UN/DICYT Dos enfermedades típicas de la papa, Rhizoctonia solani y Spongospora subterránea, pronto podrán ser tratadas con procesos biotecnológicos. Un proyecto que lidera el Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional (IBUN) podría traer una solución eficaz. El profesor Daniel Uribe, investigador del grupo de Microbiología Agrícola del IBUN, asegura que en la actualidad esas dos plagas representan un problema grande para los cultivadores de papa. La mayor dificultad radica en que no existen tratamientos eficaces que las controlen.
“Una de las estrategias en la que trabajamos es en el control biológico de las plagas, identificando la capacidad biocontroladora de una colección de bacterias llamadas Pseudomonas fluorescens, con las que hemos ensayado desde 1997. Queremos determinar cuáles de esas Pseudomonas tienen la capacidad de hacer un control eficiente de Rhizoctonia solani y Spongospora subterránea”, explica Uribe.
La primera fase de la investigación es tipificar y caracterizar esa capacidad a nivel de laboratorio. Para ello se valoran los aislamientos de Pseudomonas para mirar, por ejemplo, si producen antibióticos o ácido cianhídrico, entre otras sustancias.
Esta primera aproximación se hace en condiciones de in vitro, en el laboratorio. Conociendo la capacidad de producción de esas sustancias, se puede determinar si hay algún aislamiento que tenga el potencial para ser utilizado como controlador biológico.
El profesor Uribe detalla que luego se seleccionan unos aislamientos determinados para llevarlos a la siguiente fase, que es la de invernadero. “Aquí lo que hacemos es enfrentar plantas de papa con el suelo infectado con las dos plagas. También hacemos una presión de inóculo, que consiste en la introducción en el suelo de los agentes fitopatógenos Spongospora subterránea y Rhizoctonia solani”.
Dos meses de seguimiento
Con esta presión de inóculo lo que se hace es evaluar qué tanta capacidad tienen las bacterias Pseudomonas de inhibir el crecimiento o la expresión de la enfermedad de los dos fitopatógenos. Esto se logra haciendo un seguimiento al bioensayo hasta un periodo de dos meses y allí se mira qué tanto se desarrolla la enfermedad en los tubérculos en presencia de las Pseudomonas.
“Hemos llevado a invernadero diez aislamientos. Estos han mostrado particularmente cuatro de ellos, que tienen un potencial muy interesante para ser evaluados en condiciones de campo. Tenemos unas pruebas piloto que se desarrollan en el Páramo de Guerrero en Zipaquirá”, añade Daniel Uribe.
Rhizoctonia solani y Spongospora subterránea, mejor conocidas entre los campesinos como ‘la costra negra’ y ‘la sarna polvosa’, respectivamente, son plagas muy difíciles de estudiar. Uribe asegura que, por ejemplo, Spongospora es un protozoario difícil de cultivar en condiciones de laboratorio, pues se reproduce y sobrevive exclusivamente en la planta.
En la actualidad ambas enfermedades están identificadas por el Consejo Nacional de la Papa y Cevipapa como dos de los agentes fitopatógenos más limitantes para el desarrollo del mercado local e internacional del tubérculo. La ‘sarna polvosa’, por ejemplo, puede limitar el rendimiento de los cultivos hasta en un 50 por ciento.
En el país, la Universidad Nacional de Colombia es líder en esta clase de investigaciones. En las Sedes Bogotá y Medellín hay grupos dedicados a este campo en particular. En el mundo, indicó el profesor Uribe, solo hay unos tres o cuatro grupos adelantando esta clase de estudios en Spongospora subterránea.
Por eso este proyecto, financiado por el Ministerio de Agricultura y Asohofrucol, es un paso importante para mejorar las condiciones de los cultivos de papa del país, un renglón económico importante para un buen número de familias.