combustibles, como ha ocurrido con la elaboración de carburantes a partir de maíz, la utilización de estas fuentes alternativas de energía genera fuentes de empleo en el territorio nacional y son más amigables con la naturaleza, ya que bien utilizadas, reducen la contaminación y las emisiones netas de gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento global.


Este proyecto investiga formas de transformar residuos agrícolas en azúcares, los cuales a su vez se puedan fermentar para obtener alcohol. Ese alcohol se mezclará luego con la gasolina, lo cual contribuye a disminuir la dependencia política y económica del petróleo. El proyecto se concentra en cuatro diferentes fuentes alternativas de energía: en América se estudiará el bagazo de agave azul en México y el pinzote de palma en Costa Rica; mientras que Europa, el orujillo resultante de la extracción del aceite de oliva en España y el olote de maíz en Francia.


En el proyecto participan cerca de 15 instituciones. Tanto las instituciones europeas como latinoamericanas aportarán sus conocimientos en aquellas áreas en las cuales tienen mayor experiencia y especialización. Así, por ejemplo, la empresa finlandesa VTT (Valtion Teknillinen Tutkimuskeskus) producirá las enzimas que harán posible la transformación de la celulosa de los residuos en azúcares. En Uruguay el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura se encargará de investigar qué otros residuos agrícolas podrían ser biomasas utilizables para producir etanol.


Por su parte, Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México aportará sus amplios conocimientos en química de celulosa y biotecnología. En Italia el laboratorio agrícola de la Universitá degli Studi di Udine también estudiará las posibilidades de valorización de materiales de desecho agrícola.


Papel de la Universidad de Costa Rica

 

La Universidad de Costa Rica jugará un papel importante por medio del Laboratorio de Química Biorgánica de la Escuela de Química, en el marco del Programa Institucional en Fuentes Alternativas de Energía de la Universidad de Costa Rica (PRIFAE). A esta unidad le corresponderá no solo parte de los análisis de constitución química de los materiales de partida, sino la ejecución de ensayos de transformación enzimática y el seguimiento de los resultados de todos los participantes, tanto europeos como latinoamericanos.


Es decir que, además del análisis de muestras, transformación de materiales y medición de la rapidez de transformación (cinética de las transformaciones), la UCR desempeñará importantes tareas de seguimiento e interpretación de los datos. El proyecto tiene una vigencia de cuatro años y recibe un financiamiento total cercano a los 3’2 millones de euros.


Producción eficiente


Según fuentes de la UCR, el proyecto tiene una gran importancia económica y científica porque busca obtener etanol por sacarificación de celulosa de biomasas residuales agroindustriales y su posterior fermentación alcohólica. Julio Mata Segreda, investigador de la Escuela de Química, ha señalado que "la valoración de estas biomasas residuales requiere desarrollar conocimiento sobre la deconstrucción de las fibras vegetales, para lograr la acción de enzimas celulolíticas, que producirá oligosacáridos fermentables. El destino del etanol es su uso como carburante mezclado con la gasolina".


A su juicio, de los biomateriales con que actualmente se produce etanol, la caña de azúcar tiene mayor eficiencia energética, a la vez que se consume la menor cantidad de energía. De manera similar, el biodiesel se usa para mezclarlo con el diesel, y en este caso, la mayor eficiencia energética la exhibe el biodiesel derivado de palma aceitera.