CGP/DICYT El Centro de Investigación en Biomecánica y Ergonomía (Ciber), ubicado en el Parque Científico Universidad de Valladolid, y la empresa pd_Audio colaboran en el desarrollo de nuevas herramientas para mejorar el control del ruido. En concreto, han ideado un mecanismo basado en sonógrafos (dispositivos para la medida del ruido patentados por la compañía) que se introduce en los sistemas de supervisión del ambiente acústico del espacio sobre el que se quiere actuar. El sistema transmite los datos a la red, de forma que puede realizarse una lectura directa por parte de los usuarios o a través de la web.
La aplicación de estas nuevas herramientas no se reduce al sector industrial o al de servicios, sino que también tiene aplicación en el ámbito docente y hospitalario. El sistema muestra el nivel de ruido en cada momento a través de un código de colores que indica si el ambiente es confortable (verde), ruidoso (amarillo) o muy ruidoso (rojo), por lo que tiene un carácter tanto informativo como disuasorio para aquellos entornos de especial protección como zonas de estudio, de hospitalización o cuidados intensivos.
El desarrollo, que permite unir la higiene con la ergonomía acústica, se ha presentado recientemente en el Congreso International Occupational Risk Prevention Conference ORP’2010. Según la información de la Universidad de Valladolid recogida por DiCYT, Este sistema se adelanta al marco legal actual en materia de protección en el trabajo contra los riesgos de la exposición al ruido, que trata de evitar las pérdidas auditivas y mejorar el confort del trabajador y consecuentemente su rendimiento.
Ergonomía acústica
El Ciber dispone de una red piloto que se ha incorporado a las actividades de difusión de la ergonomía en el ámbito escolar, financiadas por la Dirección General de Trabajo y Prevención de Riesgos Laborales de la Junta de Castilla y León y que puede consultarse a través de www.elruido.com. En este sentido, su implantación en la Universidad de Valladolid supondría un referente internacional al convertirse en la primera red de estas características aplicada a una universidad.
Estas acciones no sólo tratan de cumplir estrictamente con las exigencias normativas en prevención de riesgos laborales en materia de ruido ya que, a juicio del grupo, la formación y la difusión contribuyen a mejorar la cultura de la protección frente al ruido, la aceptación de las medidas correctoras o el empleo de los protectores auditivos (cascos) y el compromiso con el confort acústico como un factor más en la mejora de la calidad de vida de los trabajadores.