Ciencia Argentina , Buenos Aires, Jueves, 31 de octubre de 2013 a las 11:09

El estrés en el embarazo y la expresión de los genes

Estudian cómo el estrés que sufre una madre durante el embarazo puede influir en la expresión de los genes de su hijo, aumentando la probabilidad de que, en el futuro, derive en depresión o tendencia al abuso de drogas

ARGENTINA INVESTIGA/DICYT La secuenciación del genoma humano abrió un nuevo horizonte de investigación conocido como epigenómica. Este nuevo campo indaga en cómo agentes externos o internos, sin cambiar la secuencia del ADN, afectan la expresión de los genes. “Encontramos que el estrés en el útero de la madre marca el cerebro de los animales. Esto podría explicar por qué vemos cambios en el comportamiento de las células nerviosas”, explica la doctora Marcela Brocco, profesora e investigadora del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (IIB), y directora del equipo que llevó a cabo la investigación.

 

-¿Cuándo comenzó esta investigación?
-El trabajo empezó un poquito antes de la mudanza al Campus Miguelete. Comenzamos en el INTI pero lo terminamos de armar acá. Los animales son los que nos cedió la gente de la Facultad de Medicina de la UBA y los experimentos con animales se hicieron allí. A partir de la experiencia que adquirimos con la gente de la UBA pudimos trasladar los experimentos al nuevo Bioterio del IIB. De hecho, ahora se incorporaron una investigadora y una estudiante de doctorado que trabajan con los animales en este momento.

 

Es muy bueno que podamos tener el Bioterio con las mejores condiciones de sanidad para los animales. Cuando estábamos en el INTI no podíamos porque no era un lugar pensado para eso. Acá podemos mantener los animales de manera adecuada y, como estamos trabajando en temas relacionados al estrés, si el animal está en malas condiciones resulta que está bajo un estrés que no controlamos de manera adecuada.

 

-¿Qué aplicaciones futuras puede tener la investigación?
-Mi sueño sería encontrar un grupo de genes y alteraciones epigenéticas de esos genes. Que permitan diagnosticar patologías neuropsiquiátricas. En parte, producidas por la carga genética del individuo y, en parte, por el estrés que recibe ese individuo. La enfermedad clásica que ocurre por esa conjunción es la depresión y la vulnerabilidad a abuso de sustancias. Los cambios genéticos y epigenéticos junto al cuestionario realizado por el médico psiquiatra permitirían llegar al diagnóstico correcto. Hasta el momento no hay pruebas bioquímicas para diagnosticar estas enfermedades. Yo no te puedo sacar sangre y hacer un ensayo para saber si tenés depresión, como sí se puede hacer con la diabetes o el colesterol alto. Encontrar estos cambios ayuda a encontrar cuáles son los genes involucrados, cuáles podrían llegar a ser los marcadores bioquímicos.

 

-¿Y serviría también para desarrollar medicamentos?
-Eventualmente se podrían desarrollar medicamentos. El objetivo es diseñar algún fármaco dirigido, sabiendo cuáles son los marcadores específicos de cada paciente. Teniendo un panorama de cuáles son los marcadores que tiene un paciente, entonces uno puede elegir un medicamento más adecuado.

 

-¿Y cuál es el paso siguiente en la investigación como para continuarla en seres humanos?
-Estos marcadores que encontramos en los animales tratamos de buscarlos en humanos. Ya estamos investigando con muestras que nos están dando desde el Hospital Moyano.

 

-¿Hay alguna relación con algún laboratorio nacional?
-Con algún laboratorio de fármacos, no. En la Argentina, en general, no se desarrollan fármacos. Todavía no está claro cuáles genes son los responsables de la enfermedad. Falta primero ese paso: saber cuáles son los genes, cuáles son las alteraciones de los genes. Y el tercer paso son los medicamentos.


-Pensando en el futuro, ¿ves alguna posibilidad de que algún laboratorio nacional pudiera hacer un fármaco para esta aplicación?
-Ojalá, sería buenísimo. Pero la realidad nos indica que los desarrollos se concretan siempre afuera. La razón es el volumen de dinero que manejan, que hace posible que la gente tenga otra tecnología que acá no tenemos. Esa es la gran diferencia. Pero de todos modos las farmacéuticas dedicadas a fármacos de neurociencias están restringiendo cada vez más sus presupuestos por la complejidad de las patologías. El año pasado, la empresa Glaxo cerró la división de enfermedades neuropsiquiátricas en Europa. Es un terreno difícil, así que por ahora esperamos llegar al diagnóstico. Recién después veremos si hay alguna medicación que ayude.

 

-¿Cómo está conformado el equipo de trabajo?
-Es un trabajo en conjunto. Contamos con la participación del doctor Carlos Alberto Frasch, decano del IIB y jefe del laboratorio, y la licenciada en Biotecnología Melisa Monteleone, egresada de la UNSAM y becaria doctoral del Conicet. Se trabajó en colaboración con la doctora Marta Antoneli, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.