Ciencia España , Madrid, Lunes, 20 de julio de 2009 a las 09:24
Pilar Tigeras, vicepresidenta adjunta de Organización y Cultura Científica del CSIC

"Es preciso comprometerse para conseguir que la Ciencia forme parte de la cultura de los ciudadanos"

Los focos deben estar en la escuela, la educación Secundaria y el Bachillerato y los medios de comunicación e internet

AMR/DICYT Expertos reunidos esta semana en Santander en un encuentro sobre cultura científica y cultura democrática recomiendan institucionalizar la divulgación científica desde los organismos públicos de investigación en diversos focos. Las conclusiones, que se harán públicas la semana que viene, apuntan hacia la educación Primaria, la educación Secundaria y el Bachillerato y los medios de comunicación e internet como los lugares hacia donde los organismos de investigación y universidades deben girar sus miras divulgadoras.

 

"Las instituciones públicas deben tener un compromiso absoluto para que la ciencia forme parte de la cultura y que la formación ciudadana en esta materia crezca", indicó a DiCYT Pilar Tigeras, vicepresidenta adjunta de Organización y Cultura Científica del CSIC. "Todo el conocimiento que se genera en los organismos públicos debe ponerse de manifiesto", añadió. Para poner en común las políticas de comunicación, diferntes especialistas con volcación divulgadora se reunieron esta semana en Santander con el fin de establecer una base generadora de cultura científica que permita a la ciudadanía entender la ciencia y tener una opinión formada sobre ella.

 

En la reunión, el premio Príncipe de Asturias Ginés Morata, del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, puso de manifiesto que cuestiones complejas como el conocimiento en Genética se puede plantear a un público generalista con un lenguaje asumible, sin dejar de ser preciso. La doctora en Ciencias Biológicas Suana Pinar hizo un repaso a la historia y la divulgación de la ciencia. El director del Instituto de Estudios de Ciencia y Tecnología de la Universidad de Salamanca, Miguel Ángel Quintanilla, que ofreció la conferencia inaugural, analizó los modelos de divulgación científica existentes.

 

"Deterioro histórico"

 

Aún queda camino por andar en lo relativo a la divulgación científica. Según comentó Tigeras, "en España partimos de un deterioro histórico en la materia, ya que no tuvimos una revolución industrial que en otros lugares de Europa permitió el desarrollo de una cultura científica". Los primeros pasos para paliar esta rémora se dieron en 1907, cuando se constituyó la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, pero este organismo regeneracionista, promovedor de la investigación y la divulgación, desapareció como consecuencia de la Guerra Civil. "Fue a partir de la democracia cunado, con la primera Ley de la Ciencia, la sistematización de las investigaciones y la creación de infraestructuras, cuando se rehizo el camino", recuerda la vicepresidenta adjunta de Organización y Cultura Científica del CSIC.

 

En la actualidad, el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), heredero de aquella Junta, ya ha establecido varias líneas de actuación para divulgar desde la propia institución. En muchos casos, explica Tigeras, "esta iniciativa la realizaban antes individuos o colectivos comprometidos con esta causa". El principal organismo investigador de España tiene como objetivos que todos los planes estratégicos establezcan la necesidad de realizar actividades de divulgación de ciencia, dinaminzar internamente a que los investigadores se conviertan también en divulgadores, establecer que en todos los proyectos se valore la divulgación, y difundir esta política de comunicación a las delegaciones autonómicas y las entidades colaboradoras. El fin último es "que se reconozca la labor divulgadora como valoración de la productividad". Aún queda trabajo por hacer, reconoce PilarTigeras, "todavía muchos tribunales no lo tienen en cuenta entre sus prioridades".