Ciencia España , Salamanca, Lunes, 11 de marzo de 2013 a las 19:58

“El hecho de que todos los jóvenes que formamos se vayan fuera es muy grave”

María José García Borge, directora científica de la instalación ISOLDE del CERN, ha explicado hoy en Salamanca los retos de la Física nuclear

JPA/DICYT María José García Borge es una de las pocas españolas que tiene un puesto relevante en la investigación científica mundial. Hace poco fue nombrada directora científica de la instalación ISOLDE (Separador de Isótopos en Línea) de la Organización Europea para la Investigación Nuclear, el CERN de Ginebra (Suiza). Esta investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha visitado la Universidad de Salamanca para ofrecer una conferencia acerca de su trabajo, que consiste en estudiar la estructura de los núcleos, la parte central de los átomos.

 

En declaraciones recogidas por DiCYT, María José García Borge ha asegurado que su elección para estar al frente de ISOLDE es “la mejor prueba del gran avance que ha experimentado la Ciencia en España, no solamente en Física nuclear, sino también en otros campos”. Sin embargo, su visión sobre el futuro no es optimista porque “el equilibrio en España es frágil, llevamos poco tiempo, no tenemos la suficiente tradición y, realmente, la situación económica actual va a tener graves consecuencias si se prolonga”.

 

“La situación es alarmante y hay que pensar bien qué se está haciendo. El hecho de que todos los jóvenes que formamos en nuestras universidades se vayan fuera es muy grave, porque se está invirtiendo mucho dinero y tiempo en ellos y, si se van, ¿cómo va a progresar el país?”, se pregunta la investigadora.

 

Aunque admite que “salir fuera es enriquecedor”, como ha ocurrido en su caso, pero pretender regresar y no poder hacerlo por falta de centros y actividad investigadora es “trágico”, opina. “El país tiene que dar una opción para que la gente que ha formado pueda retornar. Si no, estamos invirtiendo en algo que se nos va de la manos”, añade.

 

Por lo que respecta a su trabajo, ha explicado que ISOLDE es “una instalación de Física nuclear que está unida a los aceleradores del CERN y recibe un haz de protones de esos aceleradores que impacta sobre un blanco y sirve para estudiar la estructura nuclear”, aunque también se utiliza para aplicaciones, por ejemplo, en tecnología de semiconductores, Física médica para buscar isótopos innovadores que se puedan emplear en radioterapia o incluso en biofísica, para estudiar enlaces de iones metálicos a un medio líquido, por ejemplo. Se trata de “utilizar los núcleos de los átomos como si fueran una sonda que emite una radiación, de forma que, midiendo esa radiación, podemos conocer la estructura y el medio en el que ese núcleo se ha implantado”.

 

Aplicaciones tecnológicas

 

García Borge ha destacado la importancia de estas investigaciones para el desarrollo tecnológico, no sólo por el conocimiento que producen y puede servir en el futuro, sino porque obligan a desarrollar avances en el presente para poder llevar a cabo estos estudios básicos. “La tecnología se desarrolla incluso en la investigación básica, porque para realizar una serie de medidas uno tiene que contar con los detectores de frontera, desarrollar nuevos detectores y sistemas informáticos cada vez más rápidos para poder obtener el máximo de información posible en el mínimo tiempo”, asegura.

 

El mejor ejemplo es la web, que “se inventó en el CERN como un método distribuido de cálculo para los científicos y ahora es de uso general”. Por eso, desarrollar tecnología para la investigación básica de vanguardia a veces tiene una aplicación directa en otros campos, explica esta científica, que recientemente fue galardonada con el premio Mujeres Hoy a la mujer más admirada en el campo científico.

 

El estudio del núcleo

 

García Borge también ha comentado los grandes retos de la Física nuclear actual. “El núcleo es un sistema muy complejo, constituye prácticamente toda la materia, toda la masa de los átomos se concentra dentro del núcleo”, señala. A la vez, está formado por neutrones y protones, que son las últimas unidades observables, ya que los constituyentes de estos no se pueden observar directamente. “El núcleo es un trampolín que nos permite estudiar la interacción de distintas fuerzas de la naturaleza y tiene una estructura de partícula independiente y colectiva. Vemos efectos de los núcleos que nos hablan de la interacción con protones y neutrones, pero a la vez tiene comportamientos de partícula independiente, así que el reto el poder combinar estos dos efectos y tener modelos que los puedan explicar”, afirma.