Yolanda González/DICYT Un total de 137 científicos desarrollan su labor investigadora en el Instituto de Biología y Genética Molecular (IBGM), un centro mixto de la Universidad de Valladolid y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que articula su actividad alrededor casi una veintena de líneas de investigación en torno al estudio de la fisiopatología molecular y celular de enfermedades de alta incidencia como son las cardiovasculares, respiratorias, metabólicas, neurodegenerativas o tumorales. El instituto desarrolla asimismo el programa de detección precoz de cáncer de mama, ovario y colorrectal hereditarios y el de detección de enfermedades congénitas y genéticas infantiles y alberga en su interior la única Unidad de Producción Celular de carácter público que existe en España. El centro ha abierto hoy sus puertas a los medios de comunicación dentro de la Semana de la Ciencia 2008.
Tal y como ha explicado el director del IBGM, José Ramón López, la mayor parte de la actividad del instituto es investigación básica aunque con vocación de “ser útil para los enfermos”. Pese a ello, también se desarrolla investigación más aplicada, sobre todo en el campo de la terapia celular, gracias a la Unidad de Producción Celular, y a través del programa de diagnóstico precoz de tres tipos de cáncer hereditario: el de mama, ovario y el colorrectal, y el de detección de trastornos metabólicos hereditarios como el hipotiroidismo o la fibrosis quística.
Las investigaciones del instituto se articulan en torno a tres departamentos: Fisiología celular y molecular, Desarrollo, genética y células madre e Inmunidad innata e inflamación, donde desarrollan su actividad grupos de investigación “con mucho peso no sólo a nivel nacional, sino internacional”, ha reconocido el responsable del centro. Es el caso de la Unidad de Producción Celular que dirige la investigadora Ana Sánchez. Esta estancia, denominada Sala Blanca, se inauguró en 2006 y es actualmente la única unidad de estas características de carácter público que hay en España.
Producción de células con fines terapeuticos
Su cometido, gracias a unas condiciones de esterilización y un aire “muy filtrado”, es que en su interior se cultiven y produzcan células con fines terapéuticos. Actualmente, ha precisado su responsable, se están desarrollando tres líneas de investigación en este sentido teniendo en cuenta los lugares donde se sabe que existen células madre, como son la piel, la médula ósea y el limbo corneal.
En el caso de la piel, el cultivo de células, denominadas queratocitos, en colaboración con el hospital de Oviedo, ha permitido la regeneración de la piel de pacientes con granes quemaduras, y actualmente se está a la espera del visto bueno para poder comercializar un parche biológico que permitiría ayudar a la curación de las denominadas úlceras del pie diabético, que en muchos casos derivan en la aparición de gangrena, ha explicado Ana Sánchez.
Pero una de las líneas de investigación donde más tiempo llevan trabajando es en la utilización de células madre procedentes de la médula ósea para el tratamiento de enfermos de infarto agudo de miocardio con el objetivo de revitalizar la zona afectada. Tras una primera fase del proyecto iniciada en 2003, los investigaciones se centran ahora en cultivar un único tipo de células presentes en la médula ósea, denominadas células del nicho, e inyectarlas en pacientes con enfermedad isquémica crónica. Una primera fase de este ensayo, realizada con cuatro pacientes, ha demostrado que tres de ellos han mejorado y el cuarto no presenta cambios.
La regeneración de la córnea a partir de células del limbo corneal es la tercera línea de investigación en terapia celular. En este caso, se cultivan estas células (proceden de la córnea de un donante) en una membrana amniótica y se expanden de forma que “en 10 días llegan a expandirse 2 milímetros”. La aplicación en este caso sería la cura de enfermedades que aparecen sobre todo en pacientes sometidos a cirugía, portadores de lentes de contacto o que han sufrido quemaduras en los ojos por productos como la cal.
Otras líneas de investigación
Pero la Unidad de Producción celular es tan sólo una muestra de la actividad científica del centro. Así, dentro del departamento de Inflamación e inmunidad innata, se desarrollan varias líneas de investigación, una de las cuales trata de determinar cómo determinados componentes del aceite de oliva pueden tener un efecto protector ante las células tumorales, o cómo estos mismos componentes pueden retrasar el desarrollo de otras enfermedades como la anteroesclerosis múltiple. Todos estos estudios, ha explicado una de las investigadoras del departamento, Marisa Nieto, se están realizando a nivel celular y en colaboración con el Instituto de la Grasa de Sevilla, que es quien aporta estos productos grasos.
El área de Fisiología celular y molecular es otra de las áreas de acción del instituto y cuenta con tres grupos de investigación dedicados al estudio del calcio intracelular. Una de las principales líneas de investigación que siguen es la que trata de demostrar que la enfermedad del Alzheimer es una calciopatía, es decir, cómo la alteración de la señal del calcio está detrás de esta patología neurodegenerativa. Para ello cuentan con un equipo de microfluorescencia y análisis de imagen único en España, ha precisado Carlos Villalobos.
El IBGM es además, junto con el Centro de Investigación del Cáncer (Salamanca), el centro encargado de desarrollar el programa de detección precoz de cáncer hereditario de mama, ovario y colorrectal en la comunidad autónoma. Según ha precisado su responsable, Eladio Velasco, al año se analizan en torno a 150 muestras de personas sospechosas de padecen cáncer de mama u ovario y en torno a un centenar de sospechosos de cáncer colorrectal. Esta prueba consiste en detectar si la persona presenta unas mutaciones o alteraciones genéticas que le predisponen a padecer alguno de estos tumores de tipo hereditario.
| El centro captó en 2007 más de 3'7 millones de euros | |
| El Instituto de Biología y Genética Molecular se financia en mayor parte con fondos públicos procedentes del Ministerio de Ciencia e Innovación, la Junta de Castilla y León o el Instituto de Salud Carlos III. El centro logró captar el año pasado algo más de 3'7 millones de euros. Casi el 57% de este dinero procede de la concurrencia competitiva a subvenciones dentro del plan nacional, mientras que el 28% lo financió el Gobierno regional y un 10% el Instituto de Salud Carlos III. Sólo el 1'5% de la financiación lograda procedió de entidades privadas algo que el director del centro considera "un problema importante". |