Ciencia Argentina , Santa Fe, Miércoles, 18 de junio de 2008 a las 19:06

Investigadores argentinos obtienen plantas resistentes al stress hídrico y salino

Se espera poder aplicar los resultados a zonas con dificultades medioambientales

SECYT/DICYT La actividad agropecuaria está condicionada por las características medioambientales y esto hace que la capacidad productiva de las distintas regiones varíe notablemente en relación a la calidad de los suelos y a los regímenes de lluvias, llegando a situaciones extremas que determinan la existencia de zonas donde la agricultura no es posible.

 

En particular, la escasez de agua durante el ciclo de cultivo es una variable de gran importancia, ya que provoca importantes disminuciones del rendimiento y puede llevar, en algunos casos, a generar pérdidas totales. Esta situación impacta negativamente tanto en el productor como en la economía global.

 

La obtención de plantas con mayor tolerancia a la sequía y salinidad no sólo asegura la estabilidad de los rindes en años de escasez hídrica sino que permite extender la frontera productiva a aquellas zonas que aún no lo son.

 

Avances en materia de biotecnología

 

Históricamente se han intentado soluciones alternativas para sobrellevar el problema del estrés hídrico y salino sin alcanzar grandes logros. En un comienzo, se utilizó el riego y estrategias convencionales de mejoramiento de planta. Sin embargo, en la actualidad se vislumbra que es la biotecnología moderna la que puede brindar una solución más efectiva, complementando y potenciando las estrategias tradicionales.

 

Hoy, a través de la biotecnología se puede identificar cuáles son los factores genéticos puntuales que confieren características específicas a algunas plantas y además posibilita introducirlos en otras especies para obtener cultivos de interés agronómico con las características deseadas.

 

Gracias a esta innovación la empresa Bioceres, la Universidad Nacional del Litoral y el CONICET firmaron un convenio para desarrollar una patente sobre el gen que genera mayor tolerancia al estrés hídrico y salino. En esta oportunidad, Bioceres aportó los fondos para la investigación y el FONTAR, a través de su instrumento ANR REG, otorgó un subsidio para contribuir a este desarrollo.

 

Al inicio de este proyecto en el laboratorio de la Universidad Nacional del Litoral se realizó el aislamiento y caracterización de un gen de Girasol cuya función podría estar relacionada con la respuesta natural de la planta a condiciones de estrés abiótico tales como sequía y salinidad. Los estudios preliminares mostraron que plantas modelo (Arabidosis thaliana) que expresaban este gen presentaban una mayor tolerancia a estas problemáticas.

 

Las características del desarrollo biotecnológico

 

Durante la primera etapa del proyecto, se presentó la solicitud de patente para la protección del gen que confiere tolerancia al estrés abiótico en la Argentina y el PCT (Patent Cooperation Treaty) a través de su oficina en EEUU. Además se caracterizó el efecto de su expresión en combinación con distintos elementos genéticos regulatorios. Estas evidencias resultaron promisorias en cuanto a la posibilidad de explorar sus funciones en otros cultivos.

 

La segunda etapa del proyecto implicó la introducción de construcciones genéticas que permiten expresar este gen en soja, trigo, maíz y alfalfa. La finalidad fue obtener plantas de cada uno de ellos, que expresen este gen y que puedan ser evaluadas, tanto en laboratorio como a campo.

 

Para llevar adelante estos proyectos, Bioceres estableció colaboraciones y convenios con investigadores y laboratorios especialistas en cada uno de estos cultivos. La empresa biotecnológica es la responsable del diseño global de los proyectos y de la coordinación general de cada una de sus etapas, de la búsqueda de financiamiento y de las actividades de protección y captura del valor.

 

Cada proyecto incluye diversas etapas que van desde la introducción del gen de interés en el cultivo, la evaluación molecular y fisiológica, hasta la etapa de ensayos en invernáculo y a campo regulada por Conabia (Sagpya), además de la protección de las invenciones. El financiamiento para esta etapa, es aportado por inversores privados, quienes asumen una inversión de riesgo y participan de las utilidades futuras que dicha invención genere, mediante la compra de cuota partes del proyecto.

 

Bioceres tiene la licencia exclusiva para el uso y/o explotación de las patentes y/o resultados obtenidos, mientras que el CONICET y la Universidad Nacional de Litoral, propietarios de las patentes, participan de un porcentaje de la utilidad neta obtenida.