AVPR/DICYT Carmelo Pérez Álvarez, especialista en otorrinolaringología, foniatría y audiología infantil del Hospital Clínico de Regensburg, en Alemania, y su colega Cristina Kleinnjung, logopeda y experta en el tratamiento de la disfagia, han presentado hoy en la Universidad Pontificia de Salamanca un método innovador aplicable al diagnóstico de este trastorno, que impide a quien lo padece tragar de manera adecuada. Su intervención ha cerrado el curso Diagnóstico y Tratamiento del Paciente con Disfagia: Métodos Diagnósticos, que desde el pasado lunes se ha desarrollado en la institución académica salmantina.
La disfagia puede definirse como la imposibilidad de que los alimentos o los líquidos pasen con facilidad desde la boca hacia la garganta y luego bajen por el esófago hacia el estómago durante el proceso de deglución, y según ha explicado a DICYT Carmelo Pérez, "es un trastorno cada vez más común en la sociedad actual, ya que está vinculado a patologías neurológicas, por afectación del sistema nervioso, u orgánicas, como pueden ser la amputación quirúrgica de algunos órganos en los pacientes afectados por un cáncer de laringe".
El doctor Pérez añade que "actualmente se estima que en los hospitales neurológicos hay entre un 50% y un 60% de enfermos con disfagia; que el 80% de los pacientes con párkinson padecen esta dolencia y que puede diagnosticarse en un 100% de las personas que han sufrido un accidente cerebrovascular agudo".
Con estos datos, es fundamental para los terapeutas contar con un adecuado diagnóstico a la hora de plantear un protocolo de recuperación para el enfermo. Jorge Chamorro, subdirector del curso, explica "habitualmente el diagnóstico se realizaba con métodos radiológicos. El paciente ingería un alimento, tomaba un líquido de contraste, y esta sustancia permitía a los médicos observar mediante una radiografía qué trayectoria había seguido dicho alimento. El método utilizado por estos especialistas alemanes, y que ha sido presentado hoy en Salamanca, es mucho menos agresivo, evitando someter al paciente a radiaciones".
Se basa en impregnar alimentos de diferentes texturas con coloraciones distintas que dejan un rastro visible para los médicos. La ventaja es que el terapeuta puede estar presente durante el desarrollo de las pruebas y que éstas pueden repetirse las veces que se considere necesario.
Las Pontificia, pionera
Carmelo Pérez y Cristina Kleinnjung han resaltado además el papel que desde hace cinco años desempeña la Universidad Pontificia de Salamanca como introductora de los tratamientos de disfagia en España y como institución que forma al año una treintena de especialistas en esta materia. "Creemos que la labor formativa es fundamental para que el sistema de salud español cuente con profesionales capacitados. La incorporación paulatina de expertos en el tratamiento de disfagia a los hospitales es una necesidad social, pero también un requerimiento económico, ya que, enseñar a estos enfermos a deglutir adecuadamente evita ingresos hospitalarios innecesarios, las estancias prolongadas en los hospitales de personas a las que se les ha colocado una sonda nasogástrica y el fallecimiento de estos enfermos prematuro de estos enfermos.