Ciencia Costa Rica , Heredia, Martes, 03 de septiembre de 2013 a las 10:28

La acidez amenaza los ecosistemas marinos

El incremento de CO2 en la atmósfera causa un aumento de temperatura y acidez en los océanos, que provocaría alteraciones en los sistemas marinos y costeros a escala mundial

UNA/DICYT La sobrepesca, contaminación, tala de manglares, construcciones inadecuadas en las costas y otras actividades destructivas de los ecosistemas marinos y costeros, amenazan servicios de los que dependen las sociedades humanas como la pesca, recreación, protección costera a los asentamientos humanos, terrenos agrícolas y maricultura entre otros.

 

El pasado 29 de julio, se presentó la conferencia “Acidificación de océano e impactos en la biodiversidad, a cargo de la académica Aida Caridad Hernández, del Instituto de Oceanología de Cuba, actividad organizada por el programa “Indicadores ambientales en ecosistemas marinos y costeros para la definición de estrategias de conservación y manejo en dos áreas del Caribe Sur de Costa Rica y el programa de Maestría en Ciencias Marinas de la Escuela de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional (UNA).

 

“Las actividades destructivas causadas por las personas son magnificadas por el impacto del incremento de la temperatura y de la acidez en el océano a causa del global e irreversible incremento del dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera”, comentó Hernández.

 

De acuerdo con la investigadora, el incremento de CO2 en la atmósfera eleva la concentración de iones de hidrógeno que disminuyen el PH de las aguas, y provoca un aumento de la acidez de las aguas marinas que es conocido como acidificación del océano.

 

“Con este proceso también se produce una reducción en la disponibilidad de los iones carbonatados, el cual provoca un impacto en la calcificación de organismos marinos como corales, moluscos, crustáceos erizos de mar y algunas algas que usan estos iones para formar sus esqueletos o caparazones”, explicó Hernández.

 

Las respuestas fisiológicas de los organismos al cambio de las características químicas el agua, pueden provocar cambios en la abundancia de las poblaciones, la distribución y dispersión de sus organismos. Se plantea a nivel mundial que las regiones polares y los trópicos serán altamente impactados por este fenómeno, incluso estudios realizados en los océanos polares, demuestran que organismos del plancton marino como los foraminíferos y los pterópodos, que son importantes componentes de sus cadenas alimenticias, tendrán efectos en la calcificación debido a la acidez oceánica, lo que provoca un impacto en el funcionamiento del ecosistema.


Arrecifes coralinos

 

En los trópicos, de acuerdo con Hernández, los arrecifes coralinos, pastos marinos y manglares, constituyen los ecosistemas más representativos y son los principales proveedores de recursos para la subsistencia de las poblaciones costeras.

“Los arrecifes coralinos ofrecen hábitat refugio y alimento a numerosas especies marinas, que en diferentes momentos de su ciclo de vida ocupan uno u otro ecosistema; por ejemplo la langosta espinosa (Panulirus argus) conocida como “La Reina del Caribe”, habita en aguas oceánicas durante su etapa larval y luego se refugia en las algas o raíces de los manglares muy cerca de la costa, para después trasladarse a las praderas de pastos marinos en la etapa juvenil, donde se alimenta hasta alcanzar su adultez y luego se traslada a los arrecifes coralinos profundos para aparearse y desovar.

 

Hernández asegura que existen medidas para promover la capacidad de los ecosistemas para mantener su funcionalidad entre ellas disminuir la contaminación y producción de materia orgánica para limitar el impacto de la acidificación local; controlar la erosión costera para aumentar la integridad física de los hábitats; el manejo adecuado de las tierras a través de planeamiento local o regional, facilitando la reducción directa de emisiones, contaminantes y otras amenazas; reducir la contaminación local limitando el empleo de sustancias dañinas; identificar y proteger ecosistemas con el manejo efectivo de áreas protegidas; impulsar la restauración y manejo de ecosistemas costeros; limitar impacto de prácticas como de pesca de arrastre y evitar sobrepesca, y reconocer el papel de las comunidades locales en el manejo de sus recursos.

De acuerdo con la especialista, no podemos saber cómo afectará la acidificación del océano a los erizos de mar que mantienen el equilibrio ecológico en las praderas de pastos marinos y a los moluscos que allí habitan y son fuente de alimento para las langostas; sí provocará alteraciones irreversibles en la estructura y composición de especies de los arrecifes coralinos y estos ofrecerán menos refugios a las langostas adultas; sí cambiarán las especies de plancton que alimentan las primeras etapas de vida de una langosta y por ende tendrá consecuencias en la dureza de sus caparazones; por lo tanto si no se aplican las medidas citadas anteriormente, no se sabe si contaremos o no con esta especie o si por el contrario será uno más de los organismos extintos en el planeta.