Ciencia Costa Rica , Costa Rica, Lunes, 29 de noviembre de 2010 a las 12:26

Investigadores proponen un biorreactor para manejar correctamente desechos de rellenos sanitarios

Existen al menos 50 vertederos identificados en Costa Rica, de los cuales 38 son de disposición final de las municipalidades y 11 son considerados clandestinos

TEC/DICYT El reciclaje se inicia desde los propios hogares donde usualmente, las personas depositan desechos tanto orgánicos como desechos electrónicos, baterías, pinturas, además, residuos de la construcción y demolición, por mencionar algunos. Cuando estos desechos son llevados a los botaderos, las sustancias contenidas dentro de ellos y los líquidos producidos durante la descomposición de los residuos orgánicos, se mezclan con el agua de lluvia; forman lixiviados.

 

Estos, poseen una alta carga orgánica, de nitratos-amonio y metales pesados, convirtiéndolos en una de las principales fuentes de contaminación y que son una constante en todos los botaderos y vertederos. De hecho, el investigador Federico Masís, de la Escuela de Química del Tecnológico de Costa Rica (TEC), indica que éste es un proceso que puede continuar incluso hasta 100 años después de dejar de depositar materiales en el sitio.

Por esta razón un grupo de expertos conformado por Silvia Soto Córdoba, Federico Masís Meléndez, Marvin Hernández Cisneros, Néstor Hernández Hostaller, Ana Gabriela Ortiz Leon, por parte del TEC, Alfonso Rey Corrales de la UNED, Rosaura M. Romero Chacón de la Universidad de Costa Rica (UCR), y Roy Soto Fallas, de la Universidad Nacional (UNA), se han dado a la tarea de diseñar un biorreactor con sensores remotos que contrarreste los efectos contaminantes de los lixiviados.

 

Esta iniciativa, llamada, Optimización de la degradación de basura domiciliar utilizando biorreactores a fin de establecer las condiciones óptimas in situ de remoción de nitrógeno, metales y la carga orgánica en los lixiviados y controlar adecuadamente los gases producidos, dio inicio en enero del presente año y tiene una duración de aproximadamente tres años.

 

En la etapa inicial en la que se encuentra el proyecto, el primer paso es realizar el prototipo de biorreactor que se ajuste a las necesidades que han visualizado para así controlar variables de la descomposición de los residuos sólidos orgánicos municipales tales como pH, cantidad de oxígeno, entre otros.

 

Cuando el dispositivo se encuentre completamente finalizado, se espera, remediar la emisión descontrolada de amoniaco y metano, así como tratar el enriquecimiento de nitrato-amonio en los lixiviados a fin de obtener fertilizantes sólidos y líquidos amigables con el ambiente.

 

“Es parte del deber social de las universidades proveer soluciones a los grandes problemas del país, en estos momentos el manejo de la basura en botaderos sin protección atenta contra los principios básicos del desarrollo sostenible, los planes de una Costa Rica libre de emisiones, los sellos de calidad ambiental internacional, la salud de la población y los ecosistemas” detallan los investigadores en el documento del proyecto.