Ciencia Costa Rica , Heredia, Lunes, 08 de octubre de 2012 a las 10:25

Innovación en el tratamiento de traumas

Una psicóloga de la Universidad Nacional comprueba la efectividad de la estimulación del movimiento ocular simulando lo que sucede en la fase REM del sueño

UNA/DICYT Quienes padecen secuelas emocionales por eventos traumáticos que les provocaron intenso dolor prolongado, como el abuso sexual y la agresión psicológica, o que pusieron en peligro su vida, como un accidente de tránsito o un asalto, tienen la posibilidad de liberarse de este sufrimiento emocional con el método Eye Movement Desensitization and Reprocessing (EMDR), el cual permite la desensibilización del trauma a partir del movimiento ocular rápido.

 

La psicóloga Viviana Umaña, del Departamento de Orientación y Psicología de la Vicerrectoría de Vida Estudiantil (VVE) de la Universidad Nacional (UNA), ha comprobado la efectividad de este innovador método, el cual trabaja con las redes de memoria, mediante la estimulación del movimiento ocular (derecha-izquierda), simulando lo que sucede en la fase REM (Rapid Eye Movement, en inglés) del sueño.

 

Se ha demostrado que en esta fase las personas pueden encontrar respuesta a asuntos que se presentaron durante el día, lo que popularmente se conoce como “consultar con la almohada”. La norteamericana Francine Shapiro, creadora del método EMDR, descubrió que al reproducir este movimiento ocular cuando el paciente está despierto –al hacer que siga con su vista la mano del terapeuta- es posible lograr la resolución de traumas.

 

“Todo es conexión neurológica; lo que se desensibiliza no se vuelve a experimentar con la misma carga emocional”, asegura Umaña, quien actualmente trata con EMDR a 13 de sus 19 pacientes semanales y ha presenciado una mejora “astronómica” en la calidad de vida de muchos de los 47 estudiantes universitarios que han sido atendidos por ella con EMDR desde 2007. Éstos han presentado traumas complejos que van desde trastorno de ansiedad, fobia social y ataques de pánico hasta abuso sexual.

 

¿Cómo funciona?

 

Durante las primeras sesiones y luego de conocer la historia clínica del paciente, indagar sobre su trauma, explicarle en detalle el método y obtener su aprobación para aplicarlo, el terapeuta puede iniciar el trabajo con EMDR apuntando a un “blanco”; o sea, al peor momento de la experiencia traumática.

 

El movimiento ocular produce la conexión neurológica que suelta la “situación nudo”, mediante un protocolo específico que ayuda a que la persona pueda enfrentar la situación traumática y tenga la posibilidad de reformularla y “acomodarla” adaptativamente en su memoria, sin la perturbación que le provocaba inicialmente.

 

Esta conexión neurológica también se puede lograr a través de otros movimientos, como el táctil (tocando alternamente las rodillas) o la estimulación auditiva.

 

Siguiendo con el protocolo, el paciente debe describir la imagen traumática, determinar su creencia negativa, establecer la creencia positiva que desea instaurar y determinar el nivel de perturbación que le causa el recuerdo (de 0 a 10). Después de cada estimulación bilateral, el paciente describe lo que recordó y con una intervención mínima de la terapeuta a través de “preguntas enlace”, se le guía a lo largo de la sesión de una hora y treinta minutos de duración hacia la resolución de su trauma.

 

Evidencia con rostro humano

 

En los primeros 30 minutos el paciente ve todo negativo; no obstante, conforme avanza la estimulación, éste empieza a percibir lo positivo, las estrategias que lo ayudaron a salir adelante y a resolver por sí mismo su trauma.

 

Por ejemplo, una paciente, que fue víctima de abuso sexual por parte del padre durante su infancia y determinó inicialmente como creencia negativa “yo soy culpable”, luego de la estimulación con EMDR, comenzó a percibir la escena de otra manera, hasta el punto que llegó a decir: “si era mi papá, cómo se le ocurre hacerme eso, yo era una niña…”

 

“Con solo decir que ella era una niña, ya comprendió que no tenía la culpa”, afirma la especialista. Es en ese momento, cuando ante la pregunta de la terapeuta sobre cuánto le perturba ahora la escena, la respuesta de la paciente puede ir bajando paulatinamente su nivel de perturbación, incluso desde 10 (la perturbación original) hasta 0 en una misma sesión.

 

A una joven de 24 años con fobia a la muerte –producto de haber presenciado cuando niña la agonía y muerte de una tía – le tomó cuatro sesiones (una de preparación, dos de tratamiento y una de cierre) deshacerse de esta fobia que la había mantenido medicada con psicotrópicos y con ataques de ansiedad permanentes desde los 12 años. “Imagínese la calidad de vida que ella pudo haber experimentado si hubiera tenido acceso a un tratamiento como éste desde esa edad”, subrayó la psicóloga. A esta paciente se le dio seguimiento a los seis meses y al año, después de la terapia, “y no tiene absolutamente ninguna perturbación relacionada con el trauma que le causó la fobia inicial”.

 

Así de efectivo resultó el método EMDR para un estudiante de música de 21 años, quien sufría síntomas de ansiedad cuando debía presentar exámenes, producto de experiencias traumáticas con una profesora en su época de secundaria. “Desde la primera sesión, uno se va con la idea, lo va analizando, pensando, y cuando uno se da cuenta ya prácticamente el problema se fue, es algo superado”, afirmó aliviado el paciente.

 

El EMDR también utiliza otras formas de estimulación como la táctil para estimular la conexión neurológica, tal como lo hace la terapeuta Viviana Umaña del Departamento de Orientación y Psicología. (Foto con fines ilustrativos).