Ciencia España Salamanca, España, Lunes, 29 de junio de 2009 a las 17:54

“En un futuro cercano la mujer científica ocupará el puesto que le corresponda por su capacidad”

Margarita Salas, bioquímica y académica de la Lengua

JPA/OEI-AECID/DICYT Margarita Salas Falgueras (Asturias, 1938), reúne en su persona atribuciones que no suelen ir juntas, como dedicarse a la Biología molecular y ser miembro de la Real Academia Española de la Lengua. Casi tan raro como esto es ser mujer española y estar reconocida internacionalmente en el campo de la Ciencia. Tras haber estudiado Química en una época en la que la presencia femenina no era común en las universidades ibéricas, Margarita Salas fue discípula de Severo Ochoa en Nueva York. En la actualidad, desarrolla su labor en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y a la Universidad Autónoma de Madrid, donde mantiene su principal línea de investigación en la replicación del ADN.

 

Pregunta: Usted ha sido pionera en muchos campos, entre ellos, la Lengua, al convertirse en una de las primeras científicas que ingresó en la Real Academia Española. ¿Cuál es su labor en este organismo?
 

 

Respuesta: En realidad, antes de mi llegada ya había científicos en la Academia, nuestra labor es formar parte de una comisión de vocabulario científico y técnico y lo que aportamos es la introducción de los nuevos términos científicos que van surgiendo. Normalmente, nacen en inglés, así que hay que adaptarlos, traducirlos y definirlos. Además, tenemos que revisar los vocablos ya introducidos, porque hay definiciones antiguas y términos obsoletos. Es un papel continuado que da bastante trabajo.

 

P: ¿Cómo está la Ciencia en español?


R: El idioma de la Ciencia es el inglés, los científicos españoles procuramos publicar nuestros resultados en las mejores revistas posibles para que sean conocidos, de manera que las publicaciones que realizamos están escritas en lengua inglesa. Sin embargo, de cara a la divulgación, los términos científicos son de dominio público y tienen que estar recogidos en el diccionario.

 

P: Quizá las ciencias y las letras están más unidas de lo que parece…


R: Sí, de hecho mi discurso de ingreso en la Real Academia analizó el lenguaje de la Genética y de la Genética del lenguaje, tratando de hacer una conexión entre ambas materias. Creo que hay que acercar los dos lenguajes, el científico y el humanístico.

 

P: Aún así, ¿sigue centrada en las investigaciones sobre replicación del ADN?


R: Sí, queremos seguir ampliando conocimientos, porque nunca se llega al final. Tratamos de profundizar en los mecanismos de duplicación del ADN y, si a la vez surgen resultados prácticos, mejor, como fue nuestro caso cuando encontramos una ADN polimerasa que tiene propiedades que la hacen muy útil para amplificar ácido desoxirribonucleico. Esto demuestra que de las investigaciones básicas también surgen aplicaciones, además del puro afán de ampliar nuestros conocimientos.

 

P: ¿Qué posibles desarrollos tiene este campo de investigación?


R: Si hablamos de la secuenciación del genoma humano, nos puede ayudar mucho en análisis genéticos que sirvan para diagnosticar enfermedades y saber qué mutaciones producen determinadas patologías. Una vez que uno diagnostica una mutación que es causante de una enfermedad, puede prevenirla o, en el mejor de los casos, curarla. En España hay grupos de investigación de gran nivel en este campo.

 

P: Posiblemente integrados por muchas mujeres que tengan como referencia a Margarita Salas. ¿Cómo ha evolucionado el papel de la mujer en el campo de la Ciencia?


R: Es evidente que hemos avanzado mucho. En nuestros laboratorios la mayoría de las personas que están realizando una tesis doctoral son mujeres. Mi previsión es que en un futuro no demasiado lejano la mujer científica ocupará el papel que le corresponda de acuerdo con su capacidad. Queda mucho por hacer, es necesario que la mujer llegue a los puestos más altos del mismo modo que llega el hombre, pero sin necesidad de que pongamos cuotas. Yo quiero que la mujer alcance estos puestos porque no haya discriminación y creo que en un futuro cercano lo conseguirá sin cuotas.

 

P: A veces se dice que en otros campos, como la política, las mujeres aportan nuevas visiones…


R: En la experiencia que he tenido en mi grupo de investigación no he visto diferencias significativas entre lo que aportan hombres y mujeres, cada uno trabaja de acuerdo con su personalidad, pero no porque sea hombre o mujer.

 

P: Precisamente, entre las mujeres a las que usted ha dado clase está la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia. ¿Qué espera de ella?


R: Creo que puede hacer que la Ciencia sea algo realmente importante en la política del país. Además, está elaborando una nueva ley de la Ciencia que sustituirá a la de 1986 y que servirá para definir una carrera investigadora. Ella lo tiene como prioridad, porque en la actualidad los jóvenes, al no ver un futuro claro, se desaniman y muchos ni siquiera empiezan una carrera científica por falta de previsión de qué se van a encontrar.

 

P: ¿Qué se puede hacer para fomentar esas vocaciones científicas?


R: Hay que poner mayor énfasis en las asignaturas de ciencias en la enseñanza secundaria. Primero, los alumnos se tienen que animar a seguir una carrera científica, y después, hay que mostrarles un futuro prometedor en ella. En este momento, el futuro no es atractivo para la gente joven porque ven por delante muchos años y muchas dificultades, sin un itinerario claro, así que es importante definirlo para que sepan que una carrera científica requiere una serie de pasos y que se pueden alcanzar metas importantes.

 

P: En cualquier caso, ha habido avances en las últimas décadas…


R: Muchísimos. Desde que yo regresé de Estados Unidos, a finales los 60, el panorama ha cambiado de una forma muy importante. Ahora tenemos una Ciencia de muy buena calidad en España, pero nos falta cantidad todavía porque nos falta presupuesto. Hace falta invertir más en investigación. España tendría que tener más peso en Ciencia, pero estamos frenados por la falta de financiación, que sólo llega al 1’3% del PIB, mientras que la media de la Unión Europea es del 1’84%. Estamos muy por debajo y hay que ir superando obstáculos.