Ciencia España , Salamanca, Jueves, 11 de noviembre de 2004 a las 17:01

De Salamanca a la Antártida

La profesora Carmen Domínguez viaja al cono Sur para participar en un estudio sobre el calentamiento de la corteza terrestre

AVPR/DICYT La profesora de Matemática Aplicada de la Universidad de Salamanca Carmen Domínguez, será, junto con Adolfo Eraso, de la Universidad Complutense, los dos únicos miembros españoles participantes en la segunda fase del proyecto Glakma que se desarrolla desde el año 2001 en ambos casquetes polares. El objetivo de Glakma, (Glaciares Criokarst y Medioambiente), es realizar una medición continuada que permita obtener datos fiable de la evolución que está siguiendo el calentamiento terrestre. Para ello, según ha explicado Carmen Domínguez, "hemos instalado durante la primera fase, varias estaciones que miden la descarga específica, esto es, el deshielo que se produce en los glaciares cuando la tierra experimenta una subida de temperatura".

A punto de viajar en avión hasta Montevideo, Carmen Domínguez ha señalado que "la única diferencia en esta segunda fase del proyecto es que las fuentes de financiación son distintas. Mientras que durante 2001, 2002 y 2003 hemos contado con el apoyo económico e institucional de las consejerías de Medioambiente de Castilla y León, Navarra y Madrid, en esta segunda fase el patrocinio se lo debemos al Ministerio de Medio Ambiente que se ha interesado en el proyecto y lo ha incluido dentro de las áreas de interés para el Instituto Nacional de Meteorología".

Las instituciones han tenido acceso a los datos recogidos por estos investigadores durante la primera fase del proyecto, y han considerado muy interesante dar continuidad a un trabajo que puede resultar crucial a la hora de planificar políticas medioambientales. Así, desde el próximo día 14 de noviembre y hasta el 5 de febrero los científicos españoles tendrán dos objetivos prioritarios.

El primero de ellos es realizar una expedición de en los territorios polares situados al Sur de la base antártica uruguaya de Artigas, para identificar una nueva cuenca glaciar que reúna las condiciones adecuadas e instalar allí una cuenca piloto experimental (CPE). Se trata de estaciones de medida capaces de registrar la cantidad de agua que descarga un el glaciar cuando suben las temperaturas. Los datos registrados permiten calcular a los investigadores dicha pérdida en metros cúbicos por segundo y kilómetros cuadrados. Esta nueva estación de medida se uniría a las otras cuatro CPE ubicadas en ambos hemisferios. Dos en el Sur, concretamente en la Antártida Insular y la Patagonia chilena, y otras dos en el norte ubicadas en el Ártico Noruego, Svalbard y otra en Islandia.

El segundo objetivo del proyecto es mantener operativas las estaciones instaladas durante la primera fase, algo que tal y como explica Carmen Domínguez, "es más complejo de los que parece, ya que no todos los aparatos de medida y las baterías que los mantienen soportan los cerca de 40 grados bajo cero que se registran durante los inviernos polares". Buscando más horas de luz y huyendo de los riesgos que supone el adentrarse en glaciares cubiertos de nieve, el trabajo de los investigadores españoles se centra únicamente en lo meses del verano. Por eso las expediciones a la Antártida se realizan únicamente durante los meses de invierno del hemisferio Norte y las del Ártico en nuestros meses de verano.

Primeras conclusiones

Aunque lo ideal para establecer conclusiones fiables es mantener la recogida de datos de manera continuada durante todo el año y en diferentes latitudes polares, la profesora Domínguez admite que ya se han advertido algunas tendencias relevantes. "Por el momento hemos podido constatar que los glaciares son muy sensibles a los cambios de temperatura terrestre. Por ejemplo, durante las semanas en las que la ola de calor invadía Europa, las temperaturas veraniegas del Ártico se situaron en torno a los cinco grado sobre cero. Algo nada habitual si tenemos en cuenta que allí la media de temperatura del verano ronda los 10 grados bajo cero. Ello contribuye a que los galciares se derritan a gran velocidad y se experimente un ascenso del nivel del mar".

Aunque es cierto que ha habido etapas en las que la temperatura terrestre ha superado la actual y en las que los niveles del agua del mar han subido por encima de los que se registran ahora, los científicos creen que la acción del hombre, lo que se conoce como efecto antrópico tiene mucho que ver en la evolución actual de las temperaturas terrestres. "La descarga glaciar se incrementa cada año siguiendo una función exponencial. Además también hemos comprobado que tomando como referencia una misma latitud el volumen de agua que se desprende de los glaciares por efecto del deshielo es tres o cuatro veces superior en el Ártico que en la Antártida", puntualiza Carmen Domínguez.

Socios de tres nacionalidades
En el desarrollo de los trabajos de la expedición Glakma está siendo indispensable la colaboración internacional. En esta segunda fase los científicos españoles trabajarán y viajarán gracias al apoyo del Instituto Antártico Uruguayo, la región de Aguas chilena y la Academia Rusa de Ciencias Naturales. La experiencia y las bases de éstos últimos van a facilitar la labor de Carmen Domínguez y Adolfo Eraso, ya que los expertos rusos cuentan con bases permanentes en territorio polar, en las que viven durante el invierno unas siete personas que supervisan el funcionamiento de los aparatos de medida instalados por los españoles.