Ciencia España , Salamanca, Lunes, 27 de junio de 2005 a las 18:09

El Centro Tecnológico del Agua pone en marcha un servicio de control de calidad del suministro para toda la Comunidad

El sistema permitirá a los Ayuntamientos cumplir las normativas nacionales y europeas en este área

AVPR/DICYT Juan Manuel Cachaza, director del Centro Tecnológico del Agua de la Universidad de Salamanca (CIDTA), ha presentado hoy un nuevo servicio que permitirá a los Ayuntamientos de la región acceder, de forma asequible, a los sistemas de análisis y control de calidad del agua destinada al consumo humano. Según ha señalado el profesor Cachaza, "en estos momentos, el Centro Tecnológico del Agua, con el apoyo de los Servicios Generales de la Universidad, está en condiciones de atender la demanda de los diferentes municipios que puedan solicitar este servicio, facilitándoles una metodología que les permitirá cumplir la normativa vigente".

Un Real Decreto de febrero de 2003 recoge las exigencias que en esta materia proponía una directiva europea anterior, pero, a pesar de que ya han transcurrido dos años desde su trasposición, apenas los consistorios de grandes ciudades como Madrid y Barcelona cuentan con los medios técnicos y humanos necesarios para realizar este tipo de pruebas. "Se trata de análisis muy caros y completos que el Ayuntamiento debe repetir en varias ocasiones a lo largo del año en función del número de habitantes que tenga el municipio", comenta Juan Manuel Cachaza. "Cada vez que se realizan estos análisis hay que registrar 53 parámetros, entre los que se encuentran, por ejemplo, la radioactividad del agua, su conductividad, parámetros microbiológicos y hasta 24 determinaciones químicas. Resulta imposible que administraciones locales de municipios muy pequeños, como los que abundan en Castilla y León, puedan asumir los gastos de crear su propio departamento de control de calidad del agua".

El Servicio de Asistencia Técnica del área de Control de Calidad del Agua para el Consumo Humano será coordinado desde el centro tecnológico que dirige el profesor Cachaza, pero recibirá el apoyo de otros servicios y departamentos universitarios como son los Departamentos de Microbiología, Química Analítica o Física Atómica. Por otra parte, aunque el nuevo servicio funcionaría sin necesidad de adquirir instrumentos técnicos adicionales, Juan Manuel Cachaza sí considera necesario "encontrar una ubicación definitiva para el CIDTA y renovar, a la larga, parte del instrumental técnico que se utilizará durante las pruebas".

45.000 metros cúbicos diarios

En la actualidad, la capital salmantina consume 45.000 metros cúbicos de agua diarios y, aunque el profesor Cachaza considera que la calidad del suministro es aceptable, también ha advertido de un empeoramiento a corto plazo. "La calidad del agua que consumimos los salmantinos depende en buena medida del agua que hay almacenada en el pantano de Santa Teresa. Según los últimos datos que manejamos en el CIDTA, hace semanas que no entra ni una sola gota de agua en el embalse, por lo que estamos tirando de las reservas. El agua que llega a la potabilizadora es agua de la parte más baja del pantano, y el tratamiento químico que debe recibir es mucho más agresivo. A esto hay que sumar la entrada del verano, que fomenta el crecimiento de microalgas y otros organismos que, aunque no son peligrosos, le confieren al agua un gusto y un olor desagradables", explica el director del CIDTA.

Vigilar los acuíferos
La utilización masiva de las aguas subterráneas para facilitar el riego en zonas de cultivo de Castilla y León está provocando una bajada del nivel freático. Las consecuencias que se derivan de este proceso son bastante graves, ya que el descenso del nivel en las aguas subterráneas supone a menudo la infiltración de sales que contaminan los acuíferos. Un problema que ya han sufrido, tal y como explica Juan Manuel Cachaza, en la zona de Los Arenales de Valladolid, "donde por el momento se ha prohibido la apertura de nuevos pozos subterráneos". Otro problema similar fue detectado hace cerca de tres años en 44 municipios de las provincias de Ávila y Segovia, donde un estudio hidrológico realizado por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León detectó la presencia de arsénico.