YG/DICYT La facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid y en concreto su Departamento de Anatomía ha comenzado a fabricar sus propias plastinaciones, piezas de cadáveres humanos tratadas mediante una técnica inventada por el doctor alemán Gunther Von Hagens en 1977 que consiste en extraer los líquidos corporales como el agua y los lípidos por medio de acetona para luego sustituirlos por resinas elásticas de silicona. El Museo de Anatomía vallisoletano ya posee algunas piezas sometidas a técnica, alrededor de una decena, aunque no son de elaboración propia, sino que fueron adquiridas hace unos tres años.
Según ha explicado a DICYT el profesor de Anatomía y director del Museo Anatómico, Juan Francisco Pastor, la facultad ha optado por realizar sus propias plastinaciones debido sobre todo a las ventajas que ofrece sobre otros materiales o métodos de conservación. En concreto, para el doctor Pastor el hecho de que “no manchen, no se deterioren y se conserven al aire libre” la convierten ahora mismo en “la mejor” técnica para conservar partes anatómicas que posteriormente se utilizarán tanto en investigación como para labores docentes.
El procedimiento, explica el doctor Pastor, consiste en “deshidratar las piezas con acetona”, para posteriormente “introducir silicona al vacío, que va penetrando en los tejidos hasta que se solidifica”, lo que hace que “parezcan de goma”, aunque “no son flexibles”, una característica que también ayudaría para el uso de estas piezas en el ámbito docente, apunta el científico.
Las plastinaciones adquiridas por la facultad se exhiben actualmente en su Museo de Anatomía junto con piezas naturales conservadas en formol y otras preparaciones líquidas, así como con otras realizadas en escayola, cartón piedra o cera, material este último del que hay catalogadas 113 piezas que fueron compradas a finales del siglo XIX y cuya restauración también se realiza en el Departamento de Anatomía. Junto a las piezas naturales y reproducciones humanas, el Museo alberga en su interior una colección de unos 5.000 huesos de animales y unos 223 esqueletos humanos datados con edad y sexo y 600 cráneos, lo que la convierte en la colección ósea más grande de España.