Ciencia Panamá , Panamá, Viernes, 22 de mayo de 2015 a las 20:05

El istmo de Panamá tiene 13 millones de años

Mediante un minucioso trabajo de reconstrucción de procedencia de rocas, se determinó que la extensión del istmo de Panamá no se habría dado hace tres millones de años como se planteaba, sino entre 13 y 15 millones de años antes

UN/DICYT Dicho hallazgo fue realizado por un grupo de científicos de varias universidades de Colombia, entre ellas la Nacional, quienes reunieron suficientes datos como para construir una nueva teoría que replantea la edad del istmo de Panamá.

 

Según Agustín Cardona Molina, profesor de la U.N. Sede Medellín y uno de los investigadores que coordinó el proyecto, junto a su colega Camilo Montes, de la Universidad de los Andes, en la historia geológica de Suramérica  ocurrió algo que hizo que entre 25 y 48 millones de años no hubiese volcanes, que son los que pueden dar origen al circón, conocido como el reloj geológico más resistente.

 

“Lo curioso es que encontramos este mineral en el registro de antiguos ríos en el norte de Colombia, por lo que consideramos que estos debieron haber llegado desde Panamá”, explica el profesor Cardona.

 

El análisis se llevó a cabo en el valle inferior del Magdalena (Depresión Momposina); además, se realizaron muestreos en Santa Fe de Antioquia y San Jerónimo, en el occidente del Departamento.

 

En estos lugares, los investigadores extrajeron las muestras de roca, labor que incluye tareas como molerlas manualmente para evitar su contaminación, explica Sebastián Zapata, estudiante de la Maestría en Recursos Minerales de la Facultad de Minas de la U.N.

 

“Luego, las muestras se batean para concentrar los minerales que se buscan y sacar los granos. Estos se montan en un bálsamo especial para el laboratorio y se les hace un análisis isotópico, que permite conocer la edad de cada uno. A partir de dicha información, se comparan hasta encontrar los lugares de origen”, detalla Zapata.

 

Bonaire, otro antecedente

 

Usando la misma técnica de procedencia, el estudiante Zapata realizó un trabajo que fue publicado en 2014, con el que, en pocas palabras, ratificó que Bonaire y las Antillas de Sotavento (grupo de islas repartidas entre Venezuela, Reino Unido y Países Bajos) estaban unidas hace millones de años a lo que es hoy Santa Marta y La Guajira.

 

“Con lo de Panamá, encontramos información desde el golfo de Urabá hasta la Guajira, por lo cual nos tocó ir más allá”, sostiene.

 

Este estudio pretendía retomar la teoría propuesta en los años 80 por un geólogo holandés, quien descubrió en esta isla caribeña, pedazos de roca con una edad aproximada de 1.100 millones de años. Esta no se habría podido formar en las Antillas, debido a que todas las rocas de este lugar no superan los 100 millones de años.

 

El agua y las placas tectónicas se reacomodan constantemente, lo que provoca movimientos en diferentes direcciones, que generan cambios en la geografía. Cuando el fenómeno es frontal, es como si corrugara la superficie, lo cual influye en la formación de las montañas; cuando es lateral, produce desplazamientos como en la conocida falla de San Andrés, en Estados Unidos.

 

 “En esta zona de Colombia hubo varios desplazamientos de bloques, que enlazamos tanto a lo de Panamá como a lo de Bonaire”, señala el profesor Agustín Cardona.

 

Por parte de la U.N., estudiantes trabajan con los profesores Agustín Cardona, Camilo Montes, Andrés Pardo (Universidad de Caldas) y el mexicano Víctor Valencia (Universidad de Washington State), en el análisis de esta nueva teoría. Para ello, se encuentran estudiando la zona cerca al Carmen de Atrato en Antioquia, donde hay una asociación de rocas que posiblemente guarda información al respecto.

 

Otros docentes de la U.N., como Cesar Vinasco y Sergio Restrepo, se han interesado en reconstruir los periodos en los que hubo elevación en el occidente Colombiano.

 

Además, el geofísico Gaspar Monsalve, docente de la Facultad, con cerca de 11 estudiantes y con el docente Valencia, entre otros pares de Brasil, buscan reconstruir la historia geológica del occidente Colombiano y el Ecuador, entre 70 y 130 millones de años, y determinar su relación con el inicio de la formación de los Andes.