Ciencia España Valladolid, Valladolid, Jueves, 08 de abril de 2004 a las 15:03

El 33% de los castellanoleoneses sufrirá los efectos de la alergia esta primavera

Se espera un brote fuerte, aunque menos que el año pasado, en los lugares en los que la influencia del 'Prestige' provocó brotes importantes de asma

Beatriz G. Amandi/DICYT La especialista en alergias del Hospital Río Hortega, Alicia Armetia, advierte de que se presenta una primavera "dura" para los alérgicos, ya que, tras las lluvias de estos días, cabe esperar que las plantas y árboles cobren más vigor aún, por lo que calculan que un 33% de la población de la Comunidad sufrirá algún tipo de alergia este año. El año pasado, las emisiones del Prestige unidas a unas condiciones climatológicas determinadas provocaron que 141 personas acudieran al centro médico con síntomas alérgicos.

En este sentido, señala que el servicio de alergias del Hospital suele atender, a partir de estas fechas, muchos casos de rinitis, conjuntivitis, urticaria y asma, además de las habituales reacciones adversas a los medicamentos, por lo que se ha comenzado ya a trabajar con la medición de pólenes para evaluar la presión alergénica que va a sufrir la ciudad de Valladolid.

La experta aconseja a los pacientes acudir al médico al primer síntoma, a fin de atajar las molestias, y previene a las personas que tienen antecedentes familiares de que deben vigilar los catarros y rinitis, ya que pueden tener un origen alérgico. Por otro lado, indica también que existe mayor probabilidad de tener un brote alérgico si una persona que lo es vive o trabaja en un piso alto, ya que el polen sube en el aire durante el día y baja durante la noche.

Asimismo, Alicia Armetia aboga por los tratamientos de inmunoterapia (vacunas) que en muchos casos muestran una elevada eficacia y se presentan como una solución curativa, frente a los tratamientos habituales de las alergias que suelen se paliativos. Señala en este aspecto que, si bien las vacunas no suelen evitar totalmente la toma de medicamentos, sí permiten reducir las dosis administradas de manera notable. Además, es el único medio de conseguir alterar la evolución habitual de la enfermedad, que empieza por rinitis o conjuntivitis y puede terminar en asma.

Sin embargo, Valladolid se encuentra con un problema a la hora de aplicar las vacunas en alergias, ya que no dispone de una unidad específica de Inmunoterapia en el Hospital, lo que implica que el seguimiento obligatorio y necesario del paciente durante el tratamiento deba hacerse mediante controles periódicos cada seis meses y en los centros de salud. Armetia apunta, no obstante, que los efectos de estos tratamientos en el organismo son mucho menores que la penicilina o la aspirina.

La efectividad de las vacunas es variada, pero es muy útil por ejemplo en las alergias a picaduras de insectos, donde su efectividad es del 95%, pudiendo evitar incluso la muerte del afectado. En otros casos, como la alergia a los ácaros, la efectividad es del 80%, ya que se trata de agentes muy conocidos y bien estandarizados. Más problemas suelen presentar las vacunas contra el polen, ya que según indica Alicia Armetia, "hay pocas personas que sean monosensibles, es decir, que tengan alergia a un solo tipo de polen"; esto hace que las inmunoterapias sean muy complejas y, en algunos casos, se neutralicen. Aún así, la eficacia de las vacunas contra el polen roza el 65% de efectividad.

El asma del panadero


En los últimos años se ha detectado un mayor número de pacientes que acuden al médico por alergias. En algunos casos se trata sólo de hijos de parejas en las que ambos son alérgicos, lo que hace que el vástago tenga muchas probabilidades de heredar alguna de estas dolencias. Según apunta la doctora Armetia, "cada vez hay más personas con alergias y, al haber más, es más probable que se unan parejas con problemas y que la descendencia las herede". A esto hay que añadir que cada vez hay más medidas de higiene entre la población, lo que, según los estudios que maneja la doctora, implica que las defensas que se debían ocupar de agentes externos no tienen una función en esta línea, por lo que terminan atacando a otras sustancias con las que hasta entonces habían convivido sin problemas, como es el caso de los ácaros.

Sin embargo, también hay otro amplio colectivo que presenta alergias no conocidas hasta ahora. Éste es el caso de las alergias ocupacionales o asma ocupacional, que en algunos gremios, como el de los panaderos, se presenta con especial virulencia en la provincia. Así, en el hospital tienen localizados 155 pacientes con este tipo de asma y, en todos los casos, son personas relacionadas con el proceso de elaboración del pan, ya sea porque trabajan con el grano o porque trabajan con las masas del pan.

Según la doctora Armetia, esto "se debe a las albúminas, pero también a algunos tipo de parásito". En estos momentos, el hospital está realizando una investigación, en colaboración con un hospital de Marsella, desde donde se han enviado sueros de hace 40 años. Tras los estudios preliminares se ha comprobado que antes se sensibilizaban con parásitos del grano, lo que ahora no es posible, debido al elevado uso de pesticidas que impide que estos microorganismos aparezcan.

Ahora, sin embargo, las alergias son provocadas por otros agentes, según indica la doctora, como las proteínas del grano, las enzimas industriales, los mejorantes y las semillas que se añaden como soja o leguminosas en general, o bien por enzimas fúngicos (hongo que provoca un incremento en la actividad del pan y es una sustancia extraña al organismo) que se añaden para mejorar las calidades del producto.

Alicia Armetia señala que tampoco se pueden olvidar las alteraciones que se realizan en los vegetales, que aumentan las síntesis que realizan de las proteínas de defensa, es decir, aquéllas que les defienden ante cualquier agresión y que son alergenos. Por ello, señala, "toda lesión que provoquemos a los vegetales provocan en ellos la creación de potentes alergenos que nos repercuten en nuestro organismo".

Los datos manejados por el Hospital Río Hortega apuntan a que, en diez años, una de cada cuatro personas de zonas industrializadas tendrá algún tipo de alergia, por lo que ya se ha puesto en marcha en el centro un proyecto del Área de Rinitis que asumirá al 50% de la población que se espera que acuda en el futuro con este síntoma.

 

El Prestige provocó alergias en Valladolid

El pasado 31 de mayo de 2003, el servicio de alergias del Hospital Río Hortega de Valladolid tuvo que hacer frente a un brote de alergias inusual para la fecha. Un total de 141 personas acudieron a los servicios con síntomas de asma, conjuntivitis, cefalea y rinitis, entre otros. Se trataba de una incidencia de casos inusual para los niveles de polen que hubo aquel día, así que, rápidamente, la unidad de alergias se puso a trabajar para conocer las causas del violento brote.

Tras varias hipótesis, se planteó el estudio de las pelusas de los chopos que, en principio, no son alérgicas, pero que pueden ser portadoras de sustancias que sí lo sean. Así, se mandaron a analizar a dos laboratorios de referencia distintos y ajenos a los servicios del hospital y, en ambos casos, los resultados obtenidos mostraron que las pelusas portaban residuos marinos de hidrocarburos de un tipo de fuel conocido como Bunker 6, es decir, el mismo que portaba el petrolero Prestige, hundido en las costas gallegas pocos meses antes.

Las conclusiones de los estudios fueron claras, se trató de un caso de contaminación intercurrente, es decir, doble. Se produjo un incremento de temperatura derivado de la llegada de aire marino, a la que se unió el aire sahariano, que entró por la zona noroeste de España en esos días y que arrastró partículas de contaminación que provocaron irritación en las vías respiratorias de los vallisoletanos.

Tras descubrir estas evidencias, el Hospital Río Hortega se puso en contacto con otros centros médicos de Palencia y Galicia y pudieron comprobar que también allí se sufrieron esas epidemias de asma, sólo que con algunas horas de antelación, debido a las corrientes de aire que iban pasando por la zona. La foto del satélite Meteosat corrobora la versión, puesto que muestra esta corriente de aire pasando por las zonas en el momento de los brotes.