MJF/DICYT La directora del Instituto Nacional del Carbón (INCAR), Rosa Menéndez, asegura que las investigaciones que se desarrollan en la actualidad en varios países sobre captura y almacenamiento de dióxido de carbono (CO2) se plasmarán en soluciones reales en un plazo máximo de ocho años y por ello insta a que España, y Europa en su conjunto, realice un esfuerzo adicional para competir con Japón y Estados Unidos en el desarrollo de nuevas tecnologías que potencien el uso limpio del carbón. Estos son algunos de los aspectos que abordará en la conferencia que imparte esta tarde en la capital leonesa dentro del ciclo sobre Ciencia, Energías y Desarrollo Sostenible organizado por la Fundación Sierra Pambley.
La búsqueda de soluciones para la captura y el almacenamiento de CO2 ha dado lugar a iniciativas que, dentro de nuestro país, comprenden tanto las que desarrolla la Ciudad de la Energía de Ponferrada, centradas en procesos de oxicombustión, como las diferentes vías experimentales que aborda el INCAR, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), o la carbonatación y la combustión del carbón con biomasa. Rosa Menéndez considera que tanto unas como obras “tienen viabilidad de futuro”.
En cuanto a las investigaciones que se desarrollan en otros países europeos, la directora del INCAR señala que existen plantas experimentales de gran tamaño en las que se están probando nuevas tecnologías de obtención de energía limpia a partir del carbón. En Estados Unidos ya se está experimentando en el traslado por tuberías a modo de ceoductos para facilitar la extracción de petróleo agotados en Canadá. Otro modo de almacenamiento es el uso de acuíferos salinos y yacimientos de gas.
La apuesta de futuro pasa por la búsqueda de estas soluciones, ya que el carbón sigue siendo una fuente de energía primaria “de la que no podemos prescindir porque no podemos abastecernos sólo de energías renovables, por lo que las centrales térmicas van a seguir operando y lo que hay que buscar son medidas paliativas”, señala la especialista.
Además, la directora del INCAR asegura que la problemática medioambiental es mayor en el caso del sector de la automoción, que produce una mayor cantidad de dióxido de carbono que la generada por las centrales térmicas, que resulta más difícil de controlar.