Ciencia España , Valladolid, Lunes, 05 de abril de 2004 a las 14:52

Facyle apunta que Castilla y León podría beneficiarse económicamente con las limitaciones en las emisiones de CO2 impuestas por Kioto

La Comunidad triplica la media nacional de hectáreas arboladas por habitante, y podría entrar en los nuevos mercados que se abren con la puesta en marcha del Protocolo

Beatriz G. Amandi/DICYT La gerente de la Federación de Asociaciones Forestales de Castilla y León (Facyle), Natividad Gómez, ha asegurado a DICYT que el 96% del territorio regional podría ser utilizado como un sistema de absorción de dióxido de carbono (CO2), gracias a su gran masa forestal, explotando así la vertiente económica que se abre con la puesta en marcha del Protocolo de Kyoto.

 

Este acuerdo internacional establece que los países firmantes, entre ellos España, deberán cumplir la limitación de emisión de gases a la atmósfera y que se establecerán derechos de emisión para cada país, en función de diferentes variables. En este sentido, los países que no cumplan sus tasas y se pasen en los niveles de emisión de sustancias tóxicas a la atmósfera deberán pagar una multa o acogerse a alguna de las fórmulas establecidas por el mismo Protocolo para contrarrestar el daño realizado al medio ambiente. Una de estas fórmulas es invertir en una masa forestal que compense sus emisiones. Por otro lado, los países que lo cumplan o dispongan de derechos para vender obtendrán, además del beneficio ecológico, una recompensa económica.

 

La inversión en bosques se deriva de las funciones biológicas que realizan. Los bosques constituyen ecosistemas capaces de absorber más CO2 del que emiten, por lo que contribuyen a capturar este componente de la atmósfera y a dejarlo fijado o atrapado en la biosfera. De este modo, los bosques actúan como una trampa que no permite al gas volver a la atmósfera, de donde fue tomado. El otro gran capturador de CO2 es el mar.

 

Algunos estudios preliminares señalan que, en 2010, nuestro país emitirá un exceso de gases de entre 27 y 69 millones de toneladas de dióxido de carbono. Pero estas cifras podrían variar si se contempla la posibilidad de utilizar los bosques como un modo de contrarrestar el efecto de las emisiones de CO2 y, en el caso de Castilla y León, todo hace pensar que se pueda disponer de masa forestal suficiente para ser vendida a empresas que sobrepasen las cuotas establecidas.

Natividad Gómez apunta que existe un fondo de Banco Mundial de casi 100 millones de dólares que deberá ser destinado en los próximos años a proyectos relacionados con sistemas agrarios y forestales, con el objetivo de mantener las emisiones de CO2 en los índices adecuados, a los que España podría optar, y de los que Castilla y León podría ser una de las grandes beneficiadas. Este fondo se conoce con el nombre de Bio Carbon Fund.

En este sentido, la gerente de Facyle reitera el potencial que Castilla y León tiene como absorbente de CO2, puesto que el 52% de su territorio es masa forestal y el 44% terreno agrícola, que también contribuye a fijar CO2, aunque en menor medida y dependiendo del cultivo a que se esté dedicando el terreno. En total, son cuatro millones y medio de hectáreas que podrían servir para generar derechos que, posteriormente, se podrían vender a otras Comunidades o países que puedan ser deficitarios. De estos cuatro millones y medio, hay una superficie arbolada de más de un millón y medio de hectáreas.

Uno de los parámetros que se utilizan para evaluar las cuotas de emisión de CO2 son las hectáreas de masa forestal por habitante. En este aspecto, la media española se sitúa en 0'36 hectáreas por habitante; la media en Castilla y León es de 1'19. Estas cifras ilustran la posición de partida de la comunidad autónoma, que se vería notablemente beneficiada si se activar la explotación de este recurso.

Para Natividad Gómez está claro el "potencial increíble" de que dispone Castilla y León, y hace un llamamiento a las autoridades para conocer exactamente los pasos que se deben seguir para optar a las subvenciones y para plantear el intercambio económico que se pueda derivar del gran número de hectáreas de bosque de que dispone.

Dos vías para obtener las ayudas


Según indicó la gerente de Facyle, hay dos posibles vías iniciales para acceder a las ayudas del Bio Carbon Fund. Una primera a través de las autoridades de la Junta de Castilla y León que soliciten por vía administrativa dichas ayudas, y la segunda a través de la propia Federación de Asociaciones Forestales, que se encuentra integrada dentro de la Confederación de Organizaciones de Selvicultura de España (COSE) que, a su vez, forma parte de la Confederación Europea de Propietarios Forestales (CEPF), los cuales cuentan con representación acreditada ante la Unión Europea.
 

Cuotas en función del suelo
Las estimaciones referentes a la cantidad de toneladas de carbono que pueden 'asumir' los bosques son variadas y dependen del tipo de plantación que haya en los mismos. Así, no es lo mismo la superficie agrícola, cuyos cultivos son más pequeños y la explotación es temporal, que las grandes masas arbóreas. Además, en estas mismas masas arbóreas, las estimaciones dependen del tipo de árbol, por lo que es difícil asegurar las cantidades de CO2 que son capaces de asumir.
Sin embargo, existen estimaciones iniciales realizadas en otros países que hablan de 5 ó 10 toneladas de carbono 'asumidas' por hectárea y año.