Ciencia España , Salamanca, Martes, 14 de diciembre de 2010 a las 16:26

Investigadores del Incyl revelan la importancia del tálamo en la adaptación a los sonidos

Publicado un estudio en la revista PloS ONE en colaboración con Israel y Estados Unidos

JPA/DICYT Investigadores del Instituto de Neurociencias de Castilla y León (Incyl) han demostrado la importancia de una zona del cerebro conocida como tálamo en la percepción de sonidos, en concreto, en la adaptación de las neuronas a los estímulos repetitivos y la detección de los sonidos raros. Estos estudios en modelos animales, que acaban de plasmarse en un artículo en la revista PloS ONE en colaboración con científicos de Estados Unidos y de Israel, están revelando hechos importantes acerca del funcionamiento del cerebro, al darle cada vez más importancia al papel de las zonas subcorticales (tálamo y colículo inferior) y menos de la que se pensaba a la corteza cerebral.

 

La línea de investigación del grupo salmantino que ha publicado el artículo, encabezado por Manuel Sánchez Malmierca, se ha centrado desde hace años en el estudio de un tipo de neuronas que permiten distinguir los sonidos novedosos de los habituales, es decir, hacen posible una adaptación específica a estímulos, de manera que el cerebro se acostumbra a los sonidos cotidianos y detecta mejor los nuevos. Este proceso permite, por ejemplo, que la bocina de un vehículo llame la atención dentro de una situación de ruido intenso provocada por la presencia de mucho tráfico.

 

En este procesamiento del sonido, el Incyl ha descubierto que las zonas subcorticales tienen una gran importancia, que el sistema auditivo presenta una mayor complejidad de lo que se pensaba y que no funciona en cadena hasta culminar en la corteza cerebral, sino más bien en paralelo entre diferentes zonas del cerebro, según han explicado los investigadores a DiCYT. En efecto, la adaptación a los estímulos auditivos está relacionada con la corteza cerebral, pero también con el colículo inferior, tal y como ha demostrado anteriormente el grupo de investigación de Malmierca. Sin embargo, quedaba una zona intermedia entre las dos, el tálamo, cuya participación en este proceso "no se había visto hasta ahora", pero que también queda demostrada tras la publicación de este artículo.

 

"El siguiente paso sería la inactivación de la corteza y ver si seguimos teniendo respuesta", señala el investigador. Si esto ocurre, se demostraría que la corteza cerebral no sólo no sería el órgano clave en la adaptación a los estímulos auditivos, sino que su papel sería secundario. "Romperíamos un dogma científico", apunta Malmierca.

 

Los científicos de Salamanca trabajan en el contexto de un proyecto internacional que incluye al equipo del investigador Israel Nelken, que desarrolla su trabajo en The Hebrew University de Jerusalén, que también firma el artículo recientemente publicado. Sin embargo, el trabajo de Nelken se centra, precisamente, en el papel de la corteza cerebral. Otros científicos internacionales también forman parte de esta línea de investigación, entre ellos, un grupo de Helsinki que, a partir de ahora, investigará este mismo proceso, pero no en ratas, como el Incyl, sino en personas por medio de la colocación de electrodos. De hecho, ya se prepara una reunión para comienzos del próximo año en la que todos los investigadores pondrán en común sus avances en este campo.

 

Lo más importante de esta investigación, con amplia financiación europea, no es sólo avanzar en el conocimiento del sistema auditivo, sino que permite sacar conclusiones mucho más amplias acerca del funcionamiento del cerebro e incluso extrapolar estos mecanismos biológicos a futuros sistemas de inteligencia artificiales.