Science Costa Rica Costa Rica, Thursday, November 05 of 2009, 17:25

El ambiente ejerce diferentes presiones en el crecimiento de los monos de cara blanca y los monos congo

Ambas especies viven en las zonas altas de las selvas costarricenses

AMR/DICYT Una investigación en la Estación Biológica La Suerte, en el noreste de Costa Rica, ha permitido establecer diferencias en las fases de crecimiento de dos monos que habitan esta zona, los monos de cara blanca y los monos congo. El trabajo, desarrollado por antropólogos de la Universidad de Santa Clara (Estados Unidos) sugiere que el ambiente ejerce diferentes presiones en el crecimiento ambas especies, que pertenecen a diferentes familias de primates y viven en similares hábitats: las copas de las selvas costarricenses.

 

Existen muchos factores que influyen en el desarrollo del individuo. Además de los cambios biológicos y de comportamiento que acompañan al crecimiento indivudal, el estatus social, la dieta y la orientación que adopta el cuerpo (una especie de adaptación de la anatomía al ambiente) tienen su importancia. En este trabajo, la adaptación corporal está considerada como un importante factor en el ciclo vital de los monos cara blanca (Cebus capucinus) y en los monos congo (Alouatta palliata). Se sabe que el crecimiento y los cambios ontogenéticos en el desarrollo del cuerpo, las proporciones de las extremidades y la habilidad motora son factores que influyen en la movilidad y la postura de estos primates sobre la canopea de la selva costarricense que constituye su hábitat. Los investigadores de la Universidad de Santa Clara recogieron datos sobre la adaptación corporal y la actividades de estos monos, el tamaño de las ramas y localización de las copas de los árboles donde se mueve, durante un periodo de doce meses, en la Estación Biológica La Suerte, para comprobar esta capacidad de influencia de estos factores.

 

La investigación mostró diferencias en las fases de crecimiento entre ambas especies. Los monos de cara blanca adoptaban la posición corporal de los adultos a los seis meses de edad, mientras que los monos congo exhibían significativas diferencias en la adaptación corporal al entorno hasta los 24 meses de edad. Una vez concluido esta fase de crecimiento, el repertorio de posiciones adaptadas para alimentarse o desplazarse revela similaridades entre ambas especies, tanto en juveniles como en adultos. La información recogida sugiere que el ambiente ejerce diferentes presiones en el crecimiento del mono de cara blanca y del mono congo, que pueden estar relacionadas con la dieta, la quema de energía, el follaje de los árboles y el aprendizaje social.

 

Diferencias en el ritmo vital

 

Un número creciente de estudios sugieren una ausencia de relación entre los ritmos del ciclo vital de los primates no humanos. Los patrones ontogenéticos de la adaptación corporal observados por los investigadores estadounidenses en ambas especies apoya esta idea. En el mono de cara blanca, mientras algunos rasgos pueden ser considerados como lentos (como la edad de despertar reproductivo), otros son rápidos (como el crecimiento del cerebro tras el nacimiento). Dado que la adaptación de la verticalidad en el cuerpo se integra con todos los aspectos de la vida de los primates, un crecimiento juvenil lento puede limitar la capacidad de desarrollo de los individuos de esta orden, advierten los científicos.

 

En líneas generales, los cerebros de los monos congos estaban relativamente más desarrollados en el nacimiento, en comparación con los monos de cara blanca. Además, a pesar de su mayor masa corporal, los monos congo se reproducían antes que los monos de cara blanca. Los cambios ontogénicos en la masa corporal y la morfología parecen tener un efecto mínimo, según indican los investigadores en la publicación American Journal of Physical Anthropology, a la hora de adoptar una posición corporal óptima entre los monos de cara blanca, pero influyen en los monos congo. Por este motivo, los científicos se preguntan de qué modo los cerebros grandes y las habilidades motorar influyen en el ciclo vital de los grandes primates. Futuras líneas de investigación podrán ofrecer resultados convincentes sobre la naturaleza de estos vínculos.