YG/DICYT La Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León ya está trabajando para incluir novedades en la próxima convocatoria del proyecto Jóvenes con la Cultura, la Ciencia y la Tecnología, una iniciativa piloto que pretende acercar el mundo universitario a los alumnos con mejor expediente de Bachillerato y Educación Secundaria Obligatoria (ESO) a través de talleres se dos semanas de duración. Además de extender el proyecto a las universidades de León y Burgos, el objetivo es poder incorporar el año próximo la “movilidad” de estudiantes, es decir, que alumnos de otros centros europeos puedan participar en esta iniciativa, y que, a su vez, estudiantes castellano leoneses puedan desplazarse a otros países europeos.
El anuncio lo ha hecho el consejero de Educación, Juan José Mateos, durante la visita que ha realizado junto al rector de la Universidad de Valladolid, Evaristo Abril, y al director general de Universidades, Juan Casado al Campamento de Física que se está impartiendo en la Facultad de Ciencias de Valladolid. Se trata de uno de los cuatro módulos incluido en este proyecto, que durante las próximas semanas formará a un total de 19 estudiantes de Bachillerato para favorecer su espíritu investigador mediante clases teóricas y prácticas de laboratorio.
Mateos ha explicado que ya se han mantenido contactos con instituciones europeas para poder poner en marcha estos intercambios de estudiantes el año próximo y ha defendido que precisamente “la movilidad es el secreto de una gran formación”, aunque no centrada únicamente en el sistema universitario, sino también en etapas educativas anteriores. El consejero ha dicho que el proyecto se iniciará primero con centros europeos, aunque no ha descartado que en un futuro pueda desarrollarse con otros continentes.
Tanto el consejero como el rector de la Universidad de Valladolid han coincidido en señalar lo “positivo” del proyecto Jóvenes con la Cultura, la Ciencia y la Tecnología, y han destacado que el objetivo será que el año próximo aumente el número de alumnos y que se impartan módulos en León y Burgos, puesto que esta experiencia piloto se ha iniciado únicamente en la Universidad de Valladolid y la de Salamanca.
Mateos ha apostado por que jóvenes, como lo que participan en este proyecto, “se formen para que eso pueda revertir en nuestra sociedad y que hagan que Castilla y León sea una comunidad científica y tecnológica al más alto nivel”, evitando así que muchos de los jóvenes con talento finalmente acaben desarrollando su actividad profesional fuera de la comunidad autónoma.