IR/DICYT Se llama Smart-1 (acrónimo de Pequeñas Misiones de Tecnología e Investigaciones Avanzadas), pertenece a la Agencia Espacial Europea y se ha convertido en el primer vehículo espacial comunitario que orbita alrededor de nuestro satélite lunar. El viaje ha sido costoso, pero no baladí, pues ha servido para que se ejecutaran con éxito una compleja serie de pruebas sobre nuevas tecnologías que podrán allanar el terreno de futuras misiones planetarias. Una vez en la órbita, y a partir del próximo mes de enero, el Smart-1 comenzará su auténtica misión en la Luna.
En realidad será la segunda, pues el Smart-1, que alcanzó su punto más cercano a la superficie lunar el pasado día 15 a una altitud de cerca de 5.000 kilómetros, ha ido trabajando sin descanso hasta alcanzar su posición actual. En primer lugar, se ha encargado de probar el sistema de propulsión solar-eléctrico a lo largo de un prolongado viaje en espiral de más de 84 millones de kilómetros, una distancia comparable a una expedición interplanetaria. Durante estas pruebas, y por primera vez en la historia, un vehículo espacial impulsado por electricidad realizaba maniobras empleando la atracción gravitacional de la Luna. Dato técnico que puede ser de gran ayuda en próximas misiones espaciales, principalmente interplanetarias, que podrán plantearse el uso de motores de iones.
También el software de navegación ha sido sometido a examen a través del experimento OBAN, que controlaba los sistemas desde la Tierra para determinar la posición y velocidad exacta del Smart-1, tomando como referencia imágenes de objetos celestes obtenidas por la cámara AMIE situada en el vehículo. Próximamente el sistema permitirá que sea el propio vehículo espacial el que determine en qué lugar del espacio se encuentra y a qué velocidad viaja.
Precisamente la cámara AMIE ha sido uno de los cuatro instrumentos en miniatura que se han probado durante la expedición y que serán empleados por primera vez en el espacio. Los instrumentos de rayos X D-CIXS y XSM y el espectómetro de infrarrojos SIR también tendrán que demostrar su validez en el espacio exterior.
Pruebas de comunicación
Con el fin de investigar su posible utilidad futura en las comunicaciones, el Smart-1 ha aprovechado su viaje para realizar el experimento Laser link, con el que se ha tratado de comprobar la viabilidad de dirigir un rayo láser desde la Tierra a un vehículo espacial que se desplace a distancias de espacio profundo. Otras pruebas de comunicación realizadas, denominadas Kate y Rsis, han ensayado transmisiones de radio a muy altas frecuencias que permitirían transferir mayores cantidades de información científica producida por los vehículos espaciales.
Finalizada esta fase previa, se espera que el Smart-1 esté orbitando a altitudes de entre 300 kilómetros sobre el polo Sur lunar y 3.000 kilómetros sobre el Norte a mediados de enero, comenzando así sus observaciones científicas.