Ciencia Costa Rica , Costa Rica, Viernes, 14 de febrero de 2014 a las 17:46

Estudios muestran efectos del ruido en mamíferos marinos

La medición de estos sonidos y sus consecuencias para la fauna marina forma parte de los estudios que realiza la Dra. Melania Guerra Carrillo, graduada de la Escuela de Ingeniería Mecánica en la Universidad de Costa Rica (UCR)

UCR/DICYT El sonido del disparo de las pistolas de gas que los barcos utilizan para la exploración de gas y petróleo en el subsuelo marino se repite cada diez segundos y resuena en toda la profundidad del océano Ártico. Su impacto constante, en diferentes intensidades, amenaza la supervivencia de las especies de mamíferos que viven o emigran a esas frías aguas al norte del planeta.

 

La medición de estos sonidos y sus consecuencias para la fauna marina forma parte de los estudios que realiza la Dra. Melania Guerra Carrillo, graduada de la Escuela de Ingeniería Mecánica en la Universidad de Costa Rica (UCR) y especialista en acústica marina del Instituto Oceanográfico de Scripps, de la Universidad de California en San Diego, Estados Unidos de América (EEUU).

 

Actualmente realiza un posdoctorado en el Laboratorio de Bioacústica de la Universidad de Cornell, también en EEUU.

 

En el Ártico existe una gran diversidad de especies marinas: hay morsas, focas, narvales, belugas y distintos tipos de ballenas. Algunas son muy susceptibles a los sonidos y están incluidas en la lista roja de especies en peligro de extinción.

 

Además, estos animales son de mucho interés socioeconómico para las comunidades nativas que viven en las costas y que tienen derecho a la caza de cierta cantidad de individuos al año.

 

En una conferencia sobre el tema realizada en el Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (CIMAR), de la UCR, la Dra. Guerrra se refirió a los sonidos que han sido introducidos por los seres humanos y que afectan a estas especies.

 

Destacó el tráfico de los barcos, los ejercicios militares y los mecanismos que se usan para la exploración, extracción o producción de petróleo, gas, electricidad y energía eólica. También mencionó la construcción de obras como diques y puentes.

 

Explicó que para estos animales el sonido que emiten (vocalizaciones) es su forma de percibir el mundo, y la introducción de ruidos producidos por los humanos, constituye una interferencia, pues no les permite escuchar, aseguró la especialista.

 

No obstante, a escala global, el tráfico es la fuente de ruido dominante, excepto en el Ártico. Aquí el movimiento de los barcos no ha penetrado aún tan fuerte como en otros mares, pero las cosas están cambiando, aseveró la Dra. Guerra.

 

Debido al fenómeno del deshielo en el Ártico –indicó-- que es una tendencia que los científicos han estado observando en los últimos 30 años, existe el riesgo de que estas actividades se expandan.


El sonido y la conservación

 

A criterio de la científica, en los últimos años la ciencia ha empezado a considerar el entorno acústico cuando se estudia un ser vivo. A esta especialidad se le denomina ecología acústica y es muyrelevante para la protección de las especies.

 

“El ambiente acústico es importante en los estudios sobre ecología y debe ser considerado como parte de un ecosistema en el cual los animales conviven”, aseguró la investigadora.

 

Entre más cerca se encuentren los mamíferos marinos de una fuente de ruido y esta sea más fuerte, mayores son los impactos en estas especies. Puede producir desde la muerte hasta efectos en los tímpanos y oídos.

 

A ello se suma el hecho de que estas especies dependen en gran medida del sonido para el apareamiento, para buscar alimento y para protegerse de los depredadores, por lo cual “las actividades humanas actúan como una cortina de “smog” que no permite que los animales se comuniquen a las distancias a las que están acostumbrados”,destacó.


Nuevas regulaciones

 

En algunos países existen regulaciones a estos impactos. Hay niveles de sonidos que no son permitidos y se están empezando a analizar efectos crónicos a largo plazo en toda una población de animales.

 

De acuerdo con la investigadora, las compañías petroleras están obligadas a cumplir determinadas regulaciones en EEUU, Canadá y en ciertos países de Europa con el propósito de proteger las especies marinas.

 

De forma simultánea con las actividades de exploración que realizan, deben contar con personal en sus barcos encargado del monitoreo de las especies para minimizar el impacto.

 

No obstante, dichas regulaciones van a cambiar muy pronto, debido a que se están elaborando reglas más específicas para cada especie.

 

Los científicos “entienden más ahora sobre la fisiología interna del oído de los animales marinos y las frecuencias a las que son sensibles”, dijo la Dra. Guerra, y explicó que con base en estos datos se establecieron nuevos lineamientos que están en proceso de revisión.

 

La especialista comentó además acerca de la importancia de la participación de las comunidades que habitan en las costas del Ártico en la conservación de los recursos y las especies marinas.

 

Los pobladores locales inciden en la toma de decisiones y tienen la potestad de solicitar la cancelación de las actividades de las empresas, en caso de que el impacto sobre las especies de su interés sea muy fuerte.

 

“En marzo de cada año las comunidades realizan la reunión de ‘aguas abiertas’ en Alaska. Allí se reúnen las personas mayores de lascomunidades con representantes de las empresas petroleras y cada una expone los resultados del monitoreo acústico del año anterior y las actividades que se realizarán en el año siguiente”, aseguró.

 

Estas poblaciones nativas están organizadas y alquilan a las compañías petroleras los terrenos de las costas del Ártico, que son de su propiedad, concluyó Guerra.