Ciencia Brasil São Paulo, São Paulo, Jueves, 01 de marzo de 2018 a las 10:32

La ausencia de políticas de conservación de cardúmenes amenaza a especies de peces

En un estudio que se lleva a cabo en comunidades de pescadores se constató que entre las principales especies pescadas una tercera parte se encuentra en peligro, con riesgos para la seguridad alimentaria

AGÊNCIA FAPESP/DICYT - El agotamiento mundial de los cardúmenes o bancos de peces, la merma de la diversidad de la pesca y la diminución del tamaño de los peces capturados constituyen grandes desafíos para la actividad pesquera. Para hacer frente a estos temas, se requiere el desarrollo de políticas de conservación de los cardúmenes y de pesca sostenible.

 

Estos problemas no están relacionados únicamente con el aspecto macroeconómico de la industria pesquera y con la acuicultura, responsables del suministro de proteína animal marina al mercado mundial. Existen también aspectos económicos y ecológicos ligados a la pesca a pequeña escala, que escapan a las estadísticas de los organismos de inspección gubernamentales.

 

Dichos aspectos comprenden a la pesca artesanal que se concreta en pequeñas comunidades tradicionales, muchas de las cuales se distribuyen por la costa brasileña cubierta por el Bosque Atlántico, tal como lo revela un trabajo se ha venido desarrollando en el transcurso de los últimos 20 años en siete comunidades de pescadores artesanales del litoral sur del estado de Río de Janeiro (RJ) y en el litoral norte del estado de São Paulo (SP).

 

En el estudio encabezado por Alpina Begossi, del Núcleo de Estudios e Investigaciones en Alimentación (Nepa) de la Universidad de Campinas (Unicamp), en São Paulo, se registró que buena parte de las especies de peces capturadas por pescadores artesanales se encuentran en situación de amenaza. Begossi es también docente de la Universidad Santa Cecília y directora del Fisheries and Food Institute (FIFO), del cual es una de sus fundadoras.

 

La investigadora trabaja desde la década de 1980 en el área de ecología humana de las comunidades de pescadores artesanales en la costa cubierta de Bosque Atlántico y en poblaciones ribereñas de la región amazónica. Su método de trabajo consiste en combinar conceptos y modelos de la biología, la ecología y la antropología para comprender las relaciones entre la población y el uso de los recursos naturales.

 

Begossi y sus pares han publicado ahora la primera radiografía de la situación de los pescadores artesanales de las costas de São Paulo y Río de Janeiro, y de los pesqueros de los cuales ellos dependen. Dicho trabajo salió publicado en la revista Ambio y se inserta en un Proyecto Temático que ella coordina y la Fundación de Apoyo a la Investigación Científica del Estado de São Paulo – FAPESP financia.

 

“Esta investigación resume una serie de proyectos que se pusieron en marcha durante la década de 1990 con investigadores de Brasil, y que prosiguen en la actualidad con científicos de otros países que vienen trabajando conmigo desde entonces”, dijo Begossi.

 

La investigadora hace referencia a los coautores del artículo: Natalia Hanazaki, de la Universidad Federal de Santa Catarina, Priscila Lopes, de la Universidad Federal de Rio Grande do Norte, Renato Silvano, de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul, Gustavo Hallwass, de la Universidad Federal de Pará, y Svetlana Salivonchyk, del Institute for Nature Management de Bielorrusia.

 

“Hemos reunido 20 años de datos de consumo de la pesca artesanal. Durante dicho período, efectuamos el registro de las especies de peces consumidas y constatamos su creciente escasez con el paso de los años, lo que coincide con los indicios de que algunas especies estaban sobreexplotándose, en tanto que otras entraban a la lista roja por encontrarse amenazadas”, dijo.

 

El grupo resolvió insertar ese enorme conjunto de datos disponible en el trabajo que ahora ha publicado. Entre 1986 y 2009, se realizaron centenas de entrevistas con pescadores artesanales de siete comunidades en las islas de Búzios (Río de Janeiro), Vitória (São Paulo), Jaguanum (Río de Janeiro) e Itacuruçá (Río de Janeiro) y en tres localidades costeras (Puruba y Picinguaba, en São Paulo, y Praia Grande en Río de Janeiro).

 

El cuestionario referente a las entrevistas con los pescadores daba lugar a respuestas abiertas y comprendía preguntas tales como éstas: “¿En la cena de ayer comió pescado?”, “¿Cuál?”, “¿Y en el almuerzo?”.

 

Entre 70 y 110 especies de peces son objeto de captura mediante pesca artesanal y comercial en la zona. Las ocho especies que los entrevistados mencionaron más frecuentemente fueron el boquerón o anchoa (Pomatomus saltatrix), la corvina (Cynoscion sp.), la corvina rubia (Micropogonias furnieri), el mero (Epinephelus marginatus), el pez sable (Trichiurus lepturus), el jurel (Caranx sp.), la lisa blanca (Mugil curema) y la burriqueta (Menticirrhus americanus).

 

De un total de 65 especies que los pescadores mencionaron en 347 entrevistas y más de 1.500 recolecciones sobre consumo, la población de alrededor del 33% mermó desde que se puso en marcha el estudio en 1986, en tanto que se desconoce la situación de las existencias del 54% de las especies capturadas, de acuerdo con datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

 

Según los autores, la creciente escasez de tales especies genera impactos sobre la seguridad alimentaria y sobre el sustento de los pescadores artesanales, que dependen de los recursos de su captura tanto para la alimentación de sus familias como complementar sus ingresos.

 

Las especies mencionadas en buena medida no son objeto de la pesca comercial debido al bajo volumen de sus cardúmenes. Por eso mismo, tienen un mayor valor individual y se las provee a restaurantes especializados en el eje Río-São Paulo.

 

“Como respuesta a la amenaza que se cierne sobre los cardúmenes, el gobierno brasileño ha estipulado diversas prohibiciones contra la captura de las especies amenazadas de extinción, pero no se han implementado medidas de manejo de la pesca, ni tampoco se han establecido prioridades en el estudio de esas especies”, dijo Begossi.

 

“Si bien esa política apunta a proteger y a recuperar los cardúmenes, por un lado, a la vez redunda en una amenaza a la pesca a pequeña escala y al sustento de los pescadores artesanales y sus familias, por otro. La solución no radica en la prohibición pura y simple de la pesca de estas especies, sino en su manejo sostenible”, dijo.

 

Y se plantea también el tema de la diversidad alimentaria. “Las especies capturadas mediante la pesca artesanal son aquéllas que aseguran nuestra diversidad alimentaria. Los peces preferidos, tales como el mero o el róbalo común (Centropomus undecimalis), provienen de la pesca artesanal. Ninguno de ellos surge de la pesca industrial”, dijo la investigadora.

 

“Hay especies que eran comunes en la década de 1980, como el mero, pero que escasearon bastante. Hoy en día aún se lo encuentra, pero en tamaño menor. En tanto, un pez del mismo género como la cherna pintada (Epinephelus niveatus), no se ve más. Los pescadores ya no lo mencionan. Es un caso crítico”, dijo.

 

El trabajo de Begossi y sus colegas pone de relieve la necesidad de reunir más y mejores datos biológicos y ecológicos referentes a las especies marinas del Bosque Atlántico brasileño costero. Según la investigadora, estos datos son “urgentemente necesarios” para ayudar a promover la conservación y el manejo de estas especies.

 

“¿Nuestra opción será permitir que estos peces desaparezcan? ¿Nuestra decisión de ahora en más es comer sólo tres o cuatro especies de pescados, los que suministra la acuicultura, tales como a tilapia y el salmón? ¿Ése es el futuro que queremos?”, dijo.

 

 

 

Referencia bibliográfica
Puede leerse el artículo titulado Threatened fish and fishers along the Brazilian Atlantic Forest Coast (doi:10.1007/s13280-017-0931-9), de Alpina Begossi, Svetlana Salivonchyk, Gustavo Hallwass, Natalia Hanazaki, Priscila F. M. Lopes y Renato A. M. Silvano, en el siguiente enlace: https://link.springer.com/article/10.1007%2Fs13280-017-0931-9.