Ciencia España , Valladolid, Martes, 31 de julio de 2007 a las 14:05

Investigadores de la Universidad de Valladolid estudian la cantidad de arsénico en el agua de riego

El estudio ha comprobado que en el suelo la cantidad es mínima pero en las plantas se acumula

MDS/DICYT Elena Charro, profesora de Edafología y Química Agrícola de la Escuela Técnica Superior de Ingenierías Agrarias de Palencia ha desarrollado una línea de investigación que guarda relación con la posible contaminación por arsénico del entorno de Valladolid y Segovia. "La temática parte de la alarma que surgió hace unos años en diversos pueblos al ver que había ciertos contenidos de arsénico en las aguas", ha indicado Charro. A raíz de este problema, se ha puesto en marcha un estudio cuyo objetivo ha sido analizar el agua que se utiliza para regar los cultivos, según ha desatacado la investigadora. 

El análisis se ha realizado en suelos agrícolas y también en los cultivos existentes en ciertas zonas de Valladolid y Segovia, que se riegan con agua contaminada en arsénico. Los resultados de la investigación han determinado que "los niveles de arsénico en el suelo son los mínimos", pero que en las "plantas sí que se acumula cierta cantidad".

Por otro lado, también se calculó cuánto tienen que consumir tanto las personas adultas como los niños y los bebés, para estar en peligro por su ingestión. "Se puede decir que un adulto y un niño tendrían que consumir bastante cantidad de estos vegetales para entrar en ese rango de peligrosidad. Sin embargo con un bebé habría que tener cuidado", ha asegurado la experta.

Para un adulto la cantidad peligrosa se ha establecido en la ingesta de dos kilogramos de patatas al día. Durante el estudio se han analizado vegetales como la patata, la zanahoria, la remolacha e incluso el ajo. El trabajo ha contado con la colaboración del Campus de Soria y del centro Irna-Csic de Salamanca.

Consumo de arsénico

El consumo habitual y continuado de aguas con elevado contenido en arsénico incrementa el número de casos de cáncer en la población, y por ello, se han establecido límites para su contenido en las aguas potables. En España, desde que se establecieron los nuevos límites de concentración, muchas aguas de abastecimiento han sido declaradas no potables. Estos límites, marcados por el Real Decreto RD 140/2003 de 1 de enero de 2004, imponen que las aguas de consumo humano deberán tener concentraciones de arsénico por debajo de 10 microgramos por litro.