Ciencia Panamá , Bocas del Toro, Jueves, 29 de mayo de 2014 a las 09:58

El ruido de los botes es potencialmente dañino para los delfines

Según una reciente investigación de científicos visitantes en la Estación de Investigaciones del Smithsonian en Bocas del Toro

STRI/DICYT El Archipiélago de Bocas del Toro en Panamá es un popular destino turístico en aumento. Las atracciones incluyen excursiones de observación de delfines alrededor de los cayos de manglares en el balneario Caribeño. Mientras que la población de delfines de Bocas es relativamente pequeña - aproximadamente 200 individuos - un paseo en bote puede casi garantizar un encuentro cercano con las carismáticas criaturas. No es sorprendente que el tráfico de botes de observación de delfines se haya incrementado exponencialmente en los últimos años.

 

Una reciente investigación por científicos visitantes en la Estación de Investigaciones del Smithsonian en Bocas del Toro muestra que el ruido de los motores de los botes altera la manera en que los delfines nariz de botella se comunican mientras se alimentan, lo que es una de sus actividades más sensibles al ruido.

 

Los silbidos de los delfines se convierten en frecuencias mínimias, bajas y terminales, pero de mayor duración. Los silbidos bajos y más largos pueden viajar distancias más largas, lo que permite a los delfines evitar o reducir sus señales para ser opacadas por el ruido del motor del bote. Sin embargo, esto también significa que el espacio de comunicación acústica de los delfines se reduce drásticamente por el rugido de los motores, lo que les impulsa a hacer estos cambios.

 

Los hallazgos, publicados en abril en la Revista Journal of the Acoustical Society of America, “sugieren claramente que las interacciones con los botes de observación de delfines son potencialmente dañinas.” Las autoras Laura May-Collado, de la Universidad de Vermont y Shakira Quiñones-Lebrón, de la Universidad de Puerto Rico, escribieron: “Nuestros resultados también indican que las actividades intrusivas de observación de delfines y el ruido asociado del motor pueden estar impactando negativamente en la aptitud individual de esta pequeña población de delfines”.

 

Entre el 2004 y el 2012, May-Collado y su equipo colectaron 56 horas de grabaciones de silbidos de 47 individuos, todos identificados en fotografías. Las grabaciones fueron hechas en presencia de dos a 17 barcos de avistamiento de delfines, con una facturación por hora de 34 barcos. Estas cifras son de la temporada baja. Durante el pico de la temporada turística, en un solo día, hasta 100 barcos pueden interactuar con los delfines.

 

El excesivo avistamiento de delfines puede tener otros efectos negativos. “Cuando el número de barcos aumenta, los delfines reducen su tiempo de alimentación y socialización, dos actividades muy importantes para su supervivencia”, comentó May-Collado. Su equipo también ha documentado colisiones con embarcaciones, en las que murieron al menos 10 delfines entre el 2012 y el 2013. También observaron a crías separadas de sus madres, lo que puede reducir las posibilidades de supervivencia de éstas. “Después de todo, esta es una industria que está lejos de ser sostenible en Bocas. Así que estamos tratando de incrementar la educación, la formación y las actividades de divulgación además del uso de la información que tenemos para proponer un plan de gestión que minimice el riesgo de extinción de esta población.”