Ciencia España , Valladolid, Lunes, 12 de septiembre de 2011 a las 14:29

Investigadores vallisoletanos avanzan en la estandarización de las pruebas de sensibilidad al contraste

El Grupo de Técnicas Ópticas de Diagnóstico halla unas condiciones de “invarianza” ante cambios en la iluminación ambiente

Cristina G. Pedraz/DICYT Una de las pruebas más comunes en la evaluación de la capacidad visual de un individuo es la de sensibilidad al contraste. Sin embargo, frente a lo que sucede con otras pruebas como las de agudeza visual, que si cuentan con protocolos consensuados que garantizan la repetibilidad de las medidas, las condiciones en las que deben realizarse los test de sensibilidad al contraste aún no están estandarizadas. El Grupo de Técnicas Ópticas de Diagnóstico (TOD) de la Universidad de Valladolid trabaja, desde hace una década, en la normalización de esta prueba, y ha conseguido importantes avances en uno de los aspectos clave: la distribución espacial de luminancias en el gabinete donde se realizan los exámenes de sensibilidad al contraste.

 

Como ha explicado a DiCYT una de las investigadoras del Grupo, Isabel Arranz, el objetivo fundamental es conseguir una normativa para estandarizar las condiciones en las que se tiene que realizar una de las pruebas psicofísicas tradicionales en óptica y oftalmología, como es la sensibilidad al contraste. “Es una prueba muy sensible y su utilidad principal es comprobar la calidad visual del ojo. Las aplicaciones que tiene son, por un lado, comprobar y monitorizar distintas alteraciones visuales y oculares, así como ver la evolución de esas patologías y, por otro, ayudar a la toma de decisiones terapéuticas”, asegura la experta, quien añade que al no estar estandarizadas las condiciones “las pruebas se pueden alterar y las decisiones terapéuticas se pueden tomar de forma equivocada”.

 

Uno de los aspectos en los que existe cierta discrepancia es en el tipo de prueba que debe utilizarse para cuantificar la sensibilidad al contraste: si redes sinusoidales o letras. Aunque las letras han despertado un gran interés entre los profesionales de las Ciencias de la Visión, en investigación se aceptaba, hasta no hace muchos años, que las redes proporcionaban una información más pura de la función visual. No obstante, como precisa la experta, la investigación en el campo de las letras está menos desarrollada.

 

El objetivo fundamental del trabajo desarrollado por los investigadores de la Universidad de Valladolid es analizar la influencia de la luminancia en la medida de letras de contraste umbral (letras con el menor contraste que pueden ser percibidas por el individuo). Según los investigadores, las distintas condiciones de luminancia permiten cierta versatilidad en la resolución de detalles y, aunque a lo largo del tiempo algunos autores han determinado bajo qué situaciones de iluminación se pueden obtener las máximas prestaciones visuales, los trabajos de sensilidad al contraste de letras referidos al tamaño de los caracteres o a las condiciones de iluminación “son pocos y con limitaciones”.

 

El equipo de científicos de la Universidad de Valladolid ha acondicionado un laboratorio con el fin “de trabajar con diferentes condiciones de iluminación ambiente en las distintas zonas donde se presenta el test” y ha medido la sensibilidad al contraste en las distintas condiciones. “Hemos comprobado las diferencias que se pueden obtener ante las distintas condiciones y hemos comprobado que, si no está todo controlado, se podría emitir un juicio clínico equivocado”, detalla Arranz.

 

Tras realizar diversos ensayos, los investigadores han encontrado unas condiciones en las que se produce una “invarianza” de la sensibilidad al contraste con cambios en la iluminación ambiente, “lo que avala que, independientemente de la iluminación que tengamos, existe repetibilidad, de forma que se garantiza que tenemos un principio de iluminación que se puede estandarizar”, confirma la investigadora.


Distintos tamaños angulares

 

Aunque esta es la parte más relevante del trabajo realizado, también se ha analizado la influencia de la luminancia en la medida de letras de contraste umbral para distintos tamaños angulares. Del mismo modo, han comprobado si la temperatura de color de la luminancia influye en la sensibilidad al contraste. “Hemos observado que, con las condiciones en las que hemos trabajado, la temperatura de color es independiente y no influye en la medida de la sensibilidad”, concluye Arranz.

 

En estos momentos, los estudios continúan con un alumno de máster que está valorando la influencia de la iluminación sobre la sensibilidad al contraste diferenciando si es distinta para miopes y para hipermétropes, es decir, para las distintas ametropías (defectos ocular que ocasionan un enfoque inadecuado de la imagen sobre la retina).