Ciencia Costa Rica , Costa Rica, Viernes, 08 de abril de 2011 a las 15:37

Esfuerzo de rescate en América Latina para regenerar las colecciones de cultivos alimenticios enraizadas en los orígenes de la agricultura

Asociaciones mundiales para proteger miles de variedades de plantas de las amenazas que van desde el cambio climático a las erupciones volcánicas

CATIE/DICYT Especialistas en cultivos de América Central han anunciado hoy que un importante esfuerzo de rescate se ha puesto en marcha en uno de los bastiones de la agricultura ancestral, para regenerar miles de variedades únicas de café, tomate, chile, frijol, maíz y otros cultivos importantes, a través de una asociación entre el Global Crop Diversity Trust y 19 bancos de germoplasma de América Latina.

 

Una de las colecciones más antiguas objetivo del proyecto es la del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), con sede en Costa Rica. Una serie de desafíos, incluyendo la instalación de una nueva línea eléctrica que ha implicado remover una colección única de palmito y un volcán cercano, que recientemente ha vuelto a dar señales de vida, representan amenazas para unas 11.400 muestras conservadas, ya sea como semillas o como plantas completas en el campo.

 

"Es muy importante proteger tantas variedades como sea posible en los cultivos que sustentan a las Américas", manifestó William Solano, quien está ejecutando el proyecto de regeneración en el CATIE. "Muchos de los cultivos que crecen -los mismos que permitieron a los mayas y aztecas expandirse y crecer- se han cultivado en esta región durante miles de años, y el potencial de rendimiento que demuestran hoy está fuertemente ligado a su diversidad genética".

 

El trabajo de rescate en América Latina es parte de un esfuerzo global en 88 países, entre los que hay 18 de América Latina y el Caribe, en el que el Trust está trabajando con más de 131 organizaciones asociadas al rescate, regeneración y evaluación de las colecciones de cultivos en peligro de extinción. Los duplicados de los materiales se envían a los bancos genéticos internacionales y a la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, en el Ártico. La amplia gama de características de los cultivos que figuran en estos bancos de genes proporciona a los fitomejoradores la materia prima necesaria para desarrollar nuevas variedades que permiten a los agricultores superar las amenazas a la producción de alimentos, tales como las enfermedades y las plagas de las plantas, y cada vez más, el cambio climático.

 

"Mucha gente piensa en lugares como Costa Rica en términos de la rica biodiversidad de sus bosques tropicales, pero igualmente valiosa es la asombrosa diversidad de las variedades de cultivos en esta región, y su contribución a la seguridad alimentaria en todo el mundo,” mencionó Cary Fowler, Director Ejecutivo del Trust. "Deberíamos estar trabajando tan duro para proteger la diversidad en la agricultura, que directamente nos sostiene, como lo hacemos con la diversidad en todos los ecosistemas vulnerables," añadió.

 

Expertos en cultivos del CATIE han estado trabajando a tiempo completo para que las semillas, algunas de más de 50 años, salgan del almacenamiento y se incorporen al campo. El objetivo es plantarlas y que produzcan nuevas semillas. Entonces, un conjunto de nuevas muestras se depositarán en el CATIE y en otro banco genético internacional, donde se pueda utilizar como respaldo a las colecciones del CATIE, y estén más ampliamente disponibles para los fitomejoradores y agricultores de todo el mundo. Un tercer grupo se enviará a Svalbard, para ofrecer la máxima garantía de seguridad.

 

"Sabemos que es probable que algunas de las semillas de la colección ya no sean viables, por lo que es urgente que actuemos ahora para asegurar y regenerar la mayoría que todavía están vivas", ha dicho Solano al respecto.

 

Si bien las amenazas a la colección del CATIE pueden ser tan comunes como un sistema de refrigeración roto o un recorte presupuestario, Solano y sus colegas están particularmente preocupados por un peligro más dramático: visible desde sus campos de pruebas, a unos 60 kilómetros de San José, está el volcán Turrialba. En 2010, entró en erupción por primera vez en 100 años, y está amenazando con derramar cenizas calientes e incluso provocar inundaciones o terremotos.

 

El CATIE mantiene una de las colecciones más diversas del mundo de café arábica, un importante cultivo comercial para las Américas. Algunas de las muestras se recogieron hace décadas en Etiopía y África oriental. Una variedad originaria de la colección, conocida como Geisha, ahora se vende como un café gourmet en Taiwán y Japón. El CATIE está trabajando para asegurar mejor sus semillas de café, almacenándolas a temperaturas muy bajas, a través de un proceso conocido como crioconservación.

 

Pejibaye

 

El CATIE también está trabajando con el Trust para rescatar una importante colección de pejibaye, que tuvo que ser arrancada para dar paso a una línea eléctrica. El CATIE ha utilizado su colección de pejibaye, una fruta que ha sido popular en América Latina desde los tiempos precolombinos, para desarrollar un cultivo comercial de alta calidad en toda la región. Científicos del CATIE recogen el tejido de crecimiento de cada árbol arrancado de raíz para cultivarlo y conservarlo en el laboratorio, y que finalmente pueda ser replantado en otro lugar.

 

Entre los cultivos susceptibles de rescate se incluyen variedades únicas de tomates, ñame, yuca, zapote, ayote y chile. Algunas de las muestras han formado parte de la colección desde la década los años 40 del siglo XX, cuando se estableció el CATIE.

 

El CATIE también está trabajando con programas nacionales en la región para ayudar a regenerar colecciones de maíz y frijoles. Diversas colecciones de semillas en Costa Rica, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá, se están sacando del almacenamiento, y se están cultivando y estudiando por primera vez en varias décadas. Esto ha demostrado ser un ejercicio indispensable ya que, en muchos casos, poco se sabe acerca de las variedades de las colecciones, y en dónde prosperaría su cultivo. "Tuvimos que hacer crecer las variedades de maíz de nuestra colección, tanto en las tierras altas, como en las tierras bajas, para averiguar de dónde procedían", dice al respecto Aura Elena Suchini, conservadora de la colección del Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícolas (ICTA) en Guatemala.

 

En el resto de América Latina y el Caribe, el proyecto de rejuvenecimiento se centra en las colecciones de variedades únicas de maíz, frijoles, yuca, haba, camote y ñame, importantes alimentos básicos no sólo para la región de América Latina, sino para millones de personas de todo el mundo.