Science Spain Segovia, Monday, December 01 of 2008, 18:09

El 90% de las especies que habitan en el entorno del AVE usan los pasos para fauna

Un estudio sobre la eficiencia de estas estructuras transversales descubre la presencia de un ejemplar de lirón careto cerca de Nava de la Asunción

SAD/DICYT Solo dos especies de las dieciocho que habitan en el entorno de la línea del tren de alta velocidad en la parte de la provincia de Segovia no utilizan los pasos para fauna. No obstante, a pesar de esta eficacia aún hay aspectos que se pueden mejorar como proponen Javier Llorente Villoslada y Alberto Díez Herrero, en su libro Eficacia de los pasos para fauna en el tramo segoviano de la línea de alta velocidad Madrid – Valladolid. Esta pareja de biólogos especializados en zoología y botánica respectivamente, han desarrollado un estudio durante un año, gracias a la beca sobre medio ambiente que les ha concedido Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Segovia, en su decimonovena edición.

 

Los pasos específicos para fauna son estructuras transversales al trazado de la vía de comunicación, destinadas a facilitar los movimientos de las poblaciones animales entre ambos lados, lo que favorece la conectividad de los hábitats fragmentados.

 

La construcción de carreteras y vías de ferrocarril implica en primer lugar una pérdida del espacio que las especies utilizan para vivir, además de las perturbaciones como el ruido. Pero el problema ambiental más importante es el efecto barrera que impide a las especies realizar desplazamientos diarios, de dispersión y de migración. Todo unido se conoce con el nombre de “Fragmentación del Hábitat”, es decir, la división de un área original continua en fragmentos más pequeños y cada vez más distantes. Un problema creciente, pues en España, en 2003, la red de infraestructuras de transporte por carretera alcanzaba los 700.000 km, y hasta el 2010 está prevista la construcción de 5.700 km más.

 

Para mitigar los efectos ambientales negativos de la fragmentación del hábitat, el estudio recomienda tomar una serie de medidas en relación a los pasos transversales como colocar pantallas acústicas en las estructuras, para evitar el estrés que el ruido provoca en los animales silvestres, evitar el encharcamiento de las entradas y del interior de los pasos, porque no tienden a evitar la humedad, aumentar tanto la cantidad como la variedad y el tamaño de los pasos para fauna y evitar barreras como escalones que impidan a los animales más pequeños acceder al paso.

 

Modus operandi

 

Para llegar a estas conclusiones los autores del estudio realizaron un inventario de las especies a través de consultas a las administraciones competentes como la Sección de vida Silvestre de la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León, a la Guardia Civil de Tráfico y al Seprona, para conocer el número de atropellos en las inmediaciones del TAV, el Centro de Recuperación de Animales Silvestres de Segovia y la Base de datos d Anfibios y Reptiles de España de la Asociación Herpetológica Española. El inventario se completó a través de avistamientos, huellas y escuchas en los puntos de agua para detectar anfibios, además de la colocación de cámaras fotográficas accionadas por infrarrojos, tanto dentro como fuera de los pasos. Gracias a estos métodos se descubrió la presencia, de un lirón careto. Según los trabajos realizados por Díez y Llorente, se trata de un único ejemplar que habita en una zona agrícola y forestal, porque en todas las ocasiones utilizó un único paso específico para fauna.

 

De las dieciocho especies que se han detectado, sólo el corzo y el jabalí no han utilizado estas comunicaciones para animales “probablemente, aclaró Díez, porque los pasos son muy pequeños”. Por el contrario, el grupo faunístico que más frecuentemente ha utilizado estos sistemas, es el de los lagomorfos (lagarto ocelado, verdinegro, lagartija ibérica, roquera, colilarga, etc.), seguido de los micromamíferos (topillo, ratón de campo, etc.) y los anuros (sapo de espuelas, cosedor, ect.).

 

Ellos también evolucionan

 

Es importante destacar que el periodo en el que se ha realizado este trabajo, como subrayan los propios investigadores, ha sido muy corto. Conocer la estacionalización del uso de estos pasos para fauna, así como los motivos que llevan a cada especie a utilizar o no estas infraestructuras requiere periodos más prolongados de trabajo de campo. Los animales se adaptan a los cambios en su hábitat, así han sobrevivido a lo largo de los años, y también son capaces de adaptarse a barreras como el AVE. Este mismo estudio, realizado cuando el tren de Alta velocidad lleve una década funcionando en Segovia arrojará resultados distintos. Pero conocer y la los defectos de estas estructuras es imprescindible para el futuro desarrollo y diseño de nuevas vías de comunicación.