Ciencia Honduras , Honduras, Martes, 20 de septiembre de 2016 a las 17:02

El crecimiento demográfico reta a Centroamérica

Quinto Informe Estado de la Región

UNA/DICYT La forma como se comporta el crecimiento demográfico en Centroamérica está muy lejos de ser aquella que en algún momento consideramos exclusiva de los países desarrollados. Las consecuencias de un creciente envejecimiento de la población, una mayor demandad de alimentos y servicios, la necesidad de elevar el nivel educativo de la población, y la migración explican los cambios demográficos que afronta la región.


El V Informe del Estado de la Región revela información que obliga a los estados a plantear soluciones de largo plazo, pues de lo contario "resultará difícil expandir los umbrales de crecimiento económico y desarrollo humano", advierte el documento.


Según el informe de prensa preparado por el Estado de la Región estamos en presencia de nuevas dinámicas poblacionales. "Hoy la región se encuentra en plena transición y cada vez son más reducidos los márgenes de maniobra para aprovechar las oportunidades y mitigar los riesgos asociados al periodo de bono demográfico".


Se estima que Costa Rica y Panamá, identificados como los países más avanzados en el proceso, en cinco años agotarían el periodo en que cuenten con flujos crecientes de población en edad productiva, pues ya dan señales de envejecimiento de la población. Aquí el reto será para la cobertura y sostenibilidad de los sistemas de seguridad social, el aumento de la demanda de servicios de salud y cuido, el incremento de las tasas de dependencia económica y la necesidad de mejorar la productividad de la fuerza laboral.


De igual forma, para las naciones que están en fases intermedias de esa transición demográfica (Guatemala, Honduras, Belice, Nicaragua y, en alguna medida, El Salvador) los desafíos están asociados con el aumento en la demanda de alimentos y cobertura de los servicios de salud y educación. Para Costa Rica y Panamá, agrega el informe, será imperativo elevar el nivel educativo de la población, incrementar la creación de puestos de trabajo y mejorar la calidad del empleo para lograr mayores niveles de productividad.


El proceso de envejecimiento de la población, según las proyecciones, avanzará con mayor rapidez a partir del 2040, cuando las tasas de fecundidad de todos los países estarán por debajo del nivel de reemplazo (2,1 hijos por mujer en edad fértil) y la esperanza de vida haya alcanzado un promedio cercano a los 80 años; para entonces la población mayor de 60 años representará más del 30% del total.


La migración es otro de los factores que generará cambios demográficos. En 2015 un 8% de la población centroamericana (casi cuatro millones) vivían fuera de su patria, pero en el largo plazo se proyecta una pérdida de población en edad productiva, sin contar con la desintegración familiar y el consecuente debilitamiento de las relaciones afectivas, especialmente para los países del centro y norte de la región.


El estudio advierte que las medidas para afrontar este fenómeno son, en su mayoría, reactivas; es decir, buscan dar respuesta a necesidades o presiones que emergen en el corto plazo y esto dificulta las posibilidades de crecimiento económico y desarrollo humano.

Población urbana y migraciones en alzada


El aumento de la población (11 millones entre 2000 y 2015) se ha dado mayormente en zonas urbanas, aunque a diferente ritmo y con muchos contrastes, según el país. En Panamá y Costa Rica la población urbana se incrementó en un 13,4% entre 2000 y 2013 y mientras en Panamá tres de cada cuatro viven en una área urbana en 2013, en Guatemala la proporción era poco menos que la mitad.


También se encontró que las manchas urbanas de las capitales de Panamá y Costa Rica son las que más se han expandido. Entre 1975 y 2014 la ciudad de Panamá pasó de 5.110 a 21.618 hectáreas (un aumento de 323%) y San José pasó de 8.544 a 21.999 hectáreas (157% de incremento). En San Salvador, Ciudad de Guatemala y Managua ocurrieron procesos similares, pero de menor magnitud.


La migración, ya sea a lo interno del país o fuera de él, es otro reto. De los cerca de cuatro millones de centroamericanos que vivían fuera de su patria, la mayoría migró a los Estados Unidos (82%). Personas de El Salvador (21,1%) y Belice (15,7%) fueron quienes más migraron; y dentro de Centroamérica las personas que se desplazaron representaron un 13,2%. Costa Rica es el principal destino, pues acoge al 64,8% de las 513.000 personas; Belice y Guatemala ocupan el segundo lugar (8% en cada uno).


De acuerdo con el informe, las preguntas sobre cómo manejar el fenómeno migratorio aún giran en torno a salarios, trabajo, salud pública, integridad familiar y crecimiento económico.

 

 

 

Así se ve Centroamérica

En 2014 había casi 45,6 millones de habitantes, cerca de 10 millones (27%) más que en el año 2000. Uno de cada tres es guatemalteco.


La población urbana ha crecido a ritmos distintos. En el 2013, en Panamá más de tres cuartas partes residía en zonas urbanas; en Guatemala, el 49%.


La proporción de personas menores de 15 años se redujo ocho puntos porcentuales (de 39,6% en 2000 a 31,5% en 2015).


La población mayor de 65 años en 2015 fue un 5,8% del total. Para el 2030 aumentará a l8,7% .
En 2015 cerca de cuatro millones (8% de la población regional) vivían fuera de sus países de origen; el 82% de ellos en Estados Unidos.


En el período 2001-2013 disminuyó la proporción de hogares nucleares conyugales con hijos - principalmente en zonas urbanas - y aumentaron los hogares nucleares monoparentales y los unipersonales. No obstante, los primeros representan más del 50% de los hogares de la región.


El bono demográfico se prolongará hasta el año 2035 para Belice, Honduras y Nicaragua, y hasta el 2050 para Guatemala. En cambio, para Costa Rica y Panamá, ese período culminará en el 2020.
Fuente: V Informe del Estado de la Región.