Ciencia Ecuador , Galápagos, Jueves, 18 de septiembre de 2014 a las 09:04

El censo realizado en Seymour Norte registra 2.483 iguanas amarillas

Los resultados demuestran estabilidad en la población de iguanas terrestres de esta isla de Galápagos

DPNG/DICYT Un censo de iguanas terrestres en la isla Seymour Norte, en el archipiélago de Galápagos, reportó la presencia de 2 483 individuos, lo que evidenció una importante estabilidad de la población de iguanas en esta isla de 1'83 kilómetros de extensión.

 

El Ministerio del Ambiente, a través de la Dirección del Parque Nacional Galápagos (DPNG), desplegó un equipo de 26 guardaparques a la isla Seymour Norte, quienes en parejas cubrieron los 13 cuadrantes en los que se dividió la isla, para tener una cobertura total de su superficie.

 

Previo al censo, los guardaparques recibieron una capacitación sobre el uso del equipo (GPS) y metodología a utilizar. Una vez que los funcionarios estuvieron en los puntos designados, a la misma hora, empezaron el recorrido por los cuadrantes para registrar cada individuo avistado, posición geográfica, sexo y edad.

 

El censo dio como resultado la existencia de 1 117 hembras, 873 machos y 493 juveniles, un total de 2 483 iguanas amarillas las que cumplen la función de reguladoras del ecosistema de la isla Seymour Norte.

 

“En el 2008 se ejecutó un plan de erradicación de roedores en Seymour Norte, lo que favorece las condiciones ecológicas en las que habitan las iguanas y las demás especies endémicas de la isla, como piqueros y fragatas” mencionó Víctor Carrión, Director de Ecosistemas del Parque Nacional Galápagos.

 

Iguanas con historia

 

Las iguanas amarillas (Conolophus subcristatus) históricamente se asentaron en la isla Baltra, sin embargo, en 1932 y 1933, el capitán Alan Hancock, trasladó 73 iguanas a Seymour, con el objetivo de que pudieran sobrevivir en mejores condiciones, dado que Baltra tenía presencia de chivos. Al año siguiente se confirmó que este grupo de iguanas se habían adaptado sin problemas a su nuevo hábitat.

 

Durante la segunda guerra mundial, la isla Baltra fue ocupada por una base militar estadounidense, contribuyendo a la disminución de la población iguanas terrestres de esa isla, por la alteración de su hábitat, a través de la construcción de edificaciones, caminos, aeropuertos, muelles, etc.

 

Gracias a la reubicación de las iguanas hacia Seymour, la especie de iguana amarilla sobrevivió. En 1980, la DPNG inició un programa de reproducción en cautiverio de iguanas terrestres con algunos ejemplares de la isla Seymour Norte. En 28 años que duró el programa se repatriaron 420 individuos a la isla Baltra, devolviéndole a la isla su habitante más ilustre.