MDS/DICYT El subinspector jefe de inspecciones del cuerpo de bomberos del Ayuntamiento de Madrid, Juan Redondo, ha explicado hoy en Valladolid, en el marco del Congreso Internacional de Protección Civil (Protec06) por qué no se pudo apagar el incendio del Windsor, que se produjo el 12 de febrero de 2005, y achacó los problemas de extinción a estructura de la torre. “Para los bomberos de Madrid fue un día muy triste, el día de la impotencia”, aseguró y explicó que este caso “tendría similitud con el de un enfermo que entra en el hospital con buenas instalaciones y buenos médicos muere”, ya que, según precisó, se trataba de un edificio “que estaba enfermo”.
A este respecto, elexperto sostuvo que durante un año, y hasta que el juez ha archivado el caso, los bomberos que actuaron "se han mantenido en un prudente silencio y no han dicho las cosas que se vieron” y defendió en todo momento la actuación de los efectivos en esa noche.
Redondo, que fue jefe de operaciones hasta justo 43 días antes del fuego, abogó por una intervención de tipo previo en estos edificios y aludió a diferentes fallos en la prevención para justificar la poca efectividad que tuvieron los bomberos.
Tras recibir el aviso a las 23:20 horas los efectivos de bomberos, que respondieron en cuatro minutos, se encontraron con el Windsor en llamas, un edificio de oficinas de 106 metros de altura y con 27 plantas. Asimismo, el subinspector recordó que el fuego se desarrollaba en la planta 22, a 60 metros de altura y precisó que “sólo había una escalera interior”.
Por otro lado, Redondo criticó que aunque el Windsor tenía 106 metros de altura total, éstos “luego se convierten en 96’5 metros de altura por aquello de la evacuación, porque según el Reglamento de la Comunidad de Madrid por encima de 100 metros es necesaria la extinción automática pero por debajo de 100 metros no es obligatoria”.
En su conferencia el bombero aludió a fallos de compartimentación del edificio (un compartimento contra incendios es un espacio dentro del edificio que puede comprender uno o varios pisos y que se delimita por elementos separadores para que, en caso de incendio, las llamas no puedan propagarse fuera de él), y explicó que la fachada era un muro cortina donde los efectivos no podían tirar ni una cuerda para subir mangueras con el surtidor, que había humo en la escalera exterior y que se estaba superponiendo una nueva fachada.
“Si que es cierto que estaban haciendo obras de remodelación pero ajustándose a las necesidades de la empresa y por eso aislaron los soportes metálicos perimetrales, pero no los de arriba, y por eso el fuego colapsó la estructura a eso de las 2 ó las 3 de la madrugada, porque no estaba aislada”, se lamentó.
Finalmente, Redondo recordó que la planta novena “no estaba revestida, y se retuerció de una manera tal que fue milagroso que no hubiese colapsado por ahí”, aunque alabó la “la robustez del edificio, que resistió como un campeón toda la carga de fuego porque tenía unos soportes, pilares apantallados y unas vigas que se unían al forjado”.