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Science Spain
Burgos, Friday, March 12 of 2010, 11:05
XXX Aniversario de la muerte de Félix Rodríguez de la Fuente

“Félix confiaba en que el ser humano acabaría asumiendo la Ecología como una religión”

Benigno Varillas publica la primera biografía autorizada de Félix Rodríguez de la Fuente
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Elena Rodríguez Montes/DICYT Hoy se presenta en Madrid la primera biografía autorizada de Félix Rodríguez de la Fuente, Félix Rodríguez de la Fuente. Su vida, mensaje de futuro, que cuenta con el respaldo de la Fundación Félix y cuyo autor es Benigno Varillas. Benigno es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y debido a la influencia que ejerció sobre él Félix Rodríguez de la Fuente, el ecologismo siempre ha estado presente en sus iniciativas como periodista. Creó en El País la sección de periodismo ambiental, fue guionista y asesor de rodaje de documentales de ecología, así como del lanzamiento de la revista Natura. Ha promovido la implantación de Internet en el sector ambiental en España y ha colaborado en proyectos de conservación y desarrollo en Sudáfrica y Namibia. Como asesor de la Fundación, ha dado continuidad al proyecto de Félix para la convergencia del mundo rural y la naturaleza (RUNA). Desde 2009, trabaja en el Proyecto Muruna de cooperación al desarrollo sostenible en Tanzania y España. Benigno Varillas ha recibido veinte premios por su labor, entre ellos el Premio Nacional de Medio Ambiente en 1989. 


Es el autor de la primera biografía autorizada de Félix Rodríguez de la Fuente. Con qué ánimo ha afrontado este trabajo.

Con verdadero entusiasmo porque yo siempre lo he admirado. Cuando me enfrenté con su archivo personal y sobre todo con las cintas que dejó grabadas, encontré unos mensajes e impulsos vitales que me llenaron de alegría y satisfacción. Descubría que además de una persona hacia la que siempre tuvimos afecto, tal vez por las imágenes que nos transmitía y por el entusiasmo con el que lo hacía, había un contenido trascendente: parecía que él fuera capaz de ver el futuro y de buscar salidas a los problemas actuales.

 

De Félix Rodríguez de la Fuente se ha hablado y escrito mucho en estos 30 años. Qué vamos a poder conocer sobre él a través de estas páginas que no sepamos ya.
La verdad es que tampoco se ha escrito tanto como pueda parecer. Yo creo que es un personaje al que España, sin que lo olvidara porque no se le ha dejado de recordar, no le ha hecho justicia teniendo en cuenta su dimensión histórica. Deberíamos estar más orgullosos, hacerlo más nuestro y ‘explotarlo’ más, en el buen sentido de la palabra. Tanto su obra como su pensamiento tienen una enorme vigencia y resultan muy útiles para vincularlas a la vida, a la naturaleza y a todo lo que él predicaba.

 

Para escribir esta biografía, usted ha tenido acceso a documentación inédita sobre Félix, se habrá sentido privilegiado.
Sí, sin duda. Bucear en su correspondencia, en sus papeles para mí era por un lado emocionante y por otro me llenaba de responsabilidad. Tuve que hacer un esfuerzo considerable para procesar esa información y plasmarla en un libro con honestidad y rigor.

 

Cuáles han sido sus fuentes de documentación.
Primero leí del orden de cinco o seis mil documentos de los que seleccioné dos mil y los digitalizamos. Después escuché 200 horas que dejó grabadas en cintas, bien de programas de radio, conferencias o entrevistas. Finalmente entrevisté a muchas personas y recorrí territorios que él conoció para comprobar si sus descripciones se correspondían con lo que yo había imaginado. La suma de todo esto me permitió profundizar en el personaje y en las influencias que tuvo a lo largo de su vida.

 

Dice usted que Félix fue un hombre paleolítico, por qué.
Paleolítico de pensamiento. Él consideraba que la edad de oro del hombre fue la etapa del Magdaleniense cuando se pinta Altamira y las cuevas de la cornisa cantábrica y sur de Francia. Para él, alguien que fue capaz de plasmar en las paredes de las cuevas esas pinturas, esos bisontes y esos caballos, estaba dotado de una gran sensibilidad y creatividad, a la vez que de un conocimiento de su entorno y un respeto hacia la naturaleza; algo que nosotros hemos perdido. Félix consideraba que si el hombre aspiraba a un futuro largo, más allá de un episodio breve como el que vivimos hasta que se termine el petróleo, debía recuperar esa relación con el entorno que le permite vivir. Confiaba en que si seguíamos viviendo como civilización asumiríamos la Ecología como una religión y una norma de comportamiento ante los demás seres vivos y ante nosotros mismos. Para él los hombres prehistóricos a los que siempre hemos considerado como unos seres brutos que sólo pensaban para sobrevivir, poseían unos conocimientos empíricos muy importantes.

 

A propósito de la mención que hace del petróleo, en su libro habla del siglo de la energía, nuestro siglo.
Hay una teoría que estipula que el mundo industrial despega en 1930 cuando empieza a consumirse mucho petróleo y mucha energía, una etapa que alcanza su cima en los años setenta cuando hay mayor disponibilidad de energía por persona. Sin embargo, esta disponibilidad empieza a decaer y estos estudios vaticinan que hacia 2030 el petróleo se agotará, o habrá reservas muy escasas, y entraremos en una situación comprometida salvo que cambiemos el rumbo hacia otras fuentes de energía y otra manera de consumir. Es curioso cómo la vida de Félix es paralela a la gráfica de cómo aumenta el consumo de energía y luego éste va decayendo, una etapa que nos sitúa ya después de su muerte aunque bajo su influencia. Bien, ese declive en el consumo de energía va parejo a un aumento de la conciencia ambiental.

 

De qué manera ha influido Félix en su vida.
Yo era un niño de aquéllos que veía en la televisión sus documentales. En mi caso, despertó una vocación y me volqué en los temas de conservación y periodismo ambiental. Influyó de forma definitiva.

 

Cómo definiría a Félix Rodríguez de la Fuente.
Como una persona que se dio cuenta del peligro y de la pena que supone ser domesticado y lo que es aún peor, el auto domesticarse, el privarse de la libertad por unas normas sociales, por inercia o por compromisos que a menudo nos convierten en personajes que olvidan que la vida es bella y es para vivirla, no para sufrirla. Félix siempre buscó la felicidad, hacer cosas constructivas, creativas, desarrollarse como persona. Y ese mensaje es lo más importante que nos dejó.

 

En este libro vamos a encontrar historias sobre la infancia de Félix, que nació en Poza de la Sal (Burgos) y que pasó varios años en un internado. Me cuesta imaginar a un alma libre como la suya encerrada en un colegio…
Estuvo al menos siete años interno y él mismo reconoce que fue un cambio muy drástico pasar de su pueblo, donde ni siquiera iba a la escuela porque coincidió con la Guerra Civil, a un internado donde se imprime disciplina y obligan a estudiar materias no demasiado divertidas. Sin embargo, lo llevó bien, no sufrió ninguna crisis gracias a su capacidad de dar la vuelta a las cosas; así que la experiencia no lo traumatizó, todo lo contrario. Decía que le permitía soñar con su campo y con sus pájaros y probablemente eso fue decisivo para él, porque quizá si no hubiera salido de su pueblo, como algunos de sus amigos de la infancia, nunca lo hubiera apreciado tanto. En definitiva se trata de luchar por lo que pierdes e intentar recuperarlo.

 

Usted ha estado esta misma semana en Poza de la Sal, ¿qué ha percibido, sigue vivo su recuerdo allí?
En Poza se le quiere muchísimo y aún viven algunos de sus amigos de la infancia que directamente hablan con él, se niegan a que esté muerto y lo consideran alguien presente en sus vidas. Pienso que no es para menos porque Poza tiene mucha magia, es un pueblo muy bonito, en un enclave excepcional y sigue conservando toda la fuerza telúrica que lo caracteriza.

 

Qué curiosidades ha descubierto sobre su vida que le hayan llamado especialmente la atención.
Yo desconocía su relación con el Paleolítico. Cuando de joven visita Altamira empieza a darle vueltas a este tema y toda su carrera gira alrededor de esto. Para mí es lo más novedoso que he descubierto de él y lo más sorprendente. Yo siempre he tenido claro que el mundo rural, las formas de vida tradicionales y en definitiva nuestras raíces culturales resultan fundamentales, pero nunca me había remontado tan atrás. Ahora que lo he visto, leído y oído en su obra me doy cuenta de que efectivamente esto no es algo de ayer, sino de 100.000 años que llevamos como especie Homo Sapiens.

 

Qué hitos marcaría en la vida de Félix Rodríguez de la Fuente.
Uno muy importante, cuando empieza con la cetrería y conoce a Valverde con el que forma un tándem explosivo en el año 53. Otro hito se produce cuando lo fichan en televisión para que participe en programas de tertulia y después cuando comienza a emitir Fauna, entre 1965 y 1968. No me olvido, por supuesto, del año 73 cuando inicia El hombre y la Tierra que fue su obra cumbre en televisión y que reflejó su perfeccionismo a través de la imagen. En ese mismo año empieza a emitir en Radio Nacional La aventura de la vida, 400 programas sin guión y en los que narra sus experiencias dando lo mejor de sí.

 

Félix obtuvo un éxito abrumador en todos los trabajos que realizó a través de los medios de comunicación, ¿dónde cree que está la clave en su conquista del público de todas las edades?
Él mezclaba con mucha sabiduría la belleza de la naturaleza con una percepción cósmica de las relaciones entre los seres vivos. Decía que ‘somos polvo de estrellas’: todos somos un todo y cualquier cosa que le ocurra a una de las partes afecta a los demás. Esto lo tuvo en la cabeza desde que estudió Medicina y se dio cuenta de que un organismo, en concreto el de un ser humano, necesita de todos sus órganos y tejidos para funcionar. Además conseguía transmitirnos esta teoría en su obra sin que nos diéramos cuenta: hablaba del lobo y a su vez del pacto del hombre con la fauna salvaje, algo que entroncaba con la vida y la armonía de este planeta. Así lograba que el público vibrara sin saber muy bien por qué. Félix mezclaba la Historia con la Zoología, con la evolución, con el comportamiento, etc. todas las disciplinas científicas que uno se pueda imaginar él las manejaba con gran sabiduría para que sus programas fueran únicos. Programas que a priori parecían sencillos y que mucha gente quiso imitar, pero que resultaba imposible porque había que manejar muchos mimbres.

Qué cree que no existiría en la sociedad española actual sin la figura de Félix Rodríguez de la Fuente.
Félix fue pionero en lanzar un mensaje que empezaba a surgir tímidamente a nivel mundial. Se trataba de una reacción a la persecución que sufría la fauna y a la destrucción de espacios naturales. Si él no hubiera estado, probablemente esa influencia se hubiera generado de otra manera; pero como fue él quien lanzó el mensaje, vemos en su persona el inicio de un cambio de 180 grados. En los años 60 abandonamos la idea de que la naturaleza era algo que había que destruir: existía un decreto para exterminar a los animales carnívoros, se desecaban zonas húmedas y se acababa con montes para plantar pinos y eucaliptos. Todo eso se fue modificando gracias a su mensaje y al de muchas otras personas que compartían con él esa inquietud.

 

Cuál fue la repercusión internacional de la figura de Félix.
Su obra fue traducida al menos a doce idiomas y se publicó en más de treinta países de tal manera que tanto la enciclopedia Fauna como la serie de televisión llegaron a lugares muy lejanos. Sin embargo, creo que su influencia fue más bien indirecta ya que países como China o Japón el autor no resultaba tan conocido, pero sí su obra.

 

Félix dijo que “quizá en el pasado se encuentra el secreto del futuro”, ¿ha descubierto usted ya ese secreto?
Sí, el secreto está en una forma de pensar en la que el hombre respete las leyes de la naturaleza. Félix sostenía que el hombre primitivo lo había descubierto por deducción empírica, prueba- error, y de que el que no lo hizo bien desapareció. A lo largo de 100.000 años hay tiempo de que determinadas especies se extingan cuando no cumplen con las reglas del juego y precisamente los que sobrevivieron, en un momento dado cambian y empiezan a almacenar energía y bienes materiales. Él dice que esto se tiene que acabar, porque se agotan los recursos y no podemos seguir explotando el planeta como si fuera infinito. Félix habla de que en el futuro nosotros volveremos a ser como lo fuimos en el pasado: personas respetuosas con el medio ambiente.
 

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