Ciencia Costa Rica , Heredia, Viernes, 07 de septiembre de 2012 a las 15:29

Hallan exceso de mercurio en cabello de personas

Cerca del 60% de muestras de cabello humano recolectadas en el Valle Central sobrepasó el nivel de alerta para mercurio

UNA/DICYT Alrededor de 50 personas de distintos poblados del valle central presentaron altos niveles de mercurio (Hg) en su cabello, posiblemente debido al consumo de peces marinos de gran tamaño. El hallazgo forma parte de un reciente estudio elaborado entre la Universidad de Wesleyan, Connecticut, Estados Unidos y el Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica de la Universidad Nacional (OVSICORI-UNA).

 

Resultados preliminares indican que la contaminación de las personas con Hg se da al parecer por los hábitos alimenticios y no debido al mercurio emitido por los volcanes al ambiente, tal y como lo plantearon los científicos en su hipótesis de trabajo.

 

Para llegar a esta conclusión, los investigadores tomaron muestras de cabello de 53 personas en distintos poblados del Valle Central, entre junio y julio del 2011, con el resultado de que el contenido de Hg en el cabello alcanzó niveles que oscilaron entre 97 y 13.840 partes por billón (ppb), cuando el nivel máximo de Hg acumulado en el cabello de los humanos, aceptado por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (USEPA, por sus siglas en inglés), es de 1.000 ppb de Hg.

 

María Martínez, investigadora del OVSICORI-UNA, indicó que cerca del 60% de las personas del grupo muestreado presentan concentraciones de mercurio igual o superior al nivel aceptado por la USEPA. Mientras que en los Estados Unidos, se ha determinado que entre el 25 y 30% de la población está por encima del nivel de alerta de HG en el cabello. Otro motivo de preocupación para Costa Rica son los valores máximos encontrados en tres individuos con un nivel de mercurio de hasta casi 14.000 ppb.

 

Peces con mercurio

 

Según la investigación, las personas con altos niveles de mercurio en su cabello lo podrían haber adquirido a través del consumo de especies marinas grandes, tales como atún, tiburón, pez espada, marlín, así como pescado marino enlatado de producción nacional o importado, ya que durante el muestreo del cabello se consultó a los participantes del estudio sobre sus hábitos alimenticios y se encontró que la mayoría de los individuos mencionaron consumir pescado con regularidad.

 

“Si se trata de peces migratorios de gran tamaño capturados en Costa Rica para el consumo local, como el tiburón, pez vela y marlín, es probable que éstos hayan adquirido gradualmente su carga de Hg durante su migración desde latitudes al norte hasta Costa Rica, incluso con una presencia de mercurio en sus tejidos corporales entre 2000 y 3000 ppb de Hg”, explicó Martínez.

 

Agregó que entre más grande sea el pez migratorio mayor sería el contenido de Hg en su organismo, ya que el Hg se acumula en los tejidos del pez conforme este crece. Además, los cálculos basados en el consumo de pescado y el peso corporal de las personas estudiadas indicó que el 76% de los individuos muestreados tenían una ingesta de Hg (principalmente por el consumo de especies marinas) que está por encima de la dosis de referencia permitida por la USEPA que es de apenas 0,1 microgramos de Hg por kilogramo de peso corporal diario.

 

Este hallazgo tomó por sorpresa al equipo de expertos integrado por Johan C. Varekamp y Audrey Haynes del Departamento de Ciencias de la Tierra y del Ambiente de la Universidad de Wesleyan, así como por María Martínez, Geoffroy Avard y Jorge Brenes del OVSICORI-UNA, quienes, al inicio, pretendían determinar los niveles de mercurio presentes en el ambiente circundante a los volcanes de la Cordillera Volcánica Central, mediante muestras de aire, sedimentos de lagunas someras y peces cultivados en agua dulce, los cuales mostraron un ámbito de concentración de Hg dentro de los niveles permitidos por la USEPA.

 

Se concluyó que el Hg en exceso encontrado en este estudio se debe probablemente a la ingesta de especies marinas de gran tamaño y no a la ingestión de peces de agua dulce o al aporte de mercurio volcanogénico emitido al ambiente por los volcanes activos del país.

 

Martínez aseveró que es necesario determinar si el consumo de pescado de agua salada (como el tiburón, el atún, el pez vela, el marlín, el espada y la macarela reina) está exponiendo la salud de la población costarricense a algún tipo de riesgo; por ello, se requiere ampliar el estudio al resto del país y se debe densificar el muestreo, incluyendo las zonas costeras.

 

Nocivo para la salud

 

El mercurio es un elemento que se encuentra en forma natural en bajas concentraciones tanto en el aire atmosférico, como en reservorios acuáticos y en el suelo. En general las personas se exponen principalmente al metilmercurio (un compuesto metal-orgánico), mediante la ingesta de pescado y mariscos de agua salada.

 

Según la USEPA, la exposición a niveles altos de mercurio puede perjudicar el cerebro, el corazón, los riñones y los pulmones, así como el sistema inmunológico de las personas de todas las edades. Además, se ha demostrado que los niveles altos de metilmercurio en las vías sanguíneas de los bebés por nacer y los niños pequeños pueden ser perjudiciales para el sistema nervioso en vías de desarrollo, dificultando así el proceso de razonamiento y aprendizaje del infante.

 

Tanto la USEPA como la Administración de Alimentos y Drogas han aconsejado a las mujeres embarazadas sobre la cantidad y frecuencia en que deben ingerir ciertas especies de pescado de agua salada, ya que varios de ellos pueden contener elevados niveles de mercurio.