Ciencia España , Salamanca, Jueves, 13 de mayo de 2010 a las 16:39

El Irnasa investiga si el arsénico de las aguas de la Cuenca del Duero influye en los cultivos

La presencia elevada de arsénico en las aguas subterráneas se transmite a los suelos a través del regadío, pero no tiene efectos sobre la salud humana, según los expertos

JPA/DICYT Científicos del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (Irnasa) realizan estudios en la Cuenca del Duero sobre la presencia de arsénico en las aguas subterráneas, ya que los análisis que se realizan de forma periódica indican que hay una cantidad muy elevada de este elemento, que puede resultar perjudicial para la salud, sobre todo en el acuífero de Los Arenales, que se extiende por las provincias de Valladolid, Segovia, Ávila, Zamora y Salamanca. Sin embargo, el propósito de este centro perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) no es sólo analizar el agua, sino ver de qué manera se transmite a los suelos y a los cultivos a través del regadío.

 

Antonio García Sánchez, científico del Irnasa responsable de la investigación, explica que la presencia de arsénico no altera la calidad ni la producción de los cultivos de la zona, como la remolacha, el maíz, el trigo o las zanahorias, por poner algunos ejemplos habituales. Sin embargo, sí es cierto que "detectamos niveles elevados" y de ahí que en los últimos años se hayan realizado "muestreos de suelos y de vegetales, así como experimentos en invernaderos para ver qué efectos tiene la acumulación de arsénico", ha afirmado en declaraciones a DiCYT.

 

En cualquier caso, el experto considera que la presencia de este elemento en los cultivos no afecta a la salud de los personas, especialmente, teniendo en cuenta los patrones de producción y de consumo. Un ejemplo es que "la remolacha de esta zona se mezcla con la producida en otras, de manera que si hay algún rastro de arsénico, quedaría completamente diluido en la producción final de azúcar". Incluso si no fuera así y una persona consumiera muchos productos de la zona de forma continuada tampoco hay evidencias de que pudiera afectar a la nutrición humana, según los científicos, ya que ni siquiera las plantas se ven alteradas.

 

Un problema conocido

 

En cualquier caso, la investigación responde a la necesidad de tener la situación vigilada. El problema de la presencia elevada de arsénico es tan importante que en una veintena de municipios de Valladolid y Segovia afecta al suministro para consumo humano, después de que en Íscar (Valladolid) se detectase en el año 2000. En algunos casos, se cambió la captación de agua subterránea por la captación en ríos, mientras que en otros, se suministra con cisternas. Si la cantidad normal de arsénico, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), no debe superar las 10 partes por billón (ppb), en algunos puntos se han registrado entre 100 y 150 ppb y tanto la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) como la Junta de Castilla y León mantienen un riguroso control, al realizar análisis frecuentes.

 

Sin embargo, la labor del Irnasa pasó del mero análisis de las aguas al estudio de otros efectos del arsénico en los suelos y, por consiguiente, en la agricultura, ya que en la zona afectada son frecuentes los cultivos de regadío con agua que procede, generalmente, de pozos de sondeo.


En realidad, la presencia de arsénico en la zona es un hecho natural que se explica por las características del terreno. "No hay ninguna causa humana, ni industrial ni agrícola", en el caso de la parte del acuífero de la zona de Valladolid y Segovia. Sin embargo, en el caso de la parte nororiental de la provincia de Salamanca, la actual concentración de arsénico se vio favorecida por la actividad minera de la zona, que estuvo activa hasta la década de 1980, según Antonio García Sánchez, que ha ofrecido hoy un seminario de investigación sobre este tema en la sede del Irnasa.