Ciencia España , Salamanca, Jueves, 21 de enero de 2010 a las 20:51

Jesús San Miguel reclama mejoras en la investigación clínica al servicio del paciente

El consejero de Sanidad asiste a la apertura de curso de la Real Academia de Medicina y defiende el papel científico de este tipo de instituciones

JPA/DICYT La Real Academia de Medicina de Salamanca ha celebrado hoy la apertura oficial del curso 2010 con un discurso de Jesús San Miguel Izquierdo, académico de número, además de catedrático de Hematología y jefe del Servicio de Hematología del Hospital Universitario de Salamanca, quien ha reclamado mejoras en la investigación clínica para, de esta forma, servir también mejor a los pacientes.

 

En la mejora de la investigación y la atención hospitalarias, Jesús San Miguel ha indicado que “no se trata tanto de medios materiales como de realizar las reformas adecuadas, puesto que no tiene que haber de todo en todos los sitios, sino acceso a la mejor calidad posible, y a veces eso pasa porque no se malgasten los recursos poniendo de todo en todos los sitios”, señaló en declaraciones previas al acto y recogidas por DiCYT.

 

Los “agujeros” afectan a la Atención Primaria y a la Atención Especializada, una visión “de algunos de los profesionales que soñamos con hacerlo mejor para los pacientes, que es nuestra obligación por lo que empezamos a estudiar Medicina”. En este sentido, en su discurso, titulado Reflexiones sobre la investigación clínica en los hospitales universitarios y la sanidad española, ha defendido que la investigación clínica mantiene una relación más directa con los enfermos y busca ofrecer una vida mejor y más larga, por lo que los profesionales se deben preguntar cómo hacerlo mejor, establecer nuevas estrategias y evaluarlas.

 

El papel de las academias en la actualidad

 

Al acto de apertura del curso asistió el consejero de Sanidad de la Junta de Castilla y León, Francisco Javier Álvarez Guisasola. “Las academias nacieron en una época de crisis en la Universidad, son instituciones que tratan de suplir la pobreza científica e investigadora que tenían las universidades en aquella época”, ha explicado el consejero. El auge de estas instituciones en el siglo XIX y principios del XX las condujeron a ser “una reserva del buen hacer científico de los profesionales de la Medicina”. Tras un periodo “sombrío” en mitad del siglo XX, en los tiempos actuales vuelven a adquirir importancia porque “se están adaptando a las nuevas necesidades, ya no son una alternativa a la Universidad, sino un complemento importante”, en opinión del consejero.